<?xml version='1.0' encoding='UTF-8'?><?xml-stylesheet href="http://www.blogger.com/styles/atom.css" type="text/css"?><feed xmlns='http://www.w3.org/2005/Atom' xmlns:openSearch='http://a9.com/-/spec/opensearchrss/1.0/' xmlns:georss='http://www.georss.org/georss' xmlns:gd='http://schemas.google.com/g/2005' xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'><id>tag:blogger.com,1999:blog-1706984536830430745</id><updated>2012-01-20T08:18:01.620-08:00</updated><category term='Pablo'/><title type='text'>CALIENTE LORENA</title><subtitle type='html'></subtitle><link rel='http://schemas.google.com/g/2005#feed' type='application/atom+xml' href='http://calientelorena.blogspot.com/feeds/posts/default'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1706984536830430745/posts/default?max-results=100'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://calientelorena.blogspot.com/'/><link rel='hub' href='http://pubsubhubbub.appspot.com/'/><author><name>LORENA</name><uri>http://www.blogger.com/profile/18206711862577476669</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://4.bp.blogspot.com/_RHNvId3Ww78/SlZam0qcE2I/AAAAAAAAAGI/RBgQfaVtM8c/S220/DSC00048.JPG'/></author><generator version='7.00' uri='http://www.blogger.com'>Blogger</generator><openSearch:totalResults>19</openSearch:totalResults><openSearch:startIndex>1</openSearch:startIndex><openSearch:itemsPerPage>100</openSearch:itemsPerPage><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-1706984536830430745.post-8848138880838900451</id><published>2010-05-16T13:18:00.000-07:00</published><updated>2010-05-16T17:03:01.294-07:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Pablo'/><title type='text'>PABLO</title><content type='html'>Lo prometido es deuda, aquí estoy de nuevo dispuesta a ponerlos al tanto de lo que estuvo sucediendo en mi vida durante todo este tiempo, primero debo decir que hace bastante que no me voy a la cama con un desconocido, no porque no quiera, sino porque las diferentes ocupaciones de una mujer casada, que es madre y que además tiene que trabajar para poder subsistir insumen gran parte de mi tiempo. Lo poco que me queda libre lo dedico a mis hijos, obviamente, y a mi marido, antes que nada esta la familia, y no la pondría en riesgo por nada del mundo, aunque a veces…&lt;br /&gt;Bueno, a veces tengo ganas de olvidarme por un rato de todo e irme con cualquiera a un telo perdido y coger como una descosida, como si el fin del mundo estuviera a la vuelta de la esquina. Las oportunidades nunca faltan. Cualquiera resulta un potencial amante, el que me mira las tetas en el colectivo, el que me dice un piropo por la calle, el kiosquero que me regala un bombón cuándo voy a comprar golosinas para mis chicos, nadie esta exento de ser un nuevo protagonista de mis relatos, apenas una mirada o una sonrisa bastarían para complacerlos. La tentación es demasiada, aunque el hecho de que no me vaya a la cama con ellos no significa que haya dejado de ser infiel, la infidelidad sigue latiendo en mí, sigue tan viva como antes, aunque quizás más dosificada, esperando el momento oportuno, el momento propicio para expresarse en plenitud.&lt;br /&gt;Por lo pronto sigo reencontrándome con Pablo, cada vez que llevo a Pablito para que vea a su padre terminamos echándonos un polvo, también el doctor sigue atendiéndome aunque no tanto como antes, ya que se puso de novio y su nueva pareja le demanda que tenga su virilidad a pleno, y cuándo esta conmigo, bueno, le lleva un buen tiempo recuperarse. A ellos dos se les sumo Ariel, alias “Pijudo”, quién protagonizara mi último relato publicado. Nos vemos de vez en cuándo, aunque ustedes saben que me gusta lo imprevisible, lo espontáneo, lo casual, y nuestras relaciones últimamente se están volviendo bastante rutinarias, como que se perdió la emoción del comienzo. Pero bueno, por lo menos me sigue cogiendo rico. &lt;br /&gt;Creo que para empezar lo mejor sería contarles alguna experiencia que haya tenido con cada uno de ellos durante este tiempo, con quienes vendrían a ser algo así como mis amantes fijos, el staff oficial que atiende a Caliente Lorena, jajaja, así que empezamos con la primera, titulada simplemente: PABLO.&lt;br /&gt;Aquel día, como siempre, mi marido salió a trabajar temprano. De paso llevo a los chicos al colegio mientras yo me quedaba con Pablito. Ordené todo y preparé el bolso para llevarlo a la guardería, aunque antes tenía pensado pasar por lo de Pablo, ya que hacía bastante que no lo veía. Últimamente había comenzado a preguntarme si era correcto llevar a mi hijo a que viera al que era su verdadero padre, más de una vez me había puesto a sopesar los pro y los contras de semejante decisión, y para ser sincera, cada vez que lo pensaba encontraba más contras que otra cosa, ¿Qué pasaría, por ejemplo, si Pablito algunas vez lo nombraba delante de mi marido o de sus hermanos?, ¿Cómo haría para justificar algo así?, además no estaba segura de que Pablo fuera un buen ejemplo para su hijo si llegaba a estar decidida con esos esporádicos contactos. Más de una vez estuve a punto de desaparecer de su vida, pero seguía yendo. ¿Por qué? Fácil. La pija de Pablo me resulta adictiva, no me puedo resistir a la tentación de tenerla dentro de mí, ya sea en mi boca, en mi concha o en mi culo. No tengo la fuerza de voluntad suficiente como para hacerle frente. Por eso sigo yendo a verlo, Pablito solo es una excusa.&lt;br /&gt;Salí de casa con todo a cuestas y me subí a un taxi, en diez minutos estuve frente a la puerta de quién es el padre de mi hijo. Toque el timbre pero no atendía, le insistí ya que lo conozco bien y sé que es de andar de joda hasta tarde, luego de casi quince minutos la puerta se abre y aparece acompañado de una chica, vestida con poca ropa, y con cara de haber pasado una noche bastante tumultuosa. Una de sus tantas putitas. La despide con un beso y una palmada en la cola, y me saluda. &lt;br /&gt;-No te esperaba hoy por acá- me dice, con la mirada perdida todavía por la resaca.&lt;br /&gt;-Pensé que quizás te interesaría ver a tu hijo- le digo, sin poder ocultar mis celos, como si fuera la legítima. &lt;br /&gt;-Claro, como no voy a querer verlo- contesta haciéndole upa y entrando al departamento. &lt;br /&gt;Cierro la puerta y cruzo con él el pasillo, subimos las escaleras, antes de llegar al último escalón se detiene y espera a que lo alcancé, cuándo estoy a la par suya me acaricia la cola y me pregunta:&lt;br /&gt;-¿Me extrañaste?-&lt;br /&gt;-Sabes que vengo solo por él- le digo refiriéndome a Pablito a la vez que le saco la mano de un manotazo.&lt;br /&gt;Se ríe en forma burlona. &lt;br /&gt;-Por él y por esta- me dice agarrándose en forma grosera el bulto de la entrepierna. &lt;br /&gt;Abre la puerta y entramos. Precavidamente he sabido dejar en su casa los juguetes preferidos de Pablito, de modo que cada vez que voy, lo dejamos en una habitación contigua, jugando y de esa forma puedo disponer de toda su atención. &lt;br /&gt;-¿Acaso la pendejita te dejo con ganas todavía?- le digo irónicamente cuándo empieza a meterme mano.&lt;br /&gt;-Para vos siempre tengo ganas, mi amor- me dice, besándome las orejas, lamiéndome la cara, provocándome de a poco esos deliciosos estremecimientos que siempre tienen un final feliz. &lt;br /&gt;Sin demasiada reticencia mi lengua se encuentra con la suya, se enroscan, se lamen, se saborean mutuamente, para terminar luego dentro de la boca del otro. &lt;br /&gt;-Sos un guacho… me tenes muerta… haces conmigo lo que queres- le digo cuándo logro desprenderme brevemente de aquel jugoso beso, pero enseguida vuelvo a fundirme con él en una forma por demás apasionada y agresiva.&lt;br /&gt;-No te hago nada que no te guste- me susurra, y tiene razón, no hay ninguna queja de mi parte, ni ahora ni nunca, ni siquiera cuándo terminé embarazada de él. &lt;br /&gt;Sabe lo que me gusta y me lo da. Se recuesta en la cama y se desabrocha el pantalón. La pija aún está contenida bajo la tela del slip, pulsando, hinchándose cada vez más. Se la agarró y se la tocó. Se lo que quiere pero no me lo dice, y a mí me gusta que me lo diga, que me lo ordené, como si no tuviera ninguna otra opción.&lt;br /&gt;-¿Qué?- le digo y me quedó mirándolo.&lt;br /&gt;-Chupámela- me dice con ese tono imperativo que tanto me excita. &lt;br /&gt;No me queda más que acatar la orden, cumplir con mi deber, le bajo el calzoncillo y la pija emerge pletórica e imponente, rebosante de vigor, un verdadero poema para mis ojos. Todavía huele a sexo, a leche recién derramada, aún así no puedo resistirme, la sostengo con una mano mientras comienzo a lamerla de abajo hacia arriba, reconociendo enseguida ese sabor que ha sabido complacerme en innumerables oportunidades. ¿Qué tiene de diferente ese pedazo de carne para atraerme tanto? No lo sé, tampoco quiero perder tiempo en tratar de comprenderlo, prefiero disfrutarlo, sentirlo, saborearlo, al llegar a la punta abro la boca y me lo voy comiendo de a poco, despacio, sin apurarme, sintiendo como cada pedazo va llenando mi paladar, como su carne se va fundiendo con mis labios formando una misma conjunción. &lt;br /&gt;De a poco y progresivamente lo escucho suspirar, más fuerte cada vez, más intensamente cuándo comienzo a chupársela con fuerza, con frenesí, con el mayor de los gustos, la siento palpitar en mi garganta, ahogándome, sofocándome, pero no me importa, trato de respirar por la nariz mientras me deslizo a lo largo de su portentoso volumen. Cierro los ojos y me concentro en tan complaciente tarea, poniendo todos mis sentidos al servicio de la mamada, me gusta sentirla inflamándose en mi boca, humedeciéndose, y me gusta todavía más cuándo me apoya una mano en la cabeza y empieza a empujar hacia abajo, obligándome así a comerme hasta el último trozo de verga. De ratos tengo que sacarla de mi boca para toser un poco y escupir restos de saliva y líquido preseminal, pero enseguida vuelvo a devorarla entera, a comerla con la mayor avidez posible, atravesándome la garganta con semejante porongazo. &lt;br /&gt;La pija de Pablo esta en su máximo esplendor, con las venas bien marcadas, chorreando ese líquido con el que tanto me gusta empacharme, muy a mí pesar me apartó de ella, me levanto y comienzo a desvestirme. Sus ojos me recorren de arriba abajo. Me excita terriblemente la forma en que me mira, como un ave de presa al acecho de su víctima.&lt;br /&gt;-Que buena estás Lore, te voy a coger hasta que se te caigan los ojos- me dice en esa forma vulgar tan propia de él.&lt;br /&gt;Ya desnuda me subo a la cama y me acomodo encima suyo, a caballito, con una mano le agarro la pija y la pongo en donde debe estar, en su destino natural, la entrada de mi concha, de a poco me voy sentando, sintiéndola fluir, deslizándose hasta lo más profundo mi ser, llenándome, rebalsándome, volviéndome a proporcionar esa complacencia que me resulta tan necesaria, tan urgente. &lt;br /&gt;-¡Ahhhhhhhhhhhh…!- mi gemido fluye naturalmente a causa del alivio que siento al tenerlo de nuevo adentro, palpitando enérgicamente, con esa fuerza viril que solo un hombre como él puede prodigarme.&lt;br /&gt;Me recibe besándome las tetas, chupando y mordiendo mis pezones, provocándome unas fuertes descargas eléctricas que me estremecen hasta lo más íntimo. No se pone preservativo para cogerme, no hace falta, después de todo es el padre de mi hijo, aún así me estoy cuidando, para que no vuelva a ocurrir aquel ¿descuido? o ¿accidente?, aunque cada vez que pienso en el asunto más me convenzo de que fui yo misma la que busco quedarse embarazada. Embarazada de mi amante, toda una declaración de principios, por eso no tomé la píldora aquella vez, y por eso mismo deje que me acabara adentro aún sabiéndolo.&lt;br /&gt;Sin dejar de disfrutar de mis lolas, me agarró fuertemente de las nalgas y empezó a empujar hacia arriba, con esa potencia que lo calificaba como un cogedor excepcional, como un semental de primera línea. &lt;br /&gt;-¡Ahhhhhhhh… ahhhhhhhhhh… ahhhhhhhhhh…!- gemía yo al ritmo de esas violentas embestidas, disfrutando cada golpe, cada irrupción de su virilidad.&lt;br /&gt;Me emocionaba casi hasta las lágrimas volver a sentir ese furioso palpitar dentro de mí, esa fuerza, esa energía, era algo descomunal, impresionante, algo que no se comparaba con nada, yo no me quedaba quieta, por supuesto, me movía con él, acoplándome a sus entusiastas movimientos, subía y bajaba, una y otra vez, me clavaba con todo en esa punzante verga que ya conocía hasta el rincón más recóndito de mi cuerpo. &lt;br /&gt;No hay secretos para él, sabe cuándo acelerar y cuándo aminorar para mantenerme en vilo, expectante de sus arremetidas. Soy yo la que le pide más, la que le demanda más energía, más brutalidad.&lt;br /&gt;-¡Cogeme…!- le pido -¡Cogeme…!- le grito, se lo reclamo, me abro toda para él, me entrego completamente, en cuerpo y alma, sin guardarme nada, esa soy yo, la que esta sudando en esa cama que no es la mía, la que se deja arrastrar por los impulsos de la lujuria, la que no piensa ni razona cuándo hay una pija de por medio, y más cuándo se trata de la de Pablo.&lt;br /&gt;En medio del garche y bien aferrado de mis nalgas, me da la vuelta invirtiendo nuestras posiciones, ahora soy yo la que esta debajo y él arriba, entre mis piernas, bombeándome con todo, bien duro y parejo, metiéndomela bien hasta los pelos.&lt;br /&gt;-¡Sos una puta… como te gusta la verga!- me dice mirándome a los ojos, esbozando esos hermosos gestos de sádico sexual que tanto me gustan. &lt;br /&gt;Se pone de rodillas, sin sacármela, empuja mis muslos contra mi vientre y entra a darme con un movimiento por demás intenso y regular, cierro los ojos y disfruto la penetración, la siento retumbando bien adentro, profundamente, colapsando en mí, proporcionándome esa satisfacción que resulta tan necesaria. Mientras me la mete me acaricia las tetas, bah, acariciar es una forma de decir, me las aprieta y pellizca, pero aunque me hace doler esos gestos suyos son los que me enloquecen, los que hacen que este detrás de él como una sumisa y obediente esclava sexual, por que eso es lo que soy, su esclava, su perra en celo, la concha que siempre estará a disposición suya, pase lo que pase, hasta el final de los tiempos. &lt;br /&gt;-Preparate mamita porque tengo leche a morir- me dice de esa forma vulgar que solo me provoca mucha más excitación.&lt;br /&gt;Acelera los embistes, las palpitaciones que siento en lo más íntimo no dejan lugar a dudas, esta por acabar, en cualquier momento estalla, yo ya perdí la cuenta de los orgasmos que tuve, como siempre que estoy con él, uno detrás del otro, únicos e indivisibles, como eslabones de una misma cadena. En uno de esos últimos ensartes pega un feroz rugido, me la saca de un tirón y dando un par de zancadas me la mete en la boca. No me resisto. Y ni bien cierro los labios en torno a aquella entumecida carne los chorros de semen, calientes, espesos, efusivos, se precipitan en mi paladar. Pese a lo caudaloso de la descarga me trago todo, hasta la última gota, relamiéndome gustosa mientras siento como ese torrente de vida se diluye a través de mi garganta. La felicidad no puede ser más completa. Sin soltársela, le agarro la pija con una mano y se la aprieto, exprimiéndole hasta lo último, chupándola y rechupándola, cuándo me la saca le beso los huevos, y lo miro a los ojos, su mirada exuda pura satisfacción, aquella que seguramente no tuvo con la pendejita con la que paso la noche. No importa, no pienso hacerle ningún reclamo. Con su ver su cara me basta y sobra. &lt;br /&gt;Cuándo se apara me levanto y sin decir ni una sola palabra voy al baño y me enjuago, parece mentira pero mi concha todavía se resiste a cerrarse, como no queriendo aceptar la ausencia de aquel instrumento que ha sabido proporcionarle tantas satisfacciones. Vuelvo al cuarto y me visto, Pablo se queda echado en la cama, manoseándose la pija, una sonrisa de oreja a oreja pintada en la cara. No dice nada, pero me mira.&lt;br /&gt;-¿Qué?- le pregunto algo molesta.&lt;br /&gt;-Nada, solo que… no me canso de cogerte- me dice.&lt;br /&gt;“Yo tampoco me canso de que me cojas”, lo pienso pero no se lo digo. No hace falta que contribuya a aumentar todavía más su ya de por si alta autoestima viril.&lt;br /&gt;-Dale, vestite que voy a traer a Pablito- le digo.&lt;br /&gt;Se levanta de un salto y se pone el pantalón. Abro entonces la puerta de la otra habitación. Mi hijo, nuestro hijo, todavía esta jugando apaciblemente, sin mayores problemas, completamente ajeno a la terrible confusión en la que vive su madre desde que se encamó, en una ya lejana noche, con quién sería su padre. Lo levanto y lo acerco a Pablo para que le de un beso. Mientras lo besa me toca el culo, increíble, aunque acaba de cogerme igual me estremezco tan solo con una caricia suya. Agarró el bolso y me despido, hasta la próxima, no sé cuándo, aunque estoy segura que cuándo vuelta terminaré una vez más en su cama, disfrutando de eso que tanto me gusta y ante lo cuál no puedo oponer resistencia alguna. Y esta bien que sea así, después de todo siempre seré su puta.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/1706984536830430745-8848138880838900451?l=calientelorena.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://calientelorena.blogspot.com/feeds/8848138880838900451/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://calientelorena.blogspot.com/2010/05/pablo.html#comment-form' title='22 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1706984536830430745/posts/default/8848138880838900451'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1706984536830430745/posts/default/8848138880838900451'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://calientelorena.blogspot.com/2010/05/pablo.html' title='PABLO'/><author><name>LORENA</name><uri>http://www.blogger.com/profile/18206711862577476669</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://4.bp.blogspot.com/_RHNvId3Ww78/SlZam0qcE2I/AAAAAAAAAGI/RBgQfaVtM8c/S220/DSC00048.JPG'/></author><thr:total>22</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-1706984536830430745.post-6502876739633578325</id><published>2010-05-15T12:02:00.000-07:00</published><updated>2010-05-15T12:04:27.435-07:00</updated><title type='text'>CALIENTE LORENA RECARGADA</title><content type='html'>Mucho tiempo sin escribir, desde setiembre, casi no puedo creer que haya pasado tanto tiempo. Bueno, la razón de mi ausencia se debe a que no hubo situaciones emocionantes en mi vida que valieran la pena compartir en un post, o al menos eso fue lo que pensé en un primer momento, pero luego me di cuenta que este es mi blog, y puedo hacer en el lo que se me venga en gana, y no necesariamente escribir relatos eróticos, aunque sea lo que mas me gusta y lo que atrae más lectores, claro que no voy a ponerme a publicar recetas de cocina, si bien tengo que estar al tanto de las mismas para variar el menú en casa, pero bien podría hacer de este pequeño espacio mi propio diario íntimo. &lt;br /&gt;Siempre tuve la necesidad de expresarme, de confiarles a otras personas lo que me esta pasando, lo que pienso, lo que espero de mi vida, pero bueno, para eso están los analistas, claro que no soy muy buena hablando, como que me cohíbo cuándo tengo que hablar de mí misma, por lo que hacerlo en forma escrita y más aún anónima, me sirvió para despejar muchos fantasmas que tuve encima por mucho tiempo. &lt;br /&gt;Soy una mujer más bien tímida y pudorosa, quizás no sea la “femme fatale” que muchos imaginan por mis experiencias, el sexo me liberó y la plena expresión del mismo me sirvió para descubrirme como mujer, algo tarde quizás, ya que tenía 32 años cuándo conocí a Pablo, el mentor de los mejores orgasmos que tuve en mi vida. Sin embargo después de él vinieron mucho más, los que a su modo ayudaron a moldear la mujer en que supe convertirme. &lt;br /&gt;Últimamente estuve retenida, no es fácil criar a tres hijos, el último de ellos de apenas dos años, pero la insatisfacción que sigo teniendo en mi propia cama me obliga a buscar otras vías de satisfacción. Una de ellas, por supuesto, sigue siendo Pablo, el padre de mi último hijo, momentos en los que ahondaré próximamente, estas palabras solo quieren ser un reencuentro, un nuevo punto de partida. No sé cuántos estarán todavía ahí, esperando mi relatos, con unos pocos ya estaré satisfecha. Tengo mucho que contar, no todo será sexo, aunque habrá mucho polvo por ahí, en la próxima entrada prometo contarles que fue de mi vida durante esta ausencia. &lt;br /&gt;Un besito mis amores, los espero.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/1706984536830430745-6502876739633578325?l=calientelorena.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://calientelorena.blogspot.com/feeds/6502876739633578325/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://calientelorena.blogspot.com/2010/05/caliente-lorena-recargada.html#comment-form' title='16 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1706984536830430745/posts/default/6502876739633578325'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1706984536830430745/posts/default/6502876739633578325'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://calientelorena.blogspot.com/2010/05/caliente-lorena-recargada.html' title='CALIENTE LORENA RECARGADA'/><author><name>LORENA</name><uri>http://www.blogger.com/profile/18206711862577476669</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://4.bp.blogspot.com/_RHNvId3Ww78/SlZam0qcE2I/AAAAAAAAAGI/RBgQfaVtM8c/S220/DSC00048.JPG'/></author><thr:total>16</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-1706984536830430745.post-8775288533772623005</id><published>2009-09-19T11:52:00.001-07:00</published><updated>2009-09-19T11:52:44.807-07:00</updated><title type='text'>DESCUBIERTA ( 2º Parte )</title><content type='html'>Esa misma noche recibí un mail de su parte con el número de su celular. Me lo agendé en la memoria de mi celu y al otro día, en cuánto tuve un rato libre, lo llamé. Charlamos un rato, como para romper el hielo, y quedamos en encontrarnos esa misma tarde, ya que estaba bastante ansioso. Le dije  que tenía que arreglar un par de asuntos pero no hubo caso, y como no quería desilusionarlo ni hacerlo esperar demasiado, ya que después de todo se trataba de un admirador, le dije que si, que iba a tratar de arreglármelas como pudiera, pero que aceptaba verme con él esa misma tarde. &lt;br /&gt;-No doy más de la calentura- me decía –Estoy a punto de explotar por tu culpa- lo escuchaba jadear a través del celular y me excitaba mucho más todavía, parecía uno de esos acosadores sexuales que se masturban mientras te dicen cosas por teléfono. &lt;br /&gt;-Pasame a buscar por la esquina de Belgrano e Independencia, te voy a estar esperando ahí a las seis de la tarde- le confirmé entonces, arrancándole una más que entusiasta exclamación.&lt;br /&gt;-No puedo creer que por fin vaya a cogerte, Lore- me dijo antes de cortar. &lt;br /&gt;-Anda creyéndolo- le dije.&lt;br /&gt;No sé, me sentía una estrella porno a punto de cumplirme su fantasía a uno de sus más devotos admiradores. Una situación por demás morbosa, como las que me gustan.&lt;br /&gt;A las seis en punto estuve en la esquina convenida, con el uniforme de la clínica puesto, ya que no había tenido tiempo de cambiarme. Él también fue puntual, ya que ni bien llegué lo vi acercándose por la esquina opuesta.&lt;br /&gt;-Hola preciosa- me saludó y me besó en la boca. Obvio que le retribuí el beso con la misma efusividad con que él me lo dio. &lt;br /&gt;-Venía con miedo de que me dejaras plantado- me dijo tras separar sus labios de los míos.&lt;br /&gt;-Te dije que aquí iba a estar y aquí estoy, ¿no?- le aclaré.&lt;br /&gt;-Si… ya lo veo- exclamo echándome una lujuriosa mirada de arriba abajo –Entonces, ¿adonde vamos?- &lt;br /&gt;A la vuelta, sobre la calle Estados Unidos hay un telo de medio pelo, nada lujoso, pero suficiente para lo que pensábamos concretar, además me estimulaba sobremanera que nuestro encuentro transcurriera en un lugar así. &lt;br /&gt;Ni bien entramos a la habitación nos lanzamos el uno a los brazos del otro. Por un lado él cumplía su sueño de estar con alguien a quién había deseado a través del ciberespacio por mucho tiempo, y por el otro yo hacía realidad mi anhelo de estar con uno de esos tantos admiradores que no se cansan de mandarme mensajes y toda clase de proposiciones, todas indecentes, por supuesto, las que suelen ser las más divertidas. Entre besos y caricias mis manos fueron atenazando aquel tenso paquete que ya tanto me había estremecido en la plaza. Me hinqué entonces de rodillas ante él y le desabroché el pantalón, pelando ansiosamente tan ansiado instrumento, apenas lo tuve afuera me lo metí en la boca, así de desesperada estaba, me lo comí casi entero, chupándolo con frenesí, sacándomelo solo para escupirlo y empaparlo de saliva para que de esa forma fluyera con más comodidad entre mis labios. Los suspiros de Ariel, alias “pijudo” me motivaban mucho más todavía, me entusiasmaba estar mamándolo de esa manera, hasta ahogarme, complaciéndolo tan solo con el uso de mi golosa boquita. &lt;br /&gt;Tras una buena tirada de goma, de esas con las que puedo dejarte totalmente loco, me devolvió el favor comiéndome la concha con unas ganas que delataban la calentura que tenía conmigo. Me metía la lengua hasta lo más profundo, reptando en una forma que me enloquecía. En ese aspecto estábamos a mano.&lt;br /&gt;Ya estábamos los dos completamente desnudos, ardiendo ya de lujuria, así que tras dejarme la concha a punto caramelo, empuño su portentoso pijazo con una mano y me lo acomodó prestamente antes del empuje fatal, entonces me abrí toda para él, bien despatarrada sobre la cama del telo, y cuándo por fin sentí tan deliciosa penetración grité, o mejor dicho aullé, revolcándome sobre las sábanas, moviendo las caderas hacia adelante para sentirlo más adentro aún, ahí fue que empezó a moverse, echándose sobre mí, penetrándome con más fuerza cada vez, golpeando sus bolas contra mis labios íntimos, como si quisiera abrirme del todo y metérmelas también. Y mientras me cogía con ese ritmo arrollador buscaba mis labios y me besaba, me pasaba la lengua por toda la cara, estaba como desbordado de testosterona, tenía una calentura encima de no creer y eso me encantaba, porque estaba caliente conmigo y nadie mejor que yo para sacársela.&lt;br /&gt;De tanto movernos, tan agitadamente, sacudiéndonos al ritmo de sus virulentos ensartes, terminamos dados vuelta, él abajo y yo arriba, montándolo con el mayor de los entusiasmos, subiendo y bajando sin pausa ni descanso, revoleando mis tetas de un lado a otro, ofreciéndoselas sin reservas para que me las besara, chupara o lamiera, para que hiciera con ellas lo que se le viniera en gana. Y lo que se le venía en gana era justo lo que yo necesitaba, me encantan que me chupen las tetas, que me muerdan los pezones, y eso, precisamente, era lo que él hacía, volviéndome completamente loca de placer.&lt;br /&gt;Sentía la pija de aquel admirador introducirse hasta lo más profundo de mi caliente conchita, llenándome, rebosándome de carne y de virilidad, colmándome con ese superlativo volumen que en todo momento mantenía su estado de máximo esplendor.&lt;br /&gt;Aferrándome de las nalgas, pellizcándomelas también o aplicándome alguna que otra nalgada de vez en cuándo, él acompañaba mis agitadas oscilaciones, moviéndose conmigo, buscando el ensarte más completo y profundo que se pudiera, la tenía grande Ariel, nunca más acertado el apodo de “pijudo” y así la sentía adentro, llenándome toda, colmándome de satisfacción, esa que solo una buena pija como esa podía suministrarme. Me gustaba ver su cara mientras lo montaba, estaba como en un sueño, con los ojos entornados, disfrutando de esa fantasía que por fin se le hacía realidad. &lt;br /&gt;En cuatro me mató, que más puedo decir, estando yo ahí echada, como perrita en celo, con la cola bien levantada, esperando su merecido castigo, me dio como a un tambor, su vientre retumbando contra mis nalgas, surtiéndome a diestra y siniestra, alternando entre ambos agujeros para metérmela, me la sacaba de la concha y me la metía por el culo, me daba unos cuántos ensartes, me la sacaba y me la volvía a meter por adelante, así unas cuántas veces, traspasándome con esa glorificante herramienta que desempeñaba más que bien su loable trabajo. El polvo que nos echamos, o mejor dicho los polvos, porque fueron varios, resultaron por demás intensos y exultantes, una sucesión interminable de sensaciones que arrasaron con todos mis sentidos, que me dejaron literalmente aniquilada. Y entre medio de esos desaforados ensartes sentí que estaba a punto de acabar por enésima vez consecutiva.&lt;br /&gt;-¿Dónde queres acabarme papito?- le pregunté entonces, ansiosa por complacerlo hasta en su más ínfimo deseo.&lt;br /&gt;-¡En… las… tetas…!- me dijo entre plácidos jadeos, dándome ya los últimos embistes.&lt;br /&gt;Entonces cuándo me anunció la inminencia de su orgasmo, me la sacó con el tiempo suficiente como para que yo me levantara y me pusiera en la posición adecuada para recibir su descarga en donde él quería soltarla. Me agarré las tetas con las manos y se las ofrecí en plenitud mientras esperaba ese glorioso diluvio que tanto habría de complacerme. Él se la frotaba fuertemente, con la mirada perdida, suspirando sin descanso, apuntando siempre hacia mis expectantes y agitadas lolas. Entonces… la leche empezó a saltar sobre mis pechos, empapándome toda con ese agradable pegote que resulta tan cálido y placentero. Con mis dedos esparcía el semen por sobre mi piel, cubriéndome bien con tan gustoso elixir, y hasta lo llevaba hacia mi boca y lo saboreaba, relamiéndome con la mayor de las delicias. &lt;br /&gt;Cuándo ya no hubo nada más para soltar, se la agarré y le di una fuerte chupada, sorbiendo hasta la última gota de semen que todavía le quedara adentro, mirándolo a los ojos desde abajo, felizmente sometida al yugo de su virilidad.&lt;br /&gt;-¡Lore… sos de verdad increíble!- exclamó triunfante, las manos en la cintura, observándome fascinado. &lt;br /&gt;Había sido un sueño cumplido no solo para él, sino también para mí, el poder hacerlo con uno de ustedes. Gracias por todo.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/1706984536830430745-8775288533772623005?l=calientelorena.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://calientelorena.blogspot.com/feeds/8775288533772623005/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://calientelorena.blogspot.com/2009/09/descubierta-2-parte.html#comment-form' title='26 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1706984536830430745/posts/default/8775288533772623005'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1706984536830430745/posts/default/8775288533772623005'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://calientelorena.blogspot.com/2009/09/descubierta-2-parte.html' title='DESCUBIERTA ( 2º Parte )'/><author><name>LORENA</name><uri>http://www.blogger.com/profile/18206711862577476669</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://4.bp.blogspot.com/_RHNvId3Ww78/SlZam0qcE2I/AAAAAAAAAGI/RBgQfaVtM8c/S220/DSC00048.JPG'/></author><thr:total>26</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-1706984536830430745.post-2872025993359462094</id><published>2009-09-05T15:12:00.000-07:00</published><updated>2009-09-05T15:14:04.335-07:00</updated><title type='text'>DESCUBIERTA</title><content type='html'>Sabía que no tenía que hacerlo. Eso de publicar mis fotos de cuerpo entero en el blog. Alguien que vive lejos y que quizás nunca te vea no constituye riesgo alguno, pero alguien que esta cerca, a la vuelta de tu casa quizás, entonces ahí sí, la posibilidad de ser descubierta y acechada deja de ser una amenaza para convertirse en algo real y palpable, en algo que puede destruir tu matrimonio y hasta tu vida entera. &lt;br /&gt;Sabía que no tenía que hacerlo, obvio, que tenía que tapar lo más que fuera posible, pero… me gusta jugar con ese peligro. Cada tipo que me mira en la calle y pone en mí más de la atención que usualmente correspondería, pienso que se trata de uno de mis lectores, de alguien que me leyó, vio mis fotos y me reconoció. A veces deseo que sea así, otras no. Me pongo a pensar en mi marido, en mis hijos y me doy cuenta que lo mejor es seguir en el anonimato. Que debo seguir calentándolos desde un rincón lejano y misterioso, aunque a decir verdad ese lugar esta mucho más cerca de lo que cualquiera de ustedes se imagina. &lt;br /&gt;A veces tengo esa fantasía de ser descubierta y perseguida, de que me extorsionen, “dejate coger o tu familia se entera de todo” me dicen, sin dejarme alternativa, aunque la amenaza no es necesaria. Pero claro, todo queda en una simple fantasía, en un anhelo, o quedaba… como hasta ahora.&lt;br /&gt;No sé si decir su nombre, no le pregunte si me autorizaba a usarlo, pero como sabe que todas mis experiencias fuera del matrimonio se convierten en relatos, voy a hacerlo. Se llama Ariel, ese es su verdadero nombre según supo decirme, aunque cuándo me escribía utilizaba el tan incitante apodo de “PIJUDO”. Puedo certificar que es un seguidor de la primera hora ya que me viene escribiendo desde la época de Todo relatos. Pero bueno, lo nuestro, como con todos los demás, no pasaba de unos simples mensajes. Hasta que un día se me ocurrió preguntarle por donde vivía, y ¡oh sorpresa!, estaba muy cerca de mi casa, tanto es así que no hubiera sido extraño que nos cruzáramos algunas veces. Para mí fue una sorpresa, para él no, ya que por algunas referencias que puse en el perfil de mi blog sabía en donde estaba instalada. Entonces me dijo:&lt;br /&gt;-Te estoy rastreando Lore, y sé que un día voy a dar con vos-&lt;br /&gt;Aunque resultaba algo intimidante debo decir que tal afirmación me excitó bastante, estaba obsesionado conmigo, y lo demostraba cada vez que me escribía. Pero claro, suponía que todo quedaría en simples deseos, tantos suyos como míos.&lt;br /&gt;Y fue un sábado por la tarde, un día soleado y bastante agradable pese a estar en invierno, que estaba en la plaza con los chicos que un muchacho de unos veintitantos años se me acerca y me pregunta la hora. Miro mi reloj pulsera y le digo, las cuatro y cuarto.&lt;br /&gt;-Gracias Lorena- me dice.&lt;br /&gt;Me quede helada. No supe que contestar. Mis dos chicos más grandes estaban en los juegos, y yo estaba sentada junto a la puerta de entrada con el coche de Pablito a mi lado. &lt;br /&gt;Como si nada el muchacho se sienta a mi lado y mirándome en una forma que revelaba su obsesión agrega:&lt;br /&gt;-Por fin te encontré-&lt;br /&gt;-Perdona, pero creo que te estás equivocando de persona- traté de zafar. &lt;br /&gt;-Para nada, se muy bien quién sos- insistió sin dar el brazo a torcer, sabía que era yo, no tenía sentido seguir negándolo.&lt;br /&gt;-¿Y vos quién sos?- le pregunte entonces.&lt;br /&gt;-Pijudo- me susurró –Pero podes llamarme Ariel-&lt;br /&gt;-Mira Ariel, estoy con mis hijos…- comencé a decir pero él me interrumpió.&lt;br /&gt;-No te preocupes, no voy a hacerte ninguna escena, solo quiero lo que vos mejor sabes hacer- intentó tranquilizarme.&lt;br /&gt;No le entendí, entonces me lo clarificó.&lt;br /&gt;-Quiero lo que quieren todos Lore, cogerte- &lt;br /&gt;Les digo la verdad, más allá del inminente riesgo que significaba ser descubierta, me resultaba muy estimulante toda esa situación, el que un admirador, un fanático de mis relatos me haya encontrado, era algo que me excitaba terriblemente. &lt;br /&gt;-Esta bien, pero date cuenta, ahora estoy con mis hijos, hace una cosa, mandame un mail diciendo que sos el que se me acercó en la plaza y pone tu celular que yo te llamo- le propuse entonces.&lt;br /&gt;-Esta bien, pero quiero una muestra de que va en serio- me pidió.&lt;br /&gt;-¿Una muestra?- le pregunte.&lt;br /&gt;-Si, un adelanto, algo chiquito- me dijo.&lt;br /&gt;Tendría que haber dicho que no, que se dejara de joder, pero no quería decepcionar a mí público. Ahí cerca estaba la mamá de unos chicos con quienes mis hijos juegan siempre, así que se los encargué a ella, que enseguida volvía. Puse a Pablito en su coche y lo llevé conmigo. Ariel vino tras de mí. Me detuve junto a unos árboles, detrás de los cuáles me pareció estar bastante protegida.&lt;br /&gt;-Veni- le dije, y agarrándolo de la mano lo atraje hacía mí. &lt;br /&gt;Me apoyé de espalda contra él árbol, él se apoyó contra mí y nos besamos. No fue un beso corto y de apuro, no vayan a creer, sino que fue un beso largo y jugoso, un beso de lengua, intenso y conmovedor.&lt;br /&gt;Cuándo nos separamos un hilo de baba quedó colgando uniendo nuestros labios.&lt;br /&gt;-¿Y… que te pareció como adelanto?- quise saber.&lt;br /&gt;-Fantástico, ¿habrá algo más?- me pidió.&lt;br /&gt;Le agarré entonces la mano y la llevé hacia mis pechos, para que sintiera lo duros y palpitantes que se me habían puesto. De ahí se la deslicé hacia abajo, hacia mi entrepierna, estaba de pollera, así que se introdujo fácilmente entre mis muslos. Uno de sus dedos esquivó sin problemas el elástico de mi tanga y me rozó la conchita.&lt;br /&gt;-¡Estás empapada!- exclamó.&lt;br /&gt;-Así me pusiste- le dije –Así que no tenes que preocuparte, no me voy a escapar, mandame el mail con tu número de celular que en la semana te llamo y arreglamos- le repetí, mirando siempre para todos lados para asegurarme que nadie conocido me estuviera mirando. Por suerte no había nadie.&lt;br /&gt;-Yo también quiero que me cojas- le dije mientras regresábamos al arenero. &lt;br /&gt;Volví a entrar con el cochecito de Pablito y le agradecí a la señora por haber cuidado de mis hijos que seguían jugando como si nada. Ariel me saludo a lo lejos. En la semana habríamos de encontrarnos.&lt;br /&gt;(CONTINUARA...)&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/1706984536830430745-2872025993359462094?l=calientelorena.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://calientelorena.blogspot.com/feeds/2872025993359462094/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://calientelorena.blogspot.com/2009/09/descubierta.html#comment-form' title='8 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1706984536830430745/posts/default/2872025993359462094'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1706984536830430745/posts/default/2872025993359462094'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://calientelorena.blogspot.com/2009/09/descubierta.html' title='DESCUBIERTA'/><author><name>LORENA</name><uri>http://www.blogger.com/profile/18206711862577476669</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://4.bp.blogspot.com/_RHNvId3Ww78/SlZam0qcE2I/AAAAAAAAAGI/RBgQfaVtM8c/S220/DSC00048.JPG'/></author><thr:total>8</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-1706984536830430745.post-462881610377849400</id><published>2009-08-15T13:38:00.000-07:00</published><updated>2009-08-15T13:45:18.960-07:00</updated><title type='text'>ME LEVANTO EN LA PARADA</title><content type='html'>Estaba esperando el colectivo cuándo veo aquel auto que viene disminuyendo la velocidad a medida que se va acercando. El conductor, un cincuentón de traje, algo panzón, con una calvicie pronunciada y cabello entrecano a los costados, me observa a través de la ventanilla. Reconozco esas miradas al instante. Me desnudan con los ojos, y si he de ser sincera debo admitir que no hay nada más agradable que sentirse admirada de esa manera. Me siento una estrella. Ya sé que lo único que buscan es llevarme a la cama y cogerme como si al otro día se acabara el mundo, pero acaso ¿no es eso lo que yo también quiero? Cuándo estuvo junto a la parada y creía ya que iba a detenerse, siguió sin embargo su rumbo, volviendo a acelerar y doblando en la esquina. El colectivo todavía no venía, así que le dio tiempo para dar la vuelta a la manzana  y volver a pasar por donde yo estaba. Esta vez se detuvo unos metros antes. Se bajó, se acercó al kiosco, y compró un paquete de cigarrillos. A una cuadra de distancia ya veía al colectivo de la línea 50 que se acercaba. Siempre mirándome en esa forma que tanto me excita, el tipo se quedó ahí parado, abrió el atado que recién había comprado, sacó un cigarrillo, se lo llevó a los labios y lo prendió. Mientras tanto, el colectivo que había estado esperando pasó de largo, ya que no levanté el brazo para que se detuviera. Presentía que algo estaba a punto de ocurrir. Algo muy bueno, por supuesto.&lt;br /&gt;Enseguida y como si mi actitud hubiese sido la señal que había estado esperando, aquel hombre se subió a su auto, avanzó unos pocos metros y se detuvo justamente en donde yo estaba.&lt;br /&gt;-Hola, ¿queres que te acerque a algún lado?- me preguntó a través de la ventanilla.&lt;br /&gt;Me incliné para poder verlo a través de la misma, de modo que mi escote se pronunció mucho más todavía, así que sus ojos se clavaron en esas dos montañas de carne que tengo por tetas y que palpitaban ansiosamente por debajo de mi ropa. Obvio que no fue un movimiento descuidado, sino algo fríamente orquestado para atraer aún más su atención.&lt;br /&gt;-No suelo aceptar invitaciones de desconocidos- le dije, aunque manteniéndome en todo momento cerca del coche.&lt;br /&gt;-Me parece bien, es una buena decisión- me dijo, haciendo un gesto de decepción.&lt;br /&gt;-Pero eso es algo que puede arreglarse… me llamo Lorena- le dije entonces extendiendo la mano a través de la ventanilla para estrechar la suya.&lt;br /&gt;-Roberto- se presentó, sonriéndose.&lt;br /&gt;Nos saludamos con un suave apretón, y abriendo sin mayores demoras la puerta del auto me subí por el lado del acompañante.&lt;br /&gt;-¿Te acerco a tu casa o vamos a tomar algo?- me preguntó antes de ponerse en marcha. &lt;br /&gt;-Antes tengo que arreglar algo- le aclaré sacando el celular de la cartera.&lt;br /&gt;Entonces llamé a mi hermana, la que siempre me da una mano cuándo me voy a echar un polvo por ahí, claro que ella no lo sabe, obvio, sino seguro que hasta deja de hablarme. Ella no es como yo. La única puta de la familia se llama Lorena y es muy caliente.&lt;br /&gt;Cuándo me atendió le pedí por favor que pasara a buscar a los chicos y se quedara con ellos hasta que yo pasara, que tenía que resolver algo en el trabajo, me dijo que no había problema, y por suerte no me hizo mayores preguntas. &lt;br /&gt;Cerré el celular, lo volví a guardar en mi cartera y mirándolo sonriente, le dije:&lt;br /&gt;-Ya esta, ahora podes llevarme adonde quieras-&lt;br /&gt;-Mira que después no vale arrepentirse- me advirtió.&lt;br /&gt;-No soy de las que se arrepiente, eso te lo aseguro- le confirmé -Sino no me hubiera subido-&lt;br /&gt;Seguro entonces de que no iba a echarme para atrás, se metió en el primer telo que cruzamos, no sin antes haberme manoseado libremente y sin restricciones dentro del mismo auto. Mientras manejaba, sosteniendo el volante con una mano, con la otra se dedicó a tocarme, yo le facilité bastante el asunto levantándome el borde de la falda y ofreciéndole el espacio necesario como para que pudiera meter la mano y acariciarme justo ahí, en donde sus dedos serían tan bien recibidos. Yo no me quedaba atrás, obvio, y mientras él me excitaba el clítoris, yo le tocaba el bulto de la entrepierna, apretándolo, sintiendo como se endurecía, como palpitaba con esa fuerza viril que ya quería sentir en lo más profundo de mi intimidad.&lt;br /&gt;Entramos al telo, pasamos a la habitación, y ya a solas, se me acercó por atrás, y me abrazó, apoyándome en una forma por demás incitante. De solo sentir su paquete frotándose contra mis nalgas hizo que me estremeciera hasta en lo más íntimo, la humedad que resbalaba por entre mis muslos así lo confirmaba. Deslicé una mano por entre nuestros cuerpos y le volví a tocar tan tentador abultamiento, estaba que explotaba.&lt;br /&gt;Ahí mismo, en medio de la habitación, me di la vuelta y me postré de rodillas frente a él, y mirándolo en todo momento a los ojos, le volví a frotar el bulto por sobre la tela del pantalón, para luego bajarle el cierre, desabrocharle el botón y pelar esa tremenda verga que ya pugnaba por salir de su prisión. Se la agarré con una mano, sosteniéndola firmemente y mientras se la meneaba, empecé a lamérsela, deslizándome desde la cabeza hacia abajo, y de abajo hacia arriba, una y otra vez, lamiéndosela como si se tratara del más excelso de los helados. Como no podía ser de otra manera también pasaba por sus bolas, se las envolvía con la lengua, llenándolas de baba y de besos, repuntando entonces hacia la punta, hacia la cima enrojecida y pulsante que me esperaba soltando ya unas espesas y saladas gotitas que me puse a sorber con entusiasta avidez. Entonces abrí la boca lo más que pude y me mandé hasta la campanilla aquel trozo de carne hirviente, iniciando enseguida una mamada con todas las de la ley, chupándosela ferozmente, comiéndomela hasta donde me entraba y más también, me saltaban las lágrimas de los ojos pero yo seguía, atragantándome con ese portentoso volumen que me sofocaba y me complacía a la vez. El tipo suspiraba plácidamente, disfrutando de mis labios y mi lengua en una forma soberbia, dejándose sorber divinamente, hasta que ya pareció no aguantarse más y agarrándome de los brazos me instó a que me levantara. Le di un último chuponazo, con ruidito y todo, y me levante.&lt;br /&gt;Me fui desvistiendo mientras me acercaba a la cama, observando por los espejos como él también se iba sacando la ropa, ostentando en todo momento una erección digna de elogio. Tenía una verga morcillona, gruesa, con las venas bien marcadas, y una cabeza inflada y enrojecida, jugosa después de mi mamada. Ya desnuda me senté en la cama, con las piernas abiertas, y mientras lo esperaba me acaricié la concha, metiéndome un dedo apenas adentro, mojándolo en ese caldo húmedo y tibio que eran mis ganas y que ya para entonces impregnaba cada rincón de mi hambrienta intimidad. Estaba caliente a más no poder, ávida de sexo, ansiosa por que me la metiera cuánto antes, por eso me recosté de espalda y sin cerrar las piernas me entregué por completo a él, ofreciéndole en todo su esplendor esa abertura rosada mía que latía desesperada, esperando la atención que muy bien se merecía. Se acomodó entonces entre mis piernas y se puso a chuparme con unas ganas tremendas, comiéndome la concha como si de ello dependiera su subsistencia. Me metía la lengua y los dedos bien adentro, lamiendo todo mi interior, sorbiendo mi clítoris en una forma que lo hacía agrandarse mucho más todavía. Entre ahogados suspiros lo agarraba de los pelos y lo atraía aún más hacía mí, pidiéndole más y más, que me comiera toda, que me chupara bien chupada, moviendo al mismo tiempo mis caderas en torno a su complaciente boca. Me mojaba sin control, entregándome por completo a ese rito voraz y salvaje que me hacía jadear en forma descontrolada. &lt;br /&gt;Entonces se levantó, se puso un preservativo, y echándoseme encima me penetró deliciosamente, haciéndome suspirar largamente a medida que se deslizaba dentro de mí, llenándome con su carne, colmándome de placeres indescriptibles, poniéndomela en el lugar preciso, allí en donde mi propia carne lo absorbía y se lo llevaba bien adentro, a lo más profundo, guardándolo y abrigándolo, proporcionándole el calor y la humedad que tal herramienta necesita. Enseguida empieza a moverse, dentro y fuera, despacio primero, aunque recuperando el ritmo de a poco, moviéndose ágilmente pese a la panza que caía sobre mi vientre, permitiéndome disfrutar de una garchada soberbia, tal como me gusta, de esas que mi cuerpo tanto reclama. Yo me movía con él, acoplándome a sus caderas, sintiéndolo rebotar en mis entrañas, proporcionándome un sinfín de gustosas sensaciones, de esas que me resultan tan indispensables.&lt;br /&gt;Así, encastrados el uno en el otro, abrazados para fundirnos aún más en el cuerpo del otro, giramos hacia un costado de modo que ahora quede yo encima suyo, pero al moverme y debido a lo mojada que estaba la pija se salió por completo, enseguida la agarre con una mano y la volví a acomodar dentro de mí, iniciando entonces una enardecida cabalgata, subiendo y bajando, comiéndomela entera con mi glotona boquita de abajo, subiendo y bajando, meciéndome plácidamente, sacudiendo las tetas al ritmo de mi montada. Con el rostro esbozando un rictus extático y placentero, el tipo me las amasaba con las manos, y acercando su boca a ellas, me las chupaba y mordía, relamiendo ávidamente esa carne mía que parece inflamarse aún más en tales situaciones.&lt;br /&gt;Yo también estaba en pleno éxtasis, sacudiéndome en torno a tan vigorosa herramienta, gimiendo, jadeando, suspirando, entregándome por completo a tan vibrante garche, enloquecida por sentir esa verga lo más profundo que me fuera posible. Pese a la abultada panza que tenía el tipo resultó ser bastante ágil, ya que en cierto momento me volteó hacia un costado, y así, sin sacármela, me empezó a dar con todo, yo trataba de enlazar aún más mis piernas alrededor de su cuerpo para sentirlo en todo su esplendor, para que llenara con su carne cada rincón de mi caliente y desesperada conchita. Ahí vino el primer polvo, acabamos juntos, agitándonos, sacudiéndonos, deshaciéndonos en un estallido conjunto y sincronizado, mirándonos a los ojos mientras sentíamos que nuestros cuerpos se fundían en un éxtasis completo y absoluto, en un ensueño metafísico del cuál a veces no quisiera despertar. Nos quedamos un instante ahí abrochados, sin que me la sacara todavía, disfrutando de tan voluptuosas sensaciones y entonces… se vino el segundo. &lt;br /&gt;Me puse entonces de costado, sobre mi lado derecho, con las piernas encogidas, como si estuviera dormitando, mientras que él se ponía otro forro y se recostaba tras de mí, ostentando todavía una erección ideal para lo que estaba por venir. Así que estirando la mano hacia atrás y por entre nuestros cuerpos, se la agarre y la acomodé en las puertas de mi ansioso y siempre receptivo culito. Apenas sintió la presión de mi esfínter empezó a empujar, suavemente, consiguiendo meter la mitad sin demasiada dificultad, me abrí todavía más calzando una pierna por encima de las suyas de modo que entró todo el resto, plantándose en mis intestinos, atravesándome en esa forma que resulta tan plácida y satisfactoria. Entonces me aferró de la cintura y empezó a moverse en la forma precisa, de atrás hacia delante, haciéndomela sentir en las tripas, fluyendo dentro de mí una y otra vez, y con cada ensarte parecía que me entraba un poco más, me estaba desfondando el ojete pero me gustaba, sacudiendo también mis caderas al ritmo de sus movimientos, le agarre una mano y la lleve hacia mis pechos, me gusta que me aprieten bien las tetas, que me las amasen, que me pellizquen mientras me culean a todo trapo, y así entre gemidos y jadeos, y ensartes cada vez mas fuertes, llegamos a un nuevo orgasmo, una explosión emotiva y fragante que me (nos) envuelve con sus deleitables sensaciones. &lt;br /&gt;Luego ese mismo hombre, el que me levantó en la parada del colectivo, me acercaría hasta la casa de mi hermana, en donde retiré a los chicos y fui a mi casa para preparar ya la cena. Feliz de la vida por sentirme tan bien cogida.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/1706984536830430745-462881610377849400?l=calientelorena.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://calientelorena.blogspot.com/feeds/462881610377849400/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://calientelorena.blogspot.com/2009/08/me-levanto-en-la-parada.html#comment-form' title='7 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1706984536830430745/posts/default/462881610377849400'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1706984536830430745/posts/default/462881610377849400'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://calientelorena.blogspot.com/2009/08/me-levanto-en-la-parada.html' title='ME LEVANTO EN LA PARADA'/><author><name>LORENA</name><uri>http://www.blogger.com/profile/18206711862577476669</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://4.bp.blogspot.com/_RHNvId3Ww78/SlZam0qcE2I/AAAAAAAAAGI/RBgQfaVtM8c/S220/DSC00048.JPG'/></author><thr:total>7</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-1706984536830430745.post-5672902132641898270</id><published>2009-08-09T06:49:00.001-07:00</published><updated>2009-08-09T06:49:44.948-07:00</updated><title type='text'>EL PROFESOR DE FUTBOL DE MI HIJO</title><content type='html'>Salgo del trabajo y me tomo el 50 para ir a casa. Me bajo en Caseros y entro a “Eki” a hacer algunas compras: leche, un par de postres, y una gaseosa para la noche. Cuándo estoy saliendo me encuentro de frente con el profesor de fútbol de mi hijo mayor, aquel ex jugador de un equipo de primera, el que tan bien supo cogerme de parada en el vestuario del club. Nos saludamos con un beso en la mejilla, hablamos de mi hijo y sus progresos, como lo haría cualquier madre, hasta que me dice algo en lo que habría de coincidir plenamente:&lt;br /&gt;-Vos y yo nos debemos ir a un lugar en donde estar más cómodos, ¿no te parece?- me dijo refiriéndose al modo en que lo habíamos hecho en aquel vestuario, de pie y a las apuradas.&lt;br /&gt;-Igual estuvo muy bueno- le hice saber.&lt;br /&gt;-Eso no te lo niego, pero me gustaría cogerte como vos te merecés- me aseguró. &lt;br /&gt;Todavía tenía un rato antes de ir a buscar a los chicos, así que me dije porque no darle esa oportunidad que tanto me estaba reclamando, además si lo había disfrutado tanto en tales circunstancias, imaginaba que con más tiempo y mayor comodidad sería mucho más satisfactorio.&lt;br /&gt;-Me gustaría volver a estar con vos- le dije. &lt;br /&gt;Del otro lado del Parque hay un albergue transitorio, sobre la calle Patagones, así que hacía allá fuimos, caminando despacio, hablando de otros temas, tomándonos nuestro tiempo, aunque ambos estábamos igual de ansiosos. Imagínense la situación, yo entrando al telo con el profesor de fútbol de mi hijo y llevando conmigo dos bolsas de “Eki” con lo que había comprado antes de encontrarme con él, como cualquier ama de casa infiel.&lt;br /&gt;Entrando en la habitación dejé las bolsas y la cartera sobre un sillón y me colgué de su cuello para besarlo con fruición, chupando su lengua, saboreándolo sin respiro, mientras sentía como sus manos aprisionaban mis nalgas. Me frotaba contra su cuerpo sintiendo en mi vientre la comba de su virilidad, esa misma que ya había probado y que me moría por probar de nuevo. Entre besos y caricias, e incitantes manoseos, nos desnudamos y nos tiramos sobre la cama, rodando sobre nuestros cuerpos sin dejar de besarnos en esa forma tan jugosa e incitante. De mis labios bajó a mis pechos, chupándomelos de a uno por vez, mordiéndome los pezones, como si quisiera arrancarme la puntita, haciéndome tiritar de placer, enloqueciéndome con esa lengua que posteriormente habría de hacer desastre entre mis piernas. Porque en lo que a chupar se refiere el profesor de fútbol de mi hijo era un verdadero prodigio, sabía donde puntear con la lengua, donde dar esos toquecitos que nos vuelven locas, donde lamer, donde morder, conocía con quirúrgica precisión cada rincón de mi ya entonada conchita, y la recorría como el Amo y Señor en que se había convertido. Pero yo también quería lo mío, así que de a poco me fui acomodando sobre él de modo que terminamos conformando un excitante 69, él comiéndome la concha, y yo comiéndome su verga, escupiendo copiosamente sobre ella para deslizarla fluidamente por mi garganta. Me la comía hasta los pelos, tratando de empujarla bien adentro de mi boca, sofocándome como a mí me gusta, masticándola, saboreando cada pedazo. No se la soltaba, la mantenía en mi paladar, ofrendándole la humedad de mis labios. Él a su vez me dispensaba la suya, metiendo la lengua bien adentro, cada vez más profundo, me abría las nalgas con las manos y buceaba con la lengua y los labios como quién disfruta de un fruto en su punto justo de maduración. Sentía como me chorreaba la concha y no era solo la saliva del profesor, sino también mis ganas, mi calentura que fluían en una forma caudalosa e incontenible. Entonces se la solté y gateando un trecho me acomodé prestamente sobre esa verga dura y caliente que había mamado hasta empacharme. ¡Que rica estaba! Bueno, en realidad me gustan todas, pero en ese momento me parecía la cosa más hermosa sobre la faz de la Tierra. &lt;br /&gt;Así, de espalda, se la agarré con una mano y me la puse en la entrada de la concha. Nomás sentirla me hizo temblar. Sentí como mis labios, los de abajo, absorbían el glande y lo devoraban con esas ganas tan características, escuchaba suspirar al profesor y eso me motivaba mucho más todavía, así que teniendo ya la punta adentro, me dejé caer y quedando sentada sobre su pelvis me la mandé toda para adentro, echando la cabeza hacia atrás y soltando un exaltado gemido de satisfacción al tenerla toda en mi interior, pulsando, vibrando, impregnándome con sus propios fluidos. Excitado a más no poder el profesor de fútbol de mi hijo me agarró bien fuerte de las caderas y empujó a su vez hacia arriba, haciéndomela sentir mucho más profundo aún, lo cuál me arrancó un jadeo estremecedor.&lt;br /&gt;-¡Ahhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhh…!- grité en cuánto la cabeza golpeó contra la pared de mi útero, llenándome hasta el último rincón con esa carne macerada y entumecida que parecía aumentar de tamaño a cada instante.&lt;br /&gt;Me quede un instante ahí, quietita, sintiéndola, moviéndome apenas, dejándome arrasar por esas sensaciones que desde la punta de su pija se extendían hacia toda mi anatomía. Entonces empecé a moverme de a poquito, haciendo que se deslizara a lo largo y a lo ancho de mi concha empapada de excitación, tanto que la penetración era acompañada por un ruido acuoso, unos chasquidos que hacían aún mas complacientes tan eufóricos movimientos. Siempre acostado el profesor me acompañaba sujetándome de la cintura y empujando hacia arriba, chocando su pelvis contra la parte inferior de mis nalgas cada vez que yo me sentaba. Enseguida me salí de esa posición y me di la vuelta, montándolo ahora de frente. Sentada sobre él volví a acomodarme en la concha la aguda punta de su verga, ya hinchada, amoratada, hirviendo de tanta calentura, y me la devoré de una sola vez, me acomodé entonces sobre su cuerpo y empecé a moverme suave y cadenciosamente primero, con mayor ímpetu después, sacudiendo mis tetas delante de sus desorbitados ojos, sin dejar de empujar su pelvis en esa forma que tanto me complacía con la lengua él trataba de lamérmelas, o me las chupaba y mordía, electrizándome, volviéndome loca con esas mordiditas que me transmitían puro placer. &lt;br /&gt;-¡Ahhhhhhhh… ahhhhhhh… ahhhhhhhh… ahhhhhhhhhhh… ahhhhhhhhh…!- gemía yo loca del gusto, saltando sin pausa ni contención alguna, sintiéndola rebotar contra mi estómago de tan adentro que me la metía. &lt;br /&gt;La sentía fluyendo dentro de mí, deslizándose en esa forma que resulta tan placentera, tan conmovedora, tan indispensable, me muevo con el ritmo ideal, sintiéndola en toda su magnitud, entonces me quedo sentada y me refriego contra su vientre, me quema por dentro, suspirando dulcemente me amaso yo misma las tetas, suspiro, jadeo, me entrego por completo a ese goce sensual y tremendamente lascivo. Ya no me pertenezco, le pertenezco a él, en cuerpo y alma, es mi Amo y Señor, mi dominador, mi macho, mi amante, el que puede hacerme lo que se le venga en gana. &lt;br /&gt;-¿Dónde queres acabarme?- le pregunto entonces, sintiendo ya la inminencia del derrame.&lt;br /&gt;Los hombres son algo rebuscados en ese sentido, nosotras nos conformamos con que nos llenen bien la conchita de leche, pero a ustedes les gusta sentirse actores porno, y el profesor de fútbol de mi hijo no era la excepción.&lt;br /&gt;-Me gustaría acabarte en la boca…pero si no queres no hay problema- me dijo.&lt;br /&gt;-¡Me encantaría!- le confirmé.&lt;br /&gt;Me levanté, no sin lamentar que mi agujerito quedara repentinamente vacío, y me quede ahí de rodillas esperándolo, así que se levantó a toda prisa y parándose al lado mío, sobre la misma cama, me metió la pija en la boca, taponándome hasta las amígdalas con su jugosa carnosidad. &lt;br /&gt;Envolviéndole con una mano los huevos me puse a chupársela con el mayor de los gustos, mientras enterraba la otra mano en mi concha, dedeándome a full, ya podía sentir el hervor de sus huevos, ese estremecimiento que anunciaba ya la tan anhelada descarga. Aumenté entonces la intensidad de mi mamada hasta que… ¡PLOF! ¡PLOF! ¡PLOF!... los chorros de leche empezaron a saltar en mi garganta. Por supuesto que me aferré aún más a ese trozo caliente y pulsante, saboreando el semen que eyaculaba en forma incontenible, deleitándome con ese sabor que me resulta tan satisfactorio. El sabor del placer, el tan indispensable sabor de la infidelidad.&lt;br /&gt;Me quede con la pija en la boca por un buen rato, chupándola y rechupándola, y aunque ya me había tragado todo lo que soltó, seguía exprimiéndosela con todas mis ansias, como la puta insaciable que soy.&lt;br /&gt;Luego, acostados en la cama, frente a frente, nos besábamos y acariciábamos, disfrutando del momento después.&lt;br /&gt;-La pasamos muy bien, me gustaría que no fuera solo esta vez- me dijo el profesor de fútbol de mi hijo luego de un chupón largo, jugoso y ardiente.&lt;br /&gt;-¿Me estás proponiendo que seamos amantes?- le consulté.&lt;br /&gt;-Yo también soy casado y tengo hijos, y la verdad es que me gustaría tener alguien como vos para…-&lt;br /&gt;-¿Para coger de vez en cuándo?- completé yo por él.&lt;br /&gt;-Espero que no te ofenda, pero si- se sinceró.&lt;br /&gt;-Como me va a ofender, es un privilegio para mí que quieras cogerme seguido- le aclaré.&lt;br /&gt;A todo esto y mientras hablábamos yo le estaba acariciando la pija, así que entre la charla y el manoseo se le puso como un cañón en cuestión de segundos.&lt;br /&gt;-Sería una pena si desperdiciamos esto, ¿no te parece?- me dijo en obvia alusión a la rígida y descomunal erección que ostentaba.&lt;br /&gt;Le di un pico y le dije:&lt;br /&gt;-Pero ahora tenes que hacerme la colita-&lt;br /&gt;-Va a ser un honor para mí hacerle la cola, señora- me aseguró.&lt;br /&gt;Y me la hizo. ¡Dios! Porque me gustarán tanto las pijas. &lt;br /&gt;Así que bueno, me puse en cuatro, me escupí los dedos y con esa misma saliva me lubriqué el agujero del culo, él se situó por detrás, de rodillas, y poniéndomela justo en la entrada, empezó a empujar. Ni bien sentí que la cabeza se metía me puse a temblar y a jadear de gozo y satisfacción, dominando a la perfección mis músculos anales relajaba mis partes lo más que me fuera posible, permitiendo que el supremo tamaño del profesor ingresara sin problemas en mis cavidades posteriores. ¡Que gusto! ¡Cuánta satisfacción! ¡Que lindo que te den por el culo de esa manera! Es algo… no sé… incomparable. Me deshacía de placer al sentirlo bombeándome con todo, liquidándome, abrumándome, masacrándome con esos combazos largos y profundos, fuertes y concisos, los que parecían llegarme hasta las entrañas. Como los demás fue un polvo único, excepcional, de esos que te dejan como desmayada, como si te hubiera pasado un camión por encima.&lt;br /&gt;Esta vez me acabó en el culo, ni se lo pregunté, ni él tampoco quiso cambiar, ya que en uno de esos últimos ensartes me la dejó ahí bien guardada y me soltó adentro un torrente vivo y caudaloso, un manantial de esperma que me nubló los sentidos. &lt;br /&gt;Luego de ducharnos y de una nueva sesión de besos y caricias, salimos juntos del telo, yo con mis bolsitas de “Eki” en la mano.&lt;br /&gt;Así me cogió y me culeó mi nuevo amante, ni más ni menos que el profesor de fútbol de mi hijo más grande.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/1706984536830430745-5672902132641898270?l=calientelorena.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://calientelorena.blogspot.com/feeds/5672902132641898270/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://calientelorena.blogspot.com/2009/08/el-profesor-de-futbol-de-mi-hijo.html#comment-form' title='5 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1706984536830430745/posts/default/5672902132641898270'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1706984536830430745/posts/default/5672902132641898270'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://calientelorena.blogspot.com/2009/08/el-profesor-de-futbol-de-mi-hijo.html' title='EL PROFESOR DE FUTBOL DE MI HIJO'/><author><name>LORENA</name><uri>http://www.blogger.com/profile/18206711862577476669</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://4.bp.blogspot.com/_RHNvId3Ww78/SlZam0qcE2I/AAAAAAAAAGI/RBgQfaVtM8c/S220/DSC00048.JPG'/></author><thr:total>5</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-1706984536830430745.post-4617492660091977669</id><published>2009-07-26T13:01:00.000-07:00</published><updated>2009-07-26T13:03:50.320-07:00</updated><title type='text'>CON EDUARDITO OTRA VEZ</title><content type='html'>Las vacaciones adelantadas y extendidas de los chicos debido a esta epidemia de gripe “A” esta haciendo estragos en mi vida sexual. Obligada a permanecer en casa, o a salir pero con ellos a cuesta, no me queda otra que arreglármela con lo que ustedes ya saben: mis deditos. Pero claro, eso no me alcanza ni nunca me alcanzará. Lo que quiero es una verga bien dura y caliente, al palo, jugosa y palpitante, maciza y consistente, quiero sentirme bien ensartada, por adelante y por atrás, que me rompan todos los agujeros, que me revienten, que me descosan, en definitiva que me cojan bien cogida. Pero con todo esto que esta pasando debía estar en abstinencia por más que no me gustara. Estoy segura que ustedes me entienden, la falta de sexo extramarital es para nosotras las infieles como la falta de droga para el adicto. Por más que queramos y hagamos el esfuerzo por prescindir de el, como ya lo he intentado tantas veces, siempre volvemos a reincidir. No podemos estar mucho tiempo sin recibir nuestra dosis. Así que lo mejor, y háganme caso, es no negar lo inexorable, sino hacerle caso a nuestros instintos y seguir para adelante, ya que la negación es nociva para el alma. Con esto en cuenta debo admitir que ya me estaba desesperando. No sabía que hacer ni a quién recurrir, pero si algo iba a hacer tenía que hacerlo pronto. Si no…&lt;br /&gt;En tales circunstancias resulta increíble como a veces la respuesta a algo que nos esta torturando se presenta de la forma más inesperada. Aquel mediodía recibí la llamada de la mamá de un compañerito de mi hijo del medio, charlamos un rato, y en cierto momento me pregunta si puedo llevar a los chicos a su casa, para que jueguen un rato con el de ella, ya que en la casa tiene un patio con varios juegos, prácticamente una plaza privada.&lt;br /&gt;-Ningún problema- le dije –Así me das chance de limpiar un poco, porque con ellos en casa todo el día no se puede hacer nada- &lt;br /&gt;-Te entiendo- coincidió conmigo soltando una carcajada.&lt;br /&gt;Alisté a los chicos, me tomé un taxi y los deje en casa de su amiguito con la correspondiente advertencia de que se portaran bien. En el mismo taxi me volví con Pablito que dormía de lo más tranquilo, por suerte, así que al volver lo puse en su cuna y me preparé un café mientras me decidía por donde empezar. En ese preciso instante alguien toca el timbre. Últimamente estuvieron pasando bastante los Testigos de Jehová por esta zona, así que esperaba que fueran de vuelta ellos para ofrecerme material de lectura,  pero no, al abrir la puerta me lo encuentro a Eduardito, el hijo de mi amiga, ¿se acuerdan?, el que tan bien supo cogerme unos días antes.&lt;br /&gt;-¡Eduardito, que sorpresa!- exclamé al verlo -¿Qué hacés por acá?-&lt;br /&gt;-Vine porque…- comenzó a decir pero no se animo a terminar la frase, agachando la cabeza avergonzado.&lt;br /&gt;-Ya sé- le dije y tomándolo de la mano lo hice entrar. &lt;br /&gt;Cerré la puerta tras nuestro y le susurré al oído:&lt;br /&gt;-Queres cogerme de nuevo, ¿no?- &lt;br /&gt;Se le iluminaron los ojos al mirarme, venía a eso, y la verdad es que no podía haber venido en mejor momento.&lt;br /&gt;Entramos a casa, le dije que se sentara en el sofá y que me esperara un momento. Fui a la habitación de los chicos a asegurarme que Pablito seguía durmiendo plácidamente y volví con él. Me senté a su lado y sin andar con vueltas, ya que nos las necesitábamos, me le tiré encima y empecé a besarlo con frenesí mientras le metía una mano entre las piernas palpando aquello que tanto me urgía. De más esta decir que ya se había levantado una pronunciada carpa en esa parte de su cuerpo. &lt;br /&gt;Estaba desesperada, obvio, y no estaba dispuesta a disimular tal estado y mucho menos con él. Así que me eché en el suelo, acomodándome entre sus piernas, y pelándosela con la prisa lógica de quién desea ponerle el punto final a una prolongada abstinencia, se la empecé a mamar en esa forma que ya constituye mi marca registrada. No se como chuparan las demás, pero yo le pongo todo mi empeño, me concentro específicamente en tal tarea, comiéndomela lo más que puedo, sorbiendo, succionando, lamiendo y hasta mordiendo, despacito, claro, no se asusten, ese gran trozo de carne que en aquel momento tanta falta me hacía. Hasta me parecía que le había crecido bastante desde la última vez que lo había visto. Con el entusiasmo de quién se reencuentra con un viejo y querido amigo, me la metía y sacaba de la boca, me la mandaba hasta lo más profundo de la garganta, hasta ahogarme prácticamente, ni siquiera me importaba respirar, lo único que quería era sentirla palpitando y mojándose entre mis labios. &lt;br /&gt;-¡Que buena pija tenes Eduardo… la tenes como a mí me gustan!- le decía al tomarme algún respiro, bajando hasta sus huevos para chuparlos y besarlos también, sintiéndolos llenos y calientes, rebosantes de excitación. &lt;br /&gt;Más erecto no podía estar, así que me levanté, me desnudé frente a él, dejando que se regocijara con cada curva de mi cuerpo, y dándome la media vuelta me acomodé cerca suyo, hice que juntara sus piernas para que yo pudiera abrir las mías, y sosteniendo su verga con una mano me dejé caer lentamente, separando las piernas todo lo que pude mientras la sentía avanzar dentro de mí, sentándome entonces sobre sus muslos cuándo la tuve toda adentro. &lt;br /&gt;-¡Ahhhhhhhhhh… como extrañaba esto…!- exclamé complacida, tras lo cuál empecé a subir y bajar con todo mi entusiasmo. &lt;br /&gt;Estaba tan mojada que se me salió un par de veces, pero me la volví a meter enseguida, siguiendo con mi cabalgata, disfrutándola en toda su gloriosa extensión, gimiendo como hacía mucho no lo hacía. Mientras subía y bajaba podía percibir el olor de nuestros sexos flotando en el ambiente, inundándome los sentidos. Eduardito gozó abundantemente y a continuación yo gocé también, destilando mucho más jugo que en otras ocasiones. Pero no detuve ahí mi marcha, ya que antes de que pudiera perder cualquier atisbo de erección, me incliné hacia delante, apoyé las manos en mis rodillas y comencé a moverme con mucho más ímpetu todavía, ensartándomela hasta lo huevos, disfrutando cada pedazo. Sin pausa alguna sacudía mis nalgas en torno a su joven aunque prometedora verga la que parecía llegarme hasta las entrañas, empujándome todo mucho más adentro todavía.&lt;br /&gt;Entonces me levanté y me di la vuelta, montándolo ahora de frente, poniendo mis tetas al alcance de sus labios, los cuáles se aferraron a mis pezones, chupándolos con suma avidez. Por él mismo me empezó a pasear un dedo por el agujero del culo, lo que me dio a entender que quería metérmela por ese lado también, y siendo su instructora en las artes sexuales era obvio que no se lo iba a negar. Me volví a levantar, y me eché en cuatro en el sofá. Escupí un poco de saliva en mis dedos y metiéndomelos en el ojete, me lo lubrique lo suficiente como para que su motivada verga pudiera avanzar sin problemas.&lt;br /&gt;-¡Veni Eduardito, metémela por el culo!- le dije, y no hizo falta que se lo repitiera.&lt;br /&gt;Se puso tras de mí, colocó por sí mismo la punta de su verga en el agujero que lo reclamaba, y empujó suavemente primero, pero al ver que así no podía vulnerarme, lo hizo con más fuerza todavía, clavándome ahora sí de a poco, llenándome el culo con su carne, atravesándome en esa forma que mi cuerpo tanto necesitaba.&lt;br /&gt;-¡Culeame Eduardito… no me tengas piedad!- le pedí, o mejor dicho le supliqué, parando bien la colita, entregándome por completo a su suprema virilidad.&lt;br /&gt;Y debo decir que no me la tuvo. Me agarró de la cintura y empezó a darme bien duro y parejo, permitiéndome disfrutar de ese surtidor de placer que tenía entre las piernas. Si que había aprendido bastante Eduardito en estos días. De seguro estuvo videos porno, no me cabía la menor duda. Me encanta sentir ese ruido húmedo y pegajoso, el delicioso sonido de la penetración, un “chas – chas” continuo que parecía intensificarse a cada momento. En medio de aquel arrebato pude sentir como se hinchaba, como engordaba su tamaño, pero no bajaba el ímpetu de sus acometidas, seguía dándome con todo, perforándome hasta lo más íntimo, entrando, saliendo, metiendo, sacando, mientras que yo misma estiraba una mano por debajo de mi cuerpo y entre mis piernas para estimularme el clítoris, aunque a decir verdad en momentos como esos se me estimula solo, hasta que me la dejo bien clavada en el fondo, quedando totalmente atravesado en mi orto, y soltando un extático bramido acabó tan caudalosamente que por un instante creí que la leche iba a salirme hasta por las orejas. Yo también gemí, grité, aullé, me estremecí, apretaba mis esfínteres para sentir aún más nítidamente ese pedazo de carne que tanto me complacía. Cuándo me la sacó fue como si se hubiera roto una represa, ya que debido al movimiento de mis músculos anales un borbotón de semen salió para afuera como si de una erupción se tratara. Por un momento quede KO, embriagada de tanto placer, el llanto de Pablito me devolvió a la realidad. Desnuda como estaba y con el semen de Eduardo chorreándome por los muslos fui a la habitación y lo levanté. Era la hora de darle la teta. Volví a la sala con mi hijo en brazos y le pedí a Eduardo que por favor me esperara. Le di el pecho a Pablito, lo deje dormido en su cuna y regrese a la sala. Pese a las dos abundantes descargas que ya había tenido Eduardo seguía sorprendentemente erecto, con la pija apuntando hacia el techo, rebosante todavía de vigor y virilidad. Después de la prolongada sequía que había tenido no me iba a perder semejante prodigio, así que se la chupé de nuevo, golosa y ávidamente, y echándome de espalda en el sofá lo invité a seguir disfrutando de mis atributos íntimos. Se me tiró encima y me la clavó, enlacé mis piernas alrededor de su cintura y empecé a moverme con él, disfrutando cada ensarte, cada embiste, gimiendo plácidamente, suspirando, dejándome llenar hasta lo más íntimo con esa verga gloriosa que me ayudaba a recuperar el tiempo perdido. Entonces calcé mis tobillos sobre sus hombros, abriéndome mucho más todavía.&lt;br /&gt;-¿Te gusta así?- le pregunte.&lt;br /&gt;Asintió con un gesto, sin dejar de penetrarme, mandándomela hasta lo más hondo.&lt;br /&gt;-¡Siiiiiiiiiiii… así mi chiquito… cogeme… coge a tu mami…- le decía entre ahogados suspiros, entregándome por completo a tan deleitable perforación.&lt;br /&gt;No mucho después volvía a llenarme con un caudal impresionante, haciéndome salir burbujitas de la concha, regalándome por tercera vez consecutiva la gloria absoluta, el placer más intenso, la dicha tan ansiada. Nos quedamos un rato el uno dentro del otro, yo sintiendo ese persistente goteo en mi interior, disfrutándonos, compartiendo tan efusivas sensaciones.&lt;br /&gt;-¡Gracias!- le dije luego, cuándo me la saco, rubricando mi agradecimiento con un cálido y jugoso beso en la boca.&lt;br /&gt;Como bien dije a veces las respuestas que buscamos están más cerca de lo que imaginamos, ¿no les parece?&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/1706984536830430745-4617492660091977669?l=calientelorena.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://calientelorena.blogspot.com/feeds/4617492660091977669/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://calientelorena.blogspot.com/2009/07/con-eduardito-otra-vez.html#comment-form' title='10 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1706984536830430745/posts/default/4617492660091977669'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1706984536830430745/posts/default/4617492660091977669'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://calientelorena.blogspot.com/2009/07/con-eduardito-otra-vez.html' title='CON EDUARDITO OTRA VEZ'/><author><name>LORENA</name><uri>http://www.blogger.com/profile/18206711862577476669</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://4.bp.blogspot.com/_RHNvId3Ww78/SlZam0qcE2I/AAAAAAAAAGI/RBgQfaVtM8c/S220/DSC00048.JPG'/></author><thr:total>10</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-1706984536830430745.post-1193765687955929137</id><published>2009-07-08T20:22:00.000-07:00</published><updated>2009-07-08T20:26:37.742-07:00</updated><title type='text'>PETEANDO A MI JEFE</title><content type='html'>Fue un día agitado, desde el principio. Como siempre me levanté temprano, a las siete en punto, prendí la estufa, porque estaba bastante fresco, y me puse a preparar la leche para los chicos, y el café para mí y mi marido. Me pegué una ducha y a despertar a todos, que viene a ser la parte más difícil. Ya levantados y desayunados, salimos todos juntos, mi marido lleva a los dos más grandes al colegio y yo me ocupo de llevar a Pablito, producto de mis infidelidades con Pablo, el gitano, a la guardería. De ahí me voy derecho al consultorio a preparar todo, ya que hoy atiende el doctor. Mi doctor, ¿se acuerdan?&lt;br /&gt;Llego, agarro la agenda con las citas y empiezo a sacar las correspondientes historias clínicas de los ficheros. &lt;br /&gt;Enseguida empiezan a llegar los pacientes, algunos de ellos mucho antes de la hora indicada, por lo que les invito algo para tomar para hacerles mas amena la espera.&lt;br /&gt;A eso de las diez llega el doctor, tarde, como de costumbre. Cruza la sala de espera como una ráfaga, sin saludar y se mete en su consultorio. Casi de inmediato suena el interno. Me llama. Dejo lo que estoy haciendo y le llevo las historias clínicas, también una libreta para anotar por si me pide algo.&lt;br /&gt;Golpeo suavemente la puerta y entro. Lo saludo y dejo las historias clínicas en su escritorio, preguntándole si necesita algo más.&lt;br /&gt;-Sí- me dice, y agarrándome totalmente por sorpresa me mete una mano por debajo de la falda del uniforme y me manosea todo, por encima de la bombacha.&lt;br /&gt;-Necesito algo como esto- me dice con su mejor cara de libidinoso.&lt;br /&gt;-Pero doctor, hay pacientes esperándolo- le digo.&lt;br /&gt;-Entonces un pete- me dice –Dale, siempre hay tiempo para un pete-&lt;br /&gt;Como negarme, ¿no? Ahí mismo me pongo de cuclillas en el suelo, me acomodo entre sus piernas, le hago a un lado los bordes del delantal que tiene puesto y empiezo a acariciarle el bulto a través del pantalón de gabardina. Ya lo tiene duro, bien erecto, a punto casi de romper las costuras.&lt;br /&gt;¡Que pedazo de hombre, por Dios! Paquetes como esos hacen que valga la pena ser tan puta.&lt;br /&gt;Se lo refriego un poquito, sintiendo esa dureza encantadora que me hace tan feliz, que tanto me complace, que tanta adrenalina me produce. Entre caricias y suaves apretoncitos, le voy bajando el cierre, le meto una mano dentro de la bragueta, sin desprenderle el botón del pantalón todavía, y agarrándolo se lo aprieto, regocijándome con esa turgencia tan característica capaz de obrar milagros.&lt;br /&gt;Se la saco afuera, por entre el calzoncillo y el cierre del pantalón, la cabeza, gruesa y enrojecida, húmeda ya, a punto caramelo, surge resplandeciente frente a mis ojos, primero paseo la lengüita por encima, saboreando esas perladas  y salobres gotitas que tanto me encantan. Le doy algunas vueltas alrededor, lamiéndolo con entusiasmo, deslizándome hacia abajo, por todo el tronco, llegando así hasta las bolas, contenidas todavía dentro de su pantalón. Hundiendo la cara en su ropa meto la lengua adentro y alcanzo a lamérselas, aspirando el sensual aroma que brota de entre aquella mata de pendejos oscuros y enredados. Me gusta ese olor, olor a huevo, a bolas, olor a hombría, a virilidad, el olor envolvente de la felicidad, meto la nariz dentro de la bragueta y aspiro profundamente embriagándome con tan sensual fragancia. ¡Ahhhhhhhhhh… que delicia! Me quedaría todo el día ahí, oliendo sin parar, pero mi jefe necesita otras atenciones. Empuño entonces su soberbia verga con una mano y regresando a la cima me la como casi hasta por la mitad, sintiendo el glande golpeando contra mi garganta cada vez que me la mando bien adentro, sofocándome por tanta carne, aunque haciendo el mayor esfuerzo por albergarla toda entera en mi paladar. Los suspiros de mi jefe me estimulan mucho más todavía.&lt;br /&gt;-¡Que bien chupas Lorena… ahhhhhhh… siiiiiiiiii… que boquita más dulce…!- me dice complacido, acariciándome la cabeza, poniéndose mucho más duro a cada momento, turgente y enhiesto, ideal como para comérmela hasta los pelos.&lt;br /&gt;Mientras se la chupo siento como se le van llenando las bolas, cargándose de esa manera que solo una buena mamada puede incitar. Afuera los pacientes deben estar preguntándose porque el Doctor tarda tanto en atenderlos, ni se deben imaginar que la demora se debe a que su secretaria le esta chupando la pija. En eso escucho unos pasos acercándose por el pasillo. Alguien golpea la puerta. Me la saco brevemente de la boca.&lt;br /&gt;-¿Doctor esta usted bien?- le pregunta desde afuera una de las enfermeras.&lt;br /&gt;Tratando de sonar normal el doctor le responde que si, que solo esta atendiendo una llamada. Conforme la enfermera le pide disculpas por la interrupción y se retira. Escupiendo todo lo que tenía en mi boca, entre saliva y fluidos de su propia verga, me la vuelvo a comer, haciéndola resbalar esta vez hasta lo más profundo de mi garganta. La sensación de sentirme prácticamente descubierta, con las manos en la masa, me excita mucho más todavía, pero no disponemos de mucho tiempo, así que me tengo que apurar, no me gusta hacerlo a las apuradas, me gusta tomarme mi tiempo, disfrutar de los olores y las sensaciones, de los sabores, pero no me quedaba otra. No podíamos seguir demorando la apertura del consultorio, así que agarrándosela con las dos manos me pongo a chupársela con todas mis fuerzas, haciendo uso y abuso de todo mi poder de succión, enterrándomela hasta la garganta, ahí es cuándo la siento engordar y palpitar con mucho más intensidad aún, esta cerca del orgasmo así que no cedo en mi frenético accionar. Los suspiros cada vez más exaltados de mi jefe me anuncian la inminencia del derrame, me encanta ese momento previo, la calma antes de la tormenta, sin disminuir la fruición de mis labios me mantengo bien aferrada a ese pulsante coloso de carne y venas, esperando el instante de mi redención. Cuándo siento la explosión solo atino a cerrar los ojos y a mantener mis labios bien apretados, aprisionando esa carne pringosa y macerada que parece disolverse en mi paladar. La leche del doctor se vierte en chorros calientes y espesos, rebalsándome la boca con su inconfundible sabor, me llena, me embriaga, me empalaga, por eso me trago todo, hasta la última gota, no dejo que nada se pierda, no me gusta cuándo algo tan vital y preciado se pierde en la nada. Lo retengo un momento en mi paladar, hago buchecitos pasándolo de un lado a otro, lo saboreo, para luego sí, dejar que se deslicé por mi garganta, disfrutándolo, paladeándolo, dejándome contaminar con su excelsa efusividad.&lt;br /&gt;Luego de haberme tragado todo, le doy una buena lamida, de arriba abajo, varias veces, limpiándosela, dejándosela bien sequita, entonces se la guardo dentro del pantalón, le subo el cierre y le entregó las historias clínicas para que empiece con las consultas. Me acomodo un poco la ropa, me arreglo el pelo y salgo del consultorio con el sabor íntimo de mi jefe impregnado en los labios. Todavía me dura la excitación del momento vivido y eso que el día recién esta empezando.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/1706984536830430745-1193765687955929137?l=calientelorena.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://calientelorena.blogspot.com/feeds/1193765687955929137/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://calientelorena.blogspot.com/2009/07/peteando-mi-jefe.html#comment-form' title='11 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1706984536830430745/posts/default/1193765687955929137'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1706984536830430745/posts/default/1193765687955929137'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://calientelorena.blogspot.com/2009/07/peteando-mi-jefe.html' title='PETEANDO A MI JEFE'/><author><name>LORENA</name><uri>http://www.blogger.com/profile/18206711862577476669</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://4.bp.blogspot.com/_RHNvId3Ww78/SlZam0qcE2I/AAAAAAAAAGI/RBgQfaVtM8c/S220/DSC00048.JPG'/></author><thr:total>11</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-1706984536830430745.post-8162878884703959336</id><published>2009-06-14T14:15:00.000-07:00</published><updated>2009-06-14T14:22:19.756-07:00</updated><title type='text'>EMBARAZADA Y CON GANAS</title><content type='html'>Cuándo quede embarazada de Pablo y decidí que lo más conveniente sería alejarme de su nociva aunque complaciente influencia, con mi marido y los chicos nos mudamos a una casa a refaccionar. Había que hacer unos cuántos arreglos pero por lo menos estaríamos cómodos y, lo más importante, por lo menos para mí, lejos de quién estaba poniendo en riesgo la integridad de mi matrimonio. Lo más importante siempre es la familia y si quería seguir teniéndola debía acostumbrarme a prescindir de Pablo en mi vida. Fue así que nos mudamos de aquella casa por pasillo del barrio de Constitución en donde había aprendido a ser infiel, en donde me había convertido en “Caliente Lorena”.&lt;br /&gt;Ya instalados en el que sería nuestro nuevo hogar empezamos con los arreglos, yo ya estaba de cuatro meses por lo que queríamos tener todo terminado para cuándo el bebé naciera. Claro que antes tuvimos que analizar distintos presupuestos, ya que no se trataba de un emprendimiento barato, nos iba a costar unos buenos pesos, aunque también teníamos que tener en cuenta la calidad de la mano de obra, así que tras evaluar variadas posibilidades nos decidimos por la de un albañil que nos había recomendado una pareja amiga, por lo que desde el vamos ya teníamos una buena referencia. &lt;br /&gt;Ni bien arreglamos la forma de pago y el plazo de la construcción, el albañil, que trabajaba con su hijo, puso manos a la obra, cubriendo la casa de polvo y material, atormentándonos durante gran parte del día con golpes y más golpes. Pero bueno, no había alternativa posible, era eso o vivir en una casa inhabitable. Y acá les juro por mis hijos que en ningún momento había llegado a fijarme en los albañiles más que como dos simples obreros. Apenas los saludaba cuándo llegaban y volvía a dirigirles la palabra solo para despedirlos cuándo se iban. Ese era todo el trato que teníamos. Hasta que un día el padre se enfermó y el hijo tuvo que seguir solo con la obra, por lo menos por un tiempo.&lt;br /&gt;Fue entonces que, casi sin darme cuenta, empecé a fijarme más atentamente en él. Morocho, de unos 25, 26 años, de cuerpo fuerte y atlético, después de haberme embarazado de otro hombre me había prometido a mí misma no volver a reincidir en mis infidelidades, pero una vez más volvía a picarme ahí, en donde las llamas de la lujuria hacían estragos cada vez que se encendían. Y ahí estaba yo, una mujer casada, madre de dos hijos, con mi pancita de cuatro meses calentándome con el albañil que me arreglaba la casa. Son cosas que suceden y que resultan difíciles de controlar, por lo menos a mí ahora me resulta más complicado que antes poder dominar estos arrebatos que me llevan hacia límites cada vez más riesgosos. Antes era solo con Pablo, ahora es prácticamente con todos. Y en ese momento lo fue con el albañil. &lt;br /&gt;Después de todo pasaba casi todo el día con él, hasta almorzábamos juntos, mientras que mi marido estaba en el trabajo y los chicos en el colegio. &lt;br /&gt;Así, una cosa fue llevando a la otra, y una tarde en que le alcanzaba un mate, todo se desencadenó en la forma que tal vez no esperaba. Quiero decir, estaba embarazada, ¿quién podría llegar a imaginar que una mujer fuera infiel en plena espera de la cigüeña? Solo yo, que ya desde hacia rato le estaba teniendo ganas a aquel albañil.&lt;br /&gt;Admito que cuándo estaba cerca de él los latidos del corazón se me aceleraban, y hasta podía sentir una leve humedad entre mis piernas, suelo enamorarme de los hombres con los que me acuesto, se trata de un enamoramiento momentáneo por supuesto, pero enamoramiento al fin, y es eso precisamente lo que me lleva a ser infiel: el amor.&lt;br /&gt;Estaba alcanzándole un mate, como dije, cuándo nuestras miradas se encontraron, por un instante me tembló el pulso y creo que él supo darse cuenta de la situación.&lt;br /&gt;-Hace usted muy buenos mates señora- me dijo.&lt;br /&gt;Aunque no parecía estar particularmente interesado en mi forma de cebar, ya que por un momento sus inquietos ojos negros se posaron en el escote de mi vestido de futura mamá. Él estaba con el torso desnudo, transpirado, pero así y todo el aroma de su cuerpo me resultaba prácticamente irresistible. En esos momentos como que pierdo el control, ya no soy Lorena, la esposa, la madre, sino Lorena, la caliente, la que es capaz de sobrepasar todos los límites con tal de disfrutar de un buen polvo.&lt;br /&gt;Cuándo me devolvió el mate nuestras manos se tocaron y entonces ya no me aparté más, por el contrario me acerque aún más a él y poniéndome en puntitas de pie, ya que es bastante alto, apoyé mis labios sobre los suyos. Se sorprendió, supongo que no esperaba que una mujer embarazada se le regalara de semejante forma, pero hombre al fin, dejó caer al suelo la pala que sostenía con una mano y me rodeó la cintura, atrayéndome hacía su cuerpo convertido ya en una tromba de testosterona. Al tenerme entonces pegada a él me besó en una forma por demás enérgica y apasionada. No me resistí, obvio, ya que eso era lo que estaba esperando, así que le correspondí con igual furor, enlazando mi lengua con la suya, dejándome arrastrar por la lujuria más salvaje y turbulenta.&lt;br /&gt;El albañil, como ya les dije, estaba con el torso desnudo, por lo que podía sentir nítidamente el calor de su piel mientras lo besaba tan jugosamente que la saliva resbalaba por las comisuras de mis labios. Enseguida noté también como una de sus manos se deslizaba por sobre mis nalgas, apretándomelas, pellizcándomelas, acariciando con encendida lujuria la raya de mi traste, la que parecía abrirse con singular facilidad ante la dulzura de su tacto.&lt;br /&gt;-¿No hay problema en que estés así?- me pregunto refiriéndose a mi pancita de cuatro meses de embarazo.&lt;br /&gt;-Vamos a tener que hacerlo con cuidado, pero me imagino que me vas a tratar dulcemente, ¿no?- le dije y esta vez lo besé yo a él, con lengua y todo, refregándome muy especialmente contra su ya inflamada entrepierna, la que me atraía de un modo casi irresistible.&lt;br /&gt;Eso fue lo último que dije, de ahí en más no pronuncié palabra alguna, ni él tampoco. Me olvide del mate, de mi marido, de los chicos, de mi embarazo, y sentándome sobre una pila de ladrillos que estaba por ahí nomás me puse a frotarle el bulto a través del pantalón, sonriéndole con picardía, como diciéndole: “No vas a poder creer lo que te voy a hacer”.&lt;br /&gt;Le desabroche entonces el pantalón, saqué de entre sus ropas su miembro ya rígido y enhiesto, un terrible pedazo de pija que al solo contacto de mis dedos alcanzó su máximo esplendor, poniéndose de un tamaño de esos que tanto nos gustan a las mujeres calientes como yo. Se la froté de atrás para adelante, familiarizándome con semejante enormidad y de a poco se la fui lamiendo, empezando por la base, para luego alcanzar la cima y devorarme un buen pedazo al cuál chupe con entusiasta delectación. Me gusta chupar, me encanta, y más cuándo se trata de pijas de tales características, ideales para el sexo oral, entonces no me privo de nada, utilizando todas mis habilidades para sacarle a tal artefacto el mayor provecho posible.&lt;br /&gt;Y así se la chupaba al albañil, mirándolo de vez en cuándo para deleitarme con los gestos de complacencia que esbozaba. Lo estaba haciendo más que bien, lo notaba en su cara, y eso me proporcionaba un placer supremo. Me gusta complacer a mi hombre, quién quiera que éste sea, y cuándo logro mi cometido, no puedo sentirme más feliz.&lt;br /&gt;Esbozando en todo momento esos gestos que nos proporcionan tanta satisfacción, el albañil metía una mano por dentro de mi escote y me acariciaba las tetas, llegando incluso hasta mi panza, proporcionándome unas caricias por demás dulces e incitantes.&lt;br /&gt;Mientras, yo ya me metía dentro de la boca algo más de la mitad, mamándosela con frenesí mientras le acariciaba las bolas con los dedos, sintiendo ya la candente ebullición que allí comenzaba a gestarse. Y así, dándome un atracón de verga, él me  acariciaba las tetas, pellizcándome suavemente los pezones, diciéndome que lo hacía muy bien, que chupaba como la mejor de las putas, pero antes de que me fuera a pasar con mi entusiasmo y terminara acabándome en la boca, me la sacó, se ubicó prestamente entre mis piernas, de rodillas entre ellas y se alistó para darme aquello que tanto necesitaba. &lt;br /&gt;Me acomodé entonces sobre los ladrillos, apoyándome en mis manos y separando aún más las piernas. El albañil apoyó la punta de su verga entre mis labios ya abiertos y enrojecidos y jugueteó con la cabeza por sobre toda esa parte de mi cuerpo que reclamaba ya su inmediato accionar. Se apartó un momento, agarró su bolso que estaba en un rincón, sacó un preservativo, se lo puso y entonces sí, ¡Madre mía!, agárrense porque ahí volvía con la pija destilando vigor por cada vena. Volvió a ubicarse entre mis piernas, enfiló hacia donde ya lo esperaba ansiosa y desesperada, y… ¡Ahhhhhhhhhhhhhhh!, me la fue metiendo en una forma suave y delicada aunque sumamente satisfactoria. Mientras lo sentía deslizándose hasta lo más profundo lleve una mano hacia mi caldeada conchita y me puse a masajearme el clítoris, sintiéndolo duro y entumecido, a punto de explotar de tanta calentura.&lt;br /&gt;Para entonces yo estaba tan mojada que su miembro resbaló fácilmente por entre mis paredes íntimas, yéndose a guardar en lo más profundo de mi caliente conchita, deslizándose con suma fluidez pese a su imponente volumen.&lt;br /&gt;Ya dentro de mí, el albañil se aferró de mis muslos y empezó a cogerme con un ritmo por demás cautivante, haciéndome suspirar en forma continua, metiéndomela hasta los pelos con cada envión, llenándome con su carne, embistiéndome con más fuerza a cada instante, aunque siempre con un ritmo controlado.&lt;br /&gt;¡Que delicia!…yo misma me pellizcaba los pezones, me los retorcía, tratando de canalizar de alguna manera todas esas sensaciones que me atravesaban como las punzadas de un cuchillo.&lt;br /&gt;Sentía que me aniquilaba y aún así quería más, le pedía más, le pedía que me cogiera con todo, aunque por mi embarazo él trataba de ser lo más gentil posible. Eso me gustó, por eso me entregué por completo a él, sin trabas ni reservas, dejando que me cogiera a su propio gusto, de la forma que más le gustara.&lt;br /&gt;Luego me la saco, toda entumecida y chorreante de fluidos, con la cabeza enardecida y de un color rojo subido, y ayudándome a levantarme, hizo que me tendiera de costado en el suelo, lo cuál, en mi estado, resultaba una posición por demás reconfortante, ya que la panza queda bien apoyada y no recibe presión alguna, así que acomodándose tras de mí, me la vuelve a mandar bien adentro de un solo y preciso empujón, haciéndome delirar de placer ni bien empezó a moverse con un ritmo intenso y sostenido, dándomela toda desde atrás.&lt;br /&gt;Y así, mientras me la metía bien hasta los pelos, me amasaba las tetas con sus manos, o me acariciaba el clítoris, arrancándome unos suspiros que me resultaban imposibles de contener.&lt;br /&gt;Estaba desquiciada, absolutamente entregada a ese festín de metidas y sacadas que el albañil me regalaba sin pausa ni descanso.&lt;br /&gt;-¡Siiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiii!… ¡Asiiiiiiiiiiiiiiiiii!… ¡Asiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiii!…- le decía, marcándole el ritmo con mis caderas, que se movían de atrás para adelante conjuntamente con su pelvis.&lt;br /&gt;Ya sentía que se acercaba el orgasmo, para ambos, ya que lo sentía hinchándose cada vez más y latir en una forma desesperada, por lo que aumentamos el ritmo, o mejor dicho él aumentó sus embestidas desde atrás, regalándome una garchada de ensueño.&lt;br /&gt;-¡Siiiiiiiiiiiiiiiiiiiiii!… ¡Siiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiii!… ¡Siiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiii!…- grité y… ¡llegamos!, los dos, al mismo tiempo, disolviéndonos en un polvo compartido que nos puso en el limbo apenas por un instante.&lt;br /&gt;Ahí, tendida en el suelo, mi cabeza apoyada en su brazo, una de mis piernas encima de las suyas, mi pancita de cuatro meses descansando en el suelo, recién en ese momento tomé absoluta conciencia de mi reincidencia. Lo había hecho de nuevo, y esta vez estando embarazada. &lt;br /&gt;En vano sería sentirse culpable, lo hecho, hecho estaba, así que me dispuse a disfrutar sin complejos tan subyugantes delicias.&lt;br /&gt;Luego nos levantamos y tomamos mate como si nada hubiera pasado, claro que mientras duro la refacción de la casa, cogimos varias veces más, más allá de que mi panza comenzara a crecer cada vez más.&lt;br /&gt;Podría estar panzona, pero el antojo de pija no se me iba, y la del albañil me venía como anillo al dedo.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/1706984536830430745-8162878884703959336?l=calientelorena.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://calientelorena.blogspot.com/feeds/8162878884703959336/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://calientelorena.blogspot.com/2009/06/embarazada-y-con-ganas.html#comment-form' title='9 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1706984536830430745/posts/default/8162878884703959336'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1706984536830430745/posts/default/8162878884703959336'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://calientelorena.blogspot.com/2009/06/embarazada-y-con-ganas.html' title='EMBARAZADA Y CON GANAS'/><author><name>LORENA</name><uri>http://www.blogger.com/profile/18206711862577476669</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://4.bp.blogspot.com/_RHNvId3Ww78/SlZam0qcE2I/AAAAAAAAAGI/RBgQfaVtM8c/S220/DSC00048.JPG'/></author><thr:total>9</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-1706984536830430745.post-7949029681640353584</id><published>2009-05-29T19:32:00.001-07:00</published><updated>2009-05-29T19:32:29.586-07:00</updated><title type='text'>EL PROFESOR</title><content type='html'>Hacía rato que me había fijado en él, alto, morocho, atlético, con pinta de buen cogedor, eso es algo que puedo reconocer al instante en cualquier hombre, y por lo mismo puedo decir que él también se había fijado en mí. De seguro se había dado cuenta de mi predilección por el sexo casual e indiscriminado, a una puta se la reconoce en cualquier lado, y yo lo soy, puta de alma, por vocación, por eso nos conectamos desde el principio. Claro que hasta entonces no había querido ir más allá de lo permitido ya que se trata del profesor de fútbol de mi hijo mayor, ni más ni menos, y no quería que las malas lenguas empezaran a hablar de nosotros por más razón que tuvieran. Pero hay situaciones que resultan insostenibles, y ésta era una de ellas. &lt;br /&gt;Se llama Jorge, ex jugador de un equipo de primera, y que ahora, a sus cuarenta y tantos años se dedica a enseñarles a los más chicos como se tiene que jugar a la pelota. Me calienta mucho, muchísimo, cada vez que lo veo empiezo a sentir una densa humedad corriéndome por entre los muslos. Me mojo de solo verlo. ¿Cómo pretenden que aguante?&lt;br /&gt;“¡Que ganas de chuparte la pija!”, pensaba cuándo hablaba con él respecto a los progresos de mi hijo. &lt;br /&gt;No sé nada de fútbol, pero desde que lo conocí empecé a interesarme un poquito más en el tema. Y por sobre todas las cosas me entraron unas ganas tremendas de que me metiera una buena goleada.&lt;br /&gt;Aguanté hasta donde pude, de verdad que intenté comportarme como una madre interesada solamente en el desarrollo deportivo de su hijo, pero el llamado de la naturaleza a veces resulta irresistible, un llamado imposible de ignorar, un grito que no podemos dejar de escuchar. &lt;br /&gt;Fue en una de las clases, empezó el partido, y dejando a cargo a uno de sus ayudantes se acercó para hablarme. Lo hizo con bastante disimulo, para no llamar demasiado la atención, ya que alrededor estaban todos los demás padres alentando desaforadamente a sus respectivos hijos.&lt;br /&gt;-Tengo que hablarte- me dijo por lo bajo.&lt;br /&gt;Entendí el mensaje. Dos cogedores natos se reconocen al instante, como bien dije al principio, y esta no sería la primera ni la última vez que nos lanzábamos esas miradas que nos encendían sin necesidad de que nos dijéramos palabra alguna. &lt;br /&gt;-¿En donde?- le pregunte.&lt;br /&gt;-En el vestuario- me dijo y siguió su camino. Salió de la cancha y avanzó por el pasillo que conducía hacia el lugar donde me había citado. &lt;br /&gt;Felicité a mi hijo por un gol que había hecho y cuándo vino a abrazarme le avise que iba a estar en el bufet del club tomando algo, que desde ahí seguiría viéndolo. Esperé un par de minutos para no levantar sospechas y fui tras él. Tal como me había dicho estaba en la puerta del vestuario, esperándome. Cuándo llegué ni siquiera pude preguntarle sobre qué quería hablarme, y ni me interesaba tampoco, enseguida me agarró de la mano, me metió al vestuario de los profesores con él y cerró la puerta por dentro. &lt;br /&gt;-¿Qué estás haciendo?- le pregunte, y aunque lo intenté mi tono de sorpresa no resultó para nada sincero. &lt;br /&gt;No me respondió, su única respuesta fue aprisionarme contra la pared y besarme en una forma por demás intensa y apasionada. Mi reacción no se hizo esperar, entrelacé mi lengua con la suya para devolverle el beso, y empecé a restregarme contra su fuerte y vigoroso cuerpo, como una gatita en celo, sintiendo ya esa anhelante dureza que parecía afirmarse cada vez más. Sin dejar de besarlo le acariciaba el bulto con una mano contagiándome su fervor y calentura. ¡Que pedazo por Dios! No lo podía creer. Una comba divina que se alzaba imponente y majestuosa, la suma de todas mis ansias, el constante anhelo por el cuál estoy dispuesta a sacrificar lo que sea necesario. &lt;br /&gt;-¡Me muero por chupártela!- le hice saber entonces, olvidándome por completo de mi fingido rol de madre abnegada y ejemplar.&lt;br /&gt;-Date el gusto- me dijo, y haciéndose a un lado puso las manos en la cintura, esperando a que me sacara las ganas.&lt;br /&gt;Invitaciones como esas son difíciles de rechazar, así que echándome en el suelo, de rodillas frente a él, le desabroché el pantalón, pelando con toda mi ansiedad aquel objeto del deseo que salió disparado hacia delante como empujado por algún resorte invisible, su olor, su esencia, su aroma, me golpeó de frente como una exhalación, envolviéndome con sus exultantes delicias. Se la agarré y me la restregué por toda la cara, sintiéndola, oliéndola, lamiéndola de costadito, para luego comerme un buen pedazo y chupársela con frenesí, masticándola, llenándome la boca con esa carne entumecida, con la suculenta pija del profesor de fútbol de mi hijo mayor. &lt;br /&gt;Lo escuchaba suspirar, entregándose por completo a mis labios y me entusiasmaba mucho más todavía, regalándole una mamada como hacía rato quería prodigarle. Me la metía casi toda en la boca, succionando ávidamente cada trozo, bajando de a ratos hasta sus bolas bien gordas y peludas, rebosantes de leche, para chupárselas también, para saborearlas, para lamerlas, para besarlas, para hacer todo lo que me gusta con ellas.&lt;br /&gt;Luego me ayudo a levantarme, me volvió a besar en esa forma suya tan apasionada, y de un brusco movimiento me dio la media vuelta y me estampó de frente contra la pared. Me levantó la pollera, me bajo la tanga y encaramándose por entre mis piernas me chupó justo ahí abajo, lamiéndome el culo y la concha con la misma dedicación. El gusto que sentía era tremendo, una mezcla de sensaciones que me trastornaban, que me enloquecían, que me hacían gritarle que me cogiera. Quería que me cogiera ya, quería sentirlo adentro cuánto antes, no aguantaba más, estaba desesperada. &lt;br /&gt;Entonces se levantó y bien ubicado detrás de mí, me la acomodó por atrás, y encontrando rápidamente la entrada adecuada me la metió de una manera que me hizo estremecer, la sentía avanzando a través de mi cada vez más espesa humedad y me deshacía en gemidos y suspiros, gozando, disfrutando cada trozo de tan portentoso pijazo.&lt;br /&gt;Abriéndome toda me dejaba coger por ese hombre tan virtuoso en lo que al sexo se refiere, ya que me la metía y sacaba con una cadencia perfecta, ni muy fuerte ni muy despacio, sino con el ritmo justo y necesario, aplicándome desde atrás unos ensartes maravillosos, sublimes, impactantes, moviéndome toda la estantería con sus vigorosos movimientos. Bien afirmado tras de mí, me sujetaba de la cintura y me surtía de lo lindo, sin pausa alguna, colmándome de excelsas y subyugantes delicias, proporcionándome un placer único, maravilloso, incomparable. &lt;br /&gt;Yo me movía a la par, flexionando las piernas, para retenerlo dentro de mí cada vez que intentaba sacármela, envainándomela bien hasta los pelos, hasta donde me entrara, toda entera, desde la punta hasta la raíz. &lt;br /&gt;Lo estábamos haciendo sin forro, así que cuándo estuvo a punto de acabar me la sacó y se dispuso a soltar todo afuera, pero rápida de reflejos me di la vuelta, me eché de nuevo frente a él, y metiéndomela en la boca recibí toda su eyaculación en mi paladar. La leche brotaba de su pija como un manantial vivo y yo me la tragaba toda, sin desperdiciar ni una sola gota, empalagándome con ese sabor único, inconfundible, puro sabor a macho, a hombre, ese sabor a virilidad que me resulta tan agradable y cautivante. &lt;br /&gt;Me quede durante un buen rato con la pija en la boca, saboreándola, relamiéndome gustosa, empachándome con esa savia natural, espesa y candente que me quemaba la lengua y la garganta, pero que al mismo tiempo me proporcionaba tantas satisfacciones. &lt;br /&gt;Aquel sería el primero de varios encuentros con el profesor de fútbol de mi hijo más grande. &lt;br /&gt;Luego del polvo volvimos a la cancha, justo cuándo el partido terminaba, al verme mi hijo vino a saludarme eufórico, su equipo había ganado. &lt;br /&gt;A mí, en cambio, me habían goleado.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/1706984536830430745-7949029681640353584?l=calientelorena.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://calientelorena.blogspot.com/feeds/7949029681640353584/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://calientelorena.blogspot.com/2009/05/el-profesor.html#comment-form' title='7 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1706984536830430745/posts/default/7949029681640353584'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1706984536830430745/posts/default/7949029681640353584'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://calientelorena.blogspot.com/2009/05/el-profesor.html' title='EL PROFESOR'/><author><name>LORENA</name><uri>http://www.blogger.com/profile/18206711862577476669</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://4.bp.blogspot.com/_RHNvId3Ww78/SlZam0qcE2I/AAAAAAAAAGI/RBgQfaVtM8c/S220/DSC00048.JPG'/></author><thr:total>7</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-1706984536830430745.post-7352684716078751668</id><published>2009-05-09T16:56:00.000-07:00</published><updated>2009-05-09T16:57:50.804-07:00</updated><title type='text'>EDUARDITO... ( 2 da PARTE )</title><content type='html'>Mientras caminábamos hacia el dormitorio, Eduardo iba con la mirada perdida, como si estuviera viviendo un sueño, como si estuviera dentro de una fantasía que no quería que terminase nunca. Yo sentía lo mismo, era como la maestra guiando a su alumno predilecto hacia un nuevo nivel de enseñanza, a un paso casi de la graduación.&lt;br /&gt;Entramos, cerré la puerta y también las ventanas, aislándonos de todo y de todos, apartándonos del mundo, por ese momento solo seríamos él y yo, los dos solos, sin importar nada más. &lt;br /&gt;Ni bien entramos me desnudé por completo, dejando la ropa regada por el suelo. Pero como él no se animaba a hacer lo mismo lo ayudé a decidirse, sacándole prenda por prenda, sobando su cuerpo adolescente que clamaba a gritos por una mujer.&lt;br /&gt;Nos acostamos y empezamos a besarnos, mejor dicho yo lo besé, ya que por su inexperiencia no sabía como proceder, aunque supo responderme en la forma esperada, rozando su lengua con la mía mientras seguía con sus manos adosadas a mis pechos, como si se hubiera adueñado de ellos.&lt;br /&gt;Luego del beso hice que se acostara y volví a emprenderla contra su verga, la que seguía bien dura y enhiesta, colmada de vigor y virilidad, ostentando un tamaño que me parecía aún mucho más imponente que antes. No me cabía duda de que cuándo aprendiera a usarla Eduardo haría feliz a muchas, muchas mujeres. Y yo tendría el honor de ser la primera.&lt;br /&gt;Como ya antes había tenido una muy buena descarga, esta vez pude entretenerme un largo rato con su verga, chupándosela, sobándosela, lamiéndola a lo largo y a lo ancho, recorriéndola desde la base hasta la punta, una y otra vez, ya les dije que de Eduardito no tenía nada por lo que había mucho para recorrer y yo lo hacía con el mayor entusiasmo, yendo y viniendo, deslizándome con labios y lengua por esa superficie acerada que quemaba como el mismo infierno. Escuchar la forma en que suspiraba, complacido a más no poder por mi loable trabajo bucal, era mi recompensa.&lt;br /&gt;También jugueteé un rato con sus bolas, las cuáles, pese al reciente estallido, seguían duras y llenas, rebosantes, como a mí me gustan. Ustedes saben, son mi gran debilidad, mi manjar predilecto, el fruto más sabroso sobre la faz de la Tierra, me gusta olerlas, besarlas, chuparlas, lamerlas, acariciarlas, sentirlas palpitar en mi paladar, me gusta enredar mi lengua con los pelitos que las envuelven. Y eso precisamente le hacía a Eduardo, me empalagaba con esos bombones carnosos y turgentes que parecían disolverse en mi boca. Me apropiaba de ellos sin dejar de frotarle la pija, empapándome las manos con ese pegajoso fluido que brotaba incontenible. Me pasaba la mano empapada en leche por la cara, lamiendo ese líquido espumoso, tan cálido, tan gustoso, tan… tan… tan lechoso. Me lo pasaba también por la concha, humedeciéndome los labios con él, aunque esa parte de mi cuerpo hacia rato que ya estaba bien húmeda. &lt;br /&gt;La verga de Eduardo vibraba, se estremecía, se sacudía en violentos espasmos, ansiando ya ese supremo instante de placer que desde hacia rato le venía prometiendo. Ya basta de chupar, me dije entonces, y vamos a la acción. Acostado como estaba me le subí encima, a horcajadas, y sosteniéndole la verga con una mano me la acomodé ahí en donde sería tan bien recibida. Resbaló como un cuchillo caliente en la manteca y es que estaba tan mojada, tan caliente, que me hubiera entrado hasta la de un burro, pero la de Eduardo me era suficiente, sobre todo cuándo empecé a moverme y a sentir esos golpes que me retumbaban hasta en la nuca cada vez que me llegaba al fondo.&lt;br /&gt;-¡¿Te gusta?!- le pregunte entre suspiros mientras me movía arriba y abajo, balanceando mis gomas delante de sus desbordados ojos.&lt;br /&gt;Fiel a su costumbre no dijo nada, aunque tampoco hacia falta, la expresión de su rostro lo decía todo.&lt;br /&gt;Seguí moviéndome, sin detenerme, cambiando de ritmo de a ratos, ensartándome bien hasta los pelos toda esa bien provista verga que se adecuaba más que perfectamente a las dimensiones de mi sexo, como si pese a la diferencia de edad estuviésemos hechos el uno para el otro, así resbalaba por mi interior, guardándose en los más profundo, encastrándose una y otra vez en toda su magnitud, llenándome de carne, de venas, de virilidad, colmándome de satisfacción, prodigándome un goce que no se podía comparar con ninguna otra cosa, era su primera vez y eso valía mucho, me estaba convirtiendo en su primera mujer, la primera de todas, la que recordaría hasta mucho tiempo después de aquella tarde, la que dejaría una profunda huella no solo en su memoria sino también en su corazón.&lt;br /&gt;Entre plácidos suspiros yo subía y bajaba, no paraba, me agitaba en torno a ese músculo rígido y cada vez más hinchado, al que sentía mucho más grande todavía, palpitando, retumbando en mi interior, contagiándome el fuego de su pasión adolescente. Me incendiaba toda por dentro, me quemaba, me prodigaba una sensación que era puro vértigo, pura lujuria, pura locura. Me mojé en plena cabalgata, aunque no cedí en mi búsqueda de una Gloria aún mucho más Intensa y Suprema. &lt;br /&gt;Luego de un buen rato consideré que ya era momento de enseñarle a tan aplicado alumno algo más de las artes del amor, así que me bajé y poniéndome en cuatro le dije:&lt;br /&gt;-Ahora me vas a dar vos a mí- &lt;br /&gt;Le indique como tenía que ponerse, y lo hizo, siguiendo mis precisas indicaciones al pie de la letra, con su verga bien parada, como una estaca buscando en donde clavarse, que era lo que yo estaba a punto de ofrecerle, un húmedo y caliente objetivo. Levanté bien la cola y esperé, esperé a que me la metiera, claro, y me la metió, ni tuve que decírselo, por él mismo buscó el estuche para su sable y me la mandó a guardar hasta lo más hondo, llenándome hasta el último rincón disponible con su magnífico volumen, pero se quedó ahí, sin moverse, como esperando a que yo lo hiciera. Y un poco me moví, pero enseguida le dije:&lt;br /&gt;-¡Ahora movete vos mi amor, adentro y afuera, sin sacármela del todo, mandámela hasta los huevos- le precisé.&lt;br /&gt;Y así lo hizo, empezó a moverse, despacio primero, pero cobrando mayor ritmo a medida de que se iba dando cuenta de lo placentero que resultaba, no solo para él, sino para mí también, hasta que de pronto ya estaba dándome con todo, cogiéndome con un ímpetu desquiciado, irrefrenable, Eduardo se había convertido en todo un hombre y actuaba como tal, con sus manos me aferraba de las caderas, apretándome las carnes mientras me embestía con todo, haciéndome sentir en lo más profundo la contundencia de su bien dotada verga. Aunque hacía ya un buen rato que estaba meta darme, sin detenerse, seguía bien duro y erguido, y yo lo disfrutaba, claro, y de que manera, entregándome por completo a su aún incipiente lujuria adolescente. Sentía su verga retumbando en mis entrañas, sus jugos mezclándose con los míos, sus gemidos confundiéndose con los que yo también exhalaba, pero por sobre todas las cosas sentía la pasión de su recién iniciada sexualidad. En verdad ya sentía envidia por sus futuras amantes, las cuáles, gracias a mi bienintencionada entrega, habrían de disfrutar de unos polvos magistrales, como los que yo me estaba echando en ese momento. Estaba en pleno éxtasis, gozando a más no poder, sumida en una arrobadora agonía que me situaba en las puertas mismas del Paraíso. Tras unos cuántos ensartes sentí que Eduardo estaba al borde de una nueva descarga, se estremecía todo y hasta jadeaba mucho más fuerte, aunque seguía dándome como si recién empezara.&lt;br /&gt;-¡Dejámela adentro… no me la saques!- le pedí cuándo presentí el abrupto e inminente final.&lt;br /&gt;Y no me la sacó. Me la dejó adentro, bien clavada en lo más profundo, y siguió dejándomela ahí mientras soltaba chorro tras chorro de esperma. El hijo de mi amiga me llenó de leche, pero no se asusten, después de Pablo empecé a cuidarme de nuevo, sin que mi marido lo sepa, claro. Por eso podía disfrutar de ese balsámico derrame que supo rebalsar hasta el último rincón de mi concha siempre caliente y hambrienta de pija. &lt;br /&gt;Me quede un buen rato ahí tendida, con Eduardo todavía encastrado adentro, vaciándose hasta la última gota, regalándome un sinfín de sensaciones por demás intensas y emocionantes. Cuándo me la sacó sentí un gran vacío en mi interior, como si me faltara algo, como si de repente me hubieran extirpado un órgano vital, indispensable para mi subsistencia.&lt;br /&gt;Rápidamente giré hacia Eduardo y lo besé en la boca, lo besé por un largo rato, enredando mi lengua con la suya, y mientras lo besaba sentía como la leche que recién me había soltada adentro se derramaba por mis muslos, empapándome las piernas con su deliciosa pegajosidad. &lt;br /&gt;-¡Estuviste increíble!- le aseguré, elogio que viniendo de alguien con tanta experiencia como yo bien tiene que valer el doble. &lt;br /&gt;No tengo dudas en que después de lo vivido esa tarde Eduardo terminará convirtiéndose en todo un semental. Un hombre que sabrá complacer a cada mujer que tenga la dicha de estar con él y disfrutar de esa verga maravillosa que yo tuve la fortuna de estrenar. &lt;br /&gt;Con la concha todavía pulsando por los espasmos de placer que me había regalado, lo acompañe hasta la puerta y tal como le había prometido a su madre, la llamé para avisarle que su hijo ya iba de regreso.&lt;br /&gt;-¿Y, como se portó Eduardito?- quiso saber.&lt;br /&gt;-Maravilloso, ni te lo imaginarías, hizo todo a la perfección- le aseguré.&lt;br /&gt;-Si, es un chico excelente- se regocijó ella.&lt;br /&gt;Chico era el que había salido de su casa hacía un par de horas, el que volvía ahora ya era todo un Hombre.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/1706984536830430745-7352684716078751668?l=calientelorena.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://calientelorena.blogspot.com/feeds/7352684716078751668/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://calientelorena.blogspot.com/2009/05/eduardito-2-da-parte.html#comment-form' title='13 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1706984536830430745/posts/default/7352684716078751668'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1706984536830430745/posts/default/7352684716078751668'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://calientelorena.blogspot.com/2009/05/eduardito-2-da-parte.html' title='EDUARDITO... ( 2 da PARTE )'/><author><name>LORENA</name><uri>http://www.blogger.com/profile/18206711862577476669</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://4.bp.blogspot.com/_RHNvId3Ww78/SlZam0qcE2I/AAAAAAAAAGI/RBgQfaVtM8c/S220/DSC00048.JPG'/></author><thr:total>13</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-1706984536830430745.post-5636999693238787723</id><published>2009-05-03T15:22:00.000-07:00</published><updated>2009-05-03T15:24:25.198-07:00</updated><title type='text'>EDUARDITO</title><content type='html'>Eduardito es el hijo de Elsa, mi vecina. Yo lo llamo Eduardo, pero para ella siempre va a ser “Eduardito”, aunque tenga cincuenta años. Por ahora tiene 17 recién cumplidos y es un chico más bien tímido, esos típicos nenes castrados por una madre dominadora que no lo deja ni a sol ni a sombra. No la culpo, ya que es viuda y al no tener a su marido como que se aferró aún más a  su hijo, mucho más de lo aconsejable, ahogándolo prácticamente, impidiéndole llevar adelante su propia vida. La primera vez que lo vi me di cuenta de lo incómodo e infeliz que se sentía con toda esa situación. Me dio pena pero no podía hacer nada por ayudarlo, por lo menos no en ese momento, ya que se lo notaba bastante retraído, como avergonzado por todo, y cuándo le hablaba apenas respondía con algún monosílabo. &lt;br /&gt;Sin embargo algo se me empezó a ocurrir una tarde de domingo en la que ambos, madre e hijo, vinieron a casa a comer un asado. Hacía calor y yo, obviamente, estaba vestida de entrecasa, con una bermuda y una blusa, eso sí, algo escotada, como es mi costumbre, detalle que no se le escapó en lo absoluto al bueno de Eduardito. De a ratos lo sorprendía espiándome el escote, pero claro, no le decía nada, no era mi intención intimidarlo, aunque cuándo no estaba ni su madre ni mi marido cerca aprovechaba para inclinarme de cierta forma en la que se me pudiera ver algo más de lo habitual, o sino también pasaba cerca suyo y lo rozaba a propósito con mis tetas, tratando de ver como reaccionaba a mis estímulos. No me decía nada, claro, pero me daba cuenta de que algo sentía. &lt;br /&gt;Luego mientras almorzábamos se me ocurrió preguntarle si estaría interesado en ayudarme a hacer algunos trabajos en su tiempo libre, para lo cuál le pagaría, claro. Como no podía ser de otro modo su madre respondió por él.&lt;br /&gt;-¿Qué te parece Eduardito?, sería una buena forma de ir juntando tu propio dinero- &lt;br /&gt;Él no sabía que decir, por un lado pensé que se entusiasmaría con la idea de tenerme cerca, sin su madre en los alrededores, pero por el otro no se decidía a aceptar nada sino hasta después de contar con la venia de su madre.&lt;br /&gt;-Me parece una buena idea Lore, ¿cuándo te gustaría que viniera Eduardito a ayudarte?- me pregunto ella, como siempre, tomando por sí misma las decisiones que tendrían que ser de su hijo.&lt;br /&gt;-En la semana cualquier día a la tarde- le dije, y no se habló más del tema.&lt;br /&gt;Un par de días después, cuándo llegaba del trabajo, recibo una llamada suya al celular. Eduardito venía para casa, y me pedía encarecidamente que le avisara cuándo terminara y ya se estuviera volviendo. Por supuesto le dije que si, que la mantendría al tanto.&lt;br /&gt;Ni bien llegué a casa me puse una ropa más acorde a la situación que deseaba experimentar. Un short y una blusa con un escote bastante pronunciado, de esos que usaría para seducir a un hombre e incitar en él sus más atrevidas fantasías. Bueno, eso mismo pensaba hacer con el bueno de Eduardo, hacerlo reaccionar de una buena vez, y nada mejor para ello que mi propio cuerpo.&lt;br /&gt;Cuándo llegó ya lo estaba esperando con la euforia lógica de quién esta a punto de vivir una experiencia distinta, diferente, algo que puede darse solo en contadas ocasiones. Lo saludé con un beso, lo lleve adentro de la casa y le dije con que quería que me ayudara. Agarré unas tijeras de podar y le pedí que me acompañara al jardín. &lt;br /&gt;-Necesito podar esas hojas- le dije señalando el árbol que ya tenía unas ramas que llegaban incluso hasta la ventana del cuarto de los chicos.&lt;br /&gt;Eduardo no decía nada, solo asentía con la cabeza, aunque me daba cuenta que no se perdía detalle del escote que me había puesto solo para él. Le indique entonces que agarrara la escalera y subiéndose a la misma podría podar las hojas más altas sin mayores problemas. Así lo hizo, siguiendo siempre mis indicaciones al pie de la letra, sin emitir ni un sí ni un no. Si desde abajo el escote de mi blusa ya era un espectáculo digno de admiración, imagínense desde arriba desde la escalera. Aunque trataba de concentrarse en su tarea, le era prácticamente imposible con aquellas montañas de carne palpitando tan cerca. 95 centímetros, recuerden. Sabiendo desde ya en lo que podía desencadenar toda esa situación comencé a excitarme en esa forma que ustedes ya conocen muy bien, y más aún cuándo empecé a notar cierta respuesta de su parte. Una erección, un leve aunque consistente abultamiento a la altura de la bragueta. En ese momento llevaba puesto un pantalón de gimnasia, para trabajar más cómodo, por lo que pese a sus intentos le resultaba por demás imposible ocultar tan consistente reacción. &lt;br /&gt;Tras un rato y viendo ya que la carpa que ostentaba iba a romperle el pantalón en cualquier momento, le pedí que bajara, que hacía bastante calor y que necesitábamos tomar algo fresco, aunque claro, mi repentino acaloramiento no se debía en lo absoluto a la temperatura del ambiente, y supongo que el de él tampoco. Le sostuve las tijeras para que pudiera bajar y entramos a la cocina. Serví gaseosa para los dos, y me le quede mirando, divertida con ese atrayente bulto que se le marcaba tan tentadoramente.&lt;br /&gt;-¿Tenes novia?- le pregunte entonces, sabía que no pero la pregunta bien valía para empezar alguna clase de conversación. &lt;br /&gt;Negó con la cabeza,  avergonzándose con la situación, el lucir semejante erección frente a la mejor amiga de su madre. Claro que yo no pretendía intimidarlo y mucho menos asustarlo, por lo que fingía como que no me daba cuenta de ello. Me parecía que lo mejor era dejar que las cosas fluyeran de forma natural, aunque pronto me di cuenta de que si dejaba fluir bastante iba a terminar quedándome con las ganas y Eduardito iba a seguir virgen como hasta entonces, porque no tenía duda de eso, me jugaba a que todavía era virgen.&lt;br /&gt;Cuándo terminó la gaseosa y consideró que ya era tiempo de volver al trabajo, aproveché ese momento, al agarrar su vaso, para lanzarme de lleno, corría el riesgo de que se asustara y saliera corriendo a los brazos de su mamita, pero el intento bien valía la pena. Como tantas otras veces su mirada se clavó en mis pechos, abarcándolos con unos ojos ávidos y voraces.&lt;br /&gt;-¿Te gustan?- le pregunte entonces.&lt;br /&gt;No supo que contestarme. Tragó saliva, se enrojeció y se quedó ahí, mirándome, como si estuviera a punto de darle un ataque.&lt;br /&gt;-No te preocupes, es algo normal mirarlas, no tiene nada de malo- lo tranquilicé –Además a mí me encanta que me las miren, y sobre todo me gusta como me las miras vos- le dije con una sonrisa, tratando de sacarle el susto que se había pegado.&lt;br /&gt;Debía actuar con cautela, ya que sabía muy bien que de mí dependía la felicidad sexual futura del hijo de mi amiga. Así que me le paré adelante, lo miré con cierto instinto maternal, y le pregunte si quería que se las mostrara.&lt;br /&gt;Obviamente que quería que si, pero titubeó, no estaba acostumbrado a tales situaciones, por lo que se quedo callado, absorto aunque atento a lo que pudiera suceder de allí en más. Así que decidí por él. Me bajé el escote de la blusa y como no me había puesto corpiño mis pechos asomaron imponentes y voluptuosos antes los ya desquiciados ojos de Eduardito. Se le caía la baba del gusto pero no se atrevía a hacer nada más que mirármelas, tratando, quizás, de recordar cada detalle de lo que veía para futuras pajas.&lt;br /&gt;-Podes tocármelas si queres- le dije, dándole ya vía libre para ir más allá de lo que podría haberse imaginado alguna vez. &lt;br /&gt;No quiso. Pero le insistí. &lt;br /&gt;-Dale, me gusta que me las toquen, sino no te lo pediría-&lt;br /&gt;Entonces extendió una mano y me tocó una, solo una, suavemente, como si tuviera miedo de hacerme daño. Para empezar no estaba del todo mal, por lo menos se estaba animando a hacer algo que ni en sus sueños se imaginaba: meterle mano a la amiga tetona de su madre. &lt;br /&gt;-A mí también me gustaría tocar algo, ¿puedo?- le dije echándole una rápida mirada a su abultada entrepierna.&lt;br /&gt;Como no dijo ni que sí ni que no, di por sentando que aceptaba, así que mientras él seguía fascinado con mis gomas, por mi lado empecé a acariciarle tan tremendo paquete, sintiendo ya esa consistente dureza que amenazaba con explotar de un momento a otro. Teniéndolo ya en donde quería, me animé a ir por más. Metí entonces la mano dentro de su pantalón y atrapé en carne viva aquel suculento pedazo que ya desde hacia rato llevaba marcado a fuego mi nombre.&lt;br /&gt;-¡Mmmmhhhhh… que dura!- susurré tiernamente al aprisionarla entre mis dedos. &lt;br /&gt;Se la apreté un poquito y pareció acusar el impacto ya que se sobresaltó, pero igualmente se quedó ahí, en donde estaba, disfrutando del momento que le estaba regalando. Contando entonces con todo su buena predisposición al respecto, se la saque afuera, comprobando en efecto que ya de “Eduardito” no tenía nada, e hincándome de rodillas ante él, en el mismo piso de la cocina, como seguramente jamás imagino tenerme, me puse a besársela y a lamérsela por todos lados, me la pasaba por las mejillas, por sobre los labios, hasta por los ojos, sin llegar a comérmela todavía, sintiendo como aquella prodigiosa dureza se intensificaba cada vez más. Pero primero lo primero, me dije, y bajé hasta sus huevos para devorárselos, eso me encanta, ustedes saben, podría decirse que soy una “adicta testicular”, me encanta besarlos, chuparlos, lamerlos, y los de Eduardo me resultaban una delicia absoluta, me los metía de a uno en la boca, los dos juntos, con pelos y todo, para después sí subir con la lengua por la vena central y al llegar a la punta, a ese glande enardecido, todo jugoso y suculento, abrir la boca y comerme un buen pedazo, iniciando entonces una mamada que ni en sus más osadas fantasías hubiera imaginado recibir alguna vez. Con una mano se la agarraba por la base, sosteniéndosela firmemente, meneándosela también, mientras que con la otra me tocaba a mí misma, sintiendo ya como la humedad de la lujuria comenzaba a correr por entre mis muslos. El placer que puedo llegar a sentir en esos momentos resulta indescriptible, hay que vivirlo para entenderlo. Y por suerte yo puedo vivirlo constantemente, como en ese momento con el hijo de mi amiga.&lt;br /&gt;Obviamente que al no estar acostumbrado a tales emociones Eduardo acabó enseguida, me acabó en la boca, ya que no se la solté ni por un segundo pese a sentir esos inequívocos estremecimientos que anunciaban la inmediata disolución, la contuve entre mis labios recibiendo chorro tras chorro de leche, tragándome todo, absolutamente todo, hasta la última gota, empalagándome con ese líquido vital que Eduardo soltaba en cantidades verdaderamente industriales. Pese a la violenta descarga me quede prendida de su pulsante verga, frotándosela y chupándosela con entusiasmo, relamiéndome gustosa, saboreando tan elemental elixir, como si de su suministro dependiera mi existencia. &lt;br /&gt;Cuándo me levanté, la boca rebalsando de semen, miré la hora en el reloj de la cocina. Todavía faltaba un buen rato para ir a buscar a los chicos al colegio, y Eduardo seguía tan duro y alzado que se merecía completar aquel encuentro de la forma adecuada. Así que tragué lo que todavía tenía en el paladar, lo tomé de la mano y lo conduje hacia mi dormitorio, yo con las tetas al aire, los pezones endurecidos, él, con la pija bien parada bamboleándose vigorosamente entre sus piernas. &lt;br /&gt;Pero lo que pasó allí, en mi propio lecho matrimonial, se los cuento otro día, si es que me lo piden claro. Para eso dejen comentarios y escríbanme, sino lo dejamos así.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/1706984536830430745-5636999693238787723?l=calientelorena.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://calientelorena.blogspot.com/feeds/5636999693238787723/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://calientelorena.blogspot.com/2009/05/eduardito.html#comment-form' title='7 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1706984536830430745/posts/default/5636999693238787723'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1706984536830430745/posts/default/5636999693238787723'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://calientelorena.blogspot.com/2009/05/eduardito.html' title='EDUARDITO'/><author><name>LORENA</name><uri>http://www.blogger.com/profile/18206711862577476669</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://4.bp.blogspot.com/_RHNvId3Ww78/SlZam0qcE2I/AAAAAAAAAGI/RBgQfaVtM8c/S220/DSC00048.JPG'/></author><thr:total>7</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-1706984536830430745.post-5936912266041924674</id><published>2009-04-19T09:24:00.000-07:00</published><updated>2009-04-19T09:26:33.030-07:00</updated><title type='text'>EL TIPO DE LA EMPRESA DE TRANSPORTE</title><content type='html'>Aquel día salí antes del trabajo. Quería tener un rato libre antes de retirar a los chicos del colegio. Estaba muy, pero muy caliente, y presentía que algo iba a pasar, y por supuesto quería que pasara con ese tipo que veía todas las tardes parado frente al portón verde de la empresa de transporte. Me tenía loca. Me mojaba de solo verlo, y más cuándo me miraba de esa forma tan “penetrante”, como desnudándome con la mirada. Si hasta parecía que en cualquier momento se me iba a echar encima para violarme en plena calle, delante de todo el mundo. La idea no me desagradaba en lo absoluto, se los aseguro.&lt;br /&gt;Ya desde la esquina lo vi ahí parado, como siempre, fumando un cigarrillo, esperándome seguramente. Cuándo vio que me acercaba se preparó para hablarme y les juró que cuánto más se reducía la distancia que nos separaba, más se me endurecían los pezones. Ya ardía en mí el fuego de la pasión. Ese mismo fuego que ustedes tanto conocen.&lt;br /&gt;Todos esos síntomas que aparecen cuándo estamos calientes se hacían presentes en mí. Respiración agitada, palpitaciones, calor, esa densa humedad que a la vez sirve de efectivo lubricante permitiéndonos disfrutar de lo que tanto nos gusta. Todo junto se desencadenaba en mi interior. Si seguía así no iba a poder disimular demasiado. &lt;br /&gt;Cuándo pasé frente a él me saludó, lo saludé también, solo que en vez de seguir mi camino, como lo hacía siempre, disfrutando la forma en que me miraba el culo, como si quisiera partírmelo al medio, me detuve y empecé a hablarle, de cualquier cosa, no me pregunten de qué, lo único que quería era iniciar una conversación, cualquiera que esta fuera. Sin embargo debió de darse cuenta que estaba caliente con él, ya que enseguida me invitó a pasar adentro. Me reí cuándo me lo dijo.&lt;br /&gt;-¿Y porque querría entrar?- le pregunte dándome cuenta entonces de que no había sido demasiado disimulada con mi calentura. &lt;br /&gt;-No sé- se encogió de hombros –Pensé que podría interesarte el lugar-&lt;br /&gt;-¿Hay algo interesante para ver?- le seguí el juego. &lt;br /&gt;-Podría haberlo- se hizo el misterioso.&lt;br /&gt;Miré hacia ambos lados de la calle para asegurarme de que no hubiera nadie conocido cerca y asentí:&lt;br /&gt;-Esta bien, voy a entrar, pero solo un ratito, eh-&lt;br /&gt;-Un ratito es más que suficiente- me advirtió.&lt;br /&gt;Arrojó el cigarrillo hacia la calle, exhaló la última bocanada de humo y abrió aquel portón verde de metal que tantas veces había ansiado traspasar. Entré yo primero, él detrás de mí, cerrando la puerta con un fuerte golpe. Adentro estaba todo en penumbras, la única luz disponible era la de sol que se filtraba por los ventanales del techo. El lugar era algo así como un depósito, había cajas apiladas por aquí y por allá, bases de maderas, bolsas y una plataforma a la cuál se accedía por una escalera en donde se acercaban los camiones para descargar la mercadería.  Mientras estaba ahí parada, contemplándolo todo, el tipo se me acercó por detrás, me aferró de la cintura y me apoyó de una manera que me hizo estremecer. Si antes estaba caliente, ahora que sentía entre mis nalgas la comba endurecida de ese fulano perdí totalmente la cabeza, me dejé llevar por la lujuria, revelándome como la puta que soy. &lt;br /&gt;Me di la media vuelta, me colgué de su cuello y empecé a besarlo con desesperación. Él igual, enlazando su lengua con la mía, sentía en mi paladar el sabor del cigarrillo que se había fumado un rato antes, y sus manos que ya sin control resbalaban por todo mi cuerpo. Nos frotamos el uno contra le otro, ansiosos, excitados, como dos animales salvajes que se dejan arrastrar por el instinto sin importarles nada más. &lt;br /&gt;En pleno refriegue me bajó de un fuerte tirón el escote del vestido descubriendo en plenitud mis pechos llenos y temblorosos, me los agarró con las dos manos y se puso a chupármelos con frenesí, mordiéndome los pezones, estirándomelos como si quisiera arrancármelos de la piel. Me dolía pero no me importaba. Cuándo estoy así de caliente dejo que me hagan lo que quieran. Todo esta permitido. En esos momentos de álgido placer mi cuerpo se convierte en zona liberada, y por lo visto aquel sujeto estaba dispuesto a aprovecharse de cada centímetro. &lt;br /&gt;Para entonces yo ya había empezado a sobarle el paquete, sintiendo como se endurecía cada vez más, como crecía y palpitaba, como se tensaba debajo del pantalón. No podía dejarlo así. Ahí mismo le bajé el cierre, le desabroché el botón, y con esa experiencia que solo la práctica constante puede proporcionar, le pelé la pija y la sostuve por un momento entre mis manos, admirándola, deseándola, como la había deseado por todo este tiempo. Era una verga gorda y morochona, con las venas bien marcadas, la cabeza roja y palpitante, ya humedecida, así que empecé a lamérsela desde abajo, desde las bolas, mi parte predilecta, besándolas, oliéndolas, llenándome los sentidos con ese aroma tan embriagante y excitante a la vez, subiendo despacito por el tronco principal, quemándome la lengua con esa piel que ardía tanto como la mía. &lt;br /&gt;Al llegar a la cima le besé la puntita y abriendo la boca me comí un buen pedazo, iniciando entonces una chupada fenomenal. El tipo suspiraba complacido, elogiando el trabajo que realizaba con mis labios, confesándome al mismo tiempo lo mucho que había deseado tenerme así, a sus pies. &lt;br /&gt;-¡Yo también, hacia rato que me moría por chupártela!- le dije sacándomela brevemente de la boca, pero para volver a metérmela bien hasta el fondo de la garganta al terminar la frase. &lt;br /&gt;En cierto momento me agarró de los pelos y comenzó a moverse por entre mis labios, cogiéndome por la boca, haciendo rebotar su glande contra la campanilla de mi garganta. Sentía que me llenaba con su carne, la que ya estaba embadurnada en sus propios jugos y en mi saliva. &lt;br /&gt;Con una mano la sostenía por la base, frotándosela de atrás para adelante, sin dejar de masticarla, disfrutando de esa excelencia hecha carne que  parecía deshacerse en mi paladar. Que gusto me daba mamársela así, en aquel depósito, a media luz, furtivamente, sin saber siquiera como se llamaba. &lt;br /&gt;Entonces hizo que me levantara y tomándome de la mano me llevó hacia aquella plataforma de carga y descarga.&lt;br /&gt;-¡Te voy a coger toda mamita, te voy a reventar a pijazos!- me prometía. &lt;br /&gt;-¡A eso justamente vine!- le aseguré, amasándole la verga mientras caminábamos. &lt;br /&gt;Ahí de pie, apoyada contra la plataforma, levanté bien la cola y me preparé para recibirlo. Desde atrás el tipo me levantó la falda del vestido, me bajó la tanga y me metió primero los dedos, como para ir reconociendo el terreno. Luego, como todo macho que se precie de tal, sacó un preservativo de algún bolsillo, se lo puso y ahora sí, me la acomodó prestamente y me la fue metiendo de a poco, haciéndomela sentir en toda su extensión, a medida que me la iba ensartando yo suspiraba y me estremecía, anhelando tenerla toda ya bien enterrada dentro de mí. &lt;br /&gt;Resoplando como un toro salvaje el tipo me la clavó hasta el fondo y agarrándome de la cintura empezó a cogerme con un ritmo brutal e impetuoso, sacudiéndome las nalgas con cada embiste, haciéndome delirar cada vez que me la metía hasta los pelos. Me llenaba toda con esa verga descomunal que me parecía sentir palpitando hasta en mis entrañas. Yo me movía con él, envainándomela toda cuándo me la sacaba, dejándome atravesar hasta lo más profundo, disfrutando cada clavada como si fuera la última. &lt;br /&gt;Después de estar un buen rato dándome con todo, sin pausa ni respiro, me la sacó y me llevó hacia la escalera por la cuál se accede a la plataforma. Se sentó en uno de los escalones, y con la pija bien parada, me invitó a que me sentara sobre él. Me di la vuelta y dándole la espalda me fui acomodando encima de esa hermosa verga que no había decrecido ni un solo milímetro su imponente volumen. Apoyé la hinchada cabeza entre mis gajos y me fui sentando, sintiéndola avanzar, escuchando entre nuestros propios suspiros el ruido del látex resbalando por entre mis carnes. Me llenó de una vez con ese mazazo impresionante que tiene por pija, y ya con todo adentro empecé a subir y bajar, meciéndome con un ritmo lento y sostenido, sintiéndolo en plenitud, gozándolo, disfrutándolo, dejándome arrasar por esas sensaciones vertiginosas que solo una buena garchada te puede prodigar. &lt;br /&gt;Tras un buen rato de incansable sube y baja, me levante hasta que se salió de adentro, y volviéndome a sentar me la acomodé ahora por el agujero de atrás, aquel que también parece tener un clítoris en su interior. Acomodé la pija en la entrada de mi culo, y me dejé caer con todo, sintiendo como arrasaba violentamente con mis esfínteres. Así, mientras iniciaba una nueva cabalgata, pero esta vez con mi colita como punto de inflexión, el tipo me agarraba de los pechos, apretándomelos, pellizcándome los pezones, retorciéndomelos con brutalidad. Sin detenerme agarré una de sus manos y la llevé hacia mi abandonada conchita, haciendo que me metiera adentro un par de dedos y me masajeara el clítoris, el cuál también reclamaba ya la atención que se merece. &lt;br /&gt;Ahí, en esa posición, nos echamos un polvo de antología, fuerte, impactante, tanto es así que por un par de minutos los dos nos quedamos como en el limbo, disfrutando de esas impactantes delicias que ambos tanto nos merecíamos. &lt;br /&gt;Luego nos levantamos y me llevó hacia arriba de la plataforma,  tendió en el suelo unos cartones y haciendo que me recostara en ellos, de costado, se acostó detrás y me la volvió a meter, pese al polvo reciente todavía seguía bien duro y erguido, lo único que tuvo que hacer fue ponerse otro preservativo, y así, desde atrás, me volvió a dar con esa energía suya que tanto placer me dispensaba. Luego de unos cuántos ensartes y presagiando ya un nuevo e inminente final, le pregunte si quería acabarme sobre las tetas. Por supuesto que dijo que si, por lo que cuándo estuvo casi a punto, me la sacó de adentro, se arrancó el forro, y dándole un par de sacudidas volcó sobre mis pechos una lluvia bien espesa y caliente de esperma. Me encanta que me acaben encima, me excita sentir el semen derramándose sobre mi piel, filtrándose por cada uno de mis poros, si pudiera me bañaría en leche, en leche de hombre, ahogándome en la exquisitez que tal esencia me proporciona, y la de aquel sujeto era de la mejor cosecha. &lt;br /&gt;Unté un poco con los dedos y me humedecí los labios con su semen, sonriéndole, agradeciéndole tácitamente el soberbio polvo que me había regalado. &lt;br /&gt;-¿Cómo te llamas bonita?- me pregunto luego, mientras me vestía, dándome una palmadita en la cola.&lt;br /&gt;-Lorena- le dije.&lt;br /&gt;-Un gusto conocerte Lorena, yo soy Miguel- se presentó.&lt;br /&gt;-El gusto es mío- le dije con una resplandeciente sonrisa.&lt;br /&gt;Me acompañó hasta la puerta, y nos despedimos con un pico. Pero antes de salir volvió a pellizcarme la cola. Afuera el día estaba luminoso y radiante. No sé porque pero siempre esta así después de coger. ¿A ustedes no les pasa?&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/1706984536830430745-5936912266041924674?l=calientelorena.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://calientelorena.blogspot.com/feeds/5936912266041924674/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://calientelorena.blogspot.com/2009/04/el-tipo-de-la-empresa-de-transporte.html#comment-form' title='4 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1706984536830430745/posts/default/5936912266041924674'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1706984536830430745/posts/default/5936912266041924674'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://calientelorena.blogspot.com/2009/04/el-tipo-de-la-empresa-de-transporte.html' title='EL TIPO DE LA EMPRESA DE TRANSPORTE'/><author><name>LORENA</name><uri>http://www.blogger.com/profile/18206711862577476669</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://4.bp.blogspot.com/_RHNvId3Ww78/SlZam0qcE2I/AAAAAAAAAGI/RBgQfaVtM8c/S220/DSC00048.JPG'/></author><thr:total>4</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-1706984536830430745.post-3182691968407247944</id><published>2009-04-19T09:22:00.000-07:00</published><updated>2009-04-19T09:24:45.033-07:00</updated><title type='text'>DESPUES DE VARIOS DIAS....</title><content type='html'>Perdonen por el tiempo que paso sin que actualizara la página, pero las ocupaciones de una mujer casada, madre de tres hijos, que tiene que trabajar también, son muchas como comprenderán, y si a todo eso le sumamos alguna que otra encamada que me doy el gusto de tener, me queda poco tiempo en verdad para disfrutar de este placer que es contar con la compañía de ustedes. &lt;br /&gt;Para ponerlos al día les cuento que se me dio lo que quería con el tipo ese de la empresa de transporte, así que el siguiente relato trata sobre esa experiencia, espero que les guste. &lt;br /&gt;Por otra parte, bueno pedirles que si alguien tiene alguna idea para el blog, la que sea, que me la comenten, no soy muy buena con esto de la computación, así que si me ayudan a actualizarlo y a ponerlo lindo les agradecería muchísimo. &lt;br /&gt;Ahora los dejo con el relato de mi último polvo. Dedicado a todos los que me siguen desde el principio y a los nuevos. Besos para todos. Ahí en donde ustedes saben.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/1706984536830430745-3182691968407247944?l=calientelorena.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://calientelorena.blogspot.com/feeds/3182691968407247944/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://calientelorena.blogspot.com/2009/04/despues-de-varios-dias.html#comment-form' title='4 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1706984536830430745/posts/default/3182691968407247944'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1706984536830430745/posts/default/3182691968407247944'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://calientelorena.blogspot.com/2009/04/despues-de-varios-dias.html' title='DESPUES DE VARIOS DIAS....'/><author><name>LORENA</name><uri>http://www.blogger.com/profile/18206711862577476669</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://4.bp.blogspot.com/_RHNvId3Ww78/SlZam0qcE2I/AAAAAAAAAGI/RBgQfaVtM8c/S220/DSC00048.JPG'/></author><thr:total>4</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-1706984536830430745.post-6233146782135635813</id><published>2009-04-01T19:28:00.000-07:00</published><updated>2009-04-01T20:32:23.251-07:00</updated><title type='text'>CALIENTE, MUY CALIENTE</title><content type='html'>Hola, son las once y media de la noche, mañana es feriado así que se me ocurrió actualizar un poco el blog. La idea, dentro de lo posible, es escribir algo a diario como para que haya una relación mucho más fluída entre nosotros, tambien me gustaria, si es que pueden, que me ayuden a hacer mas conocido el blog, ya que como bien saben el verdadero motor de mis infidelidades lo constituyen ustedes, y cuánto mas sean los que me leen más motivada voy a estar a seguir poniéndole los cuernos a mi marido, que, al fin y al cabo, es lo que ustedes pretenden, ¿no?, que siga siendo infiel.&lt;br /&gt;Les cuento también que estoy caliente con un tipo. Y no se pongan celosos, también me caliento con ustedes y con las fotos que me mandan, pero a este tipo lo veo todos los días. No sé como se llama, aunque eso es lo que menos importa a la hora de echarse un polvo, ¿no les parece?&lt;br /&gt;Todas las tardes cuándo vuelvo de la clínica y antes de ir a buscar a los chicos, paso por una empresa de transporte que en cierta época tuvo cierto renombre y que actualmente es una cooperativa de trabajo. El tipo generalmente esta en la puerta, se ve que a esa hora sale a fumarse un cigarrillo. Alto, morocho, de bigotes, mirada penetrante, que en definitiva es lo que más me interesa, que sea muy "penetrante".&lt;br /&gt;Al principio no me decía nada, solo me miraba, pero con el tiempo empezó a saludarme y a mandarme algún que otro halago, siempre mirándome en esa forma que te hace saber sin necesidad de palabra alguna que lo que quiere es romperte toda. Que al fin de cuentas es lo que todas las mujeres queremos, que nos den a mansalva. Y si es alguien como él, mucho mejor. No sé cuándo, ni cómo ni dónde, pero estoy segura de que me lo voy a coger y tal como corresponde ustedes serán los primeros en enterarse.&lt;br /&gt;Antes de irme a ver una película que alquiló mi marido para esta noche, quiero contarles algo divertido que me pasó ayer. Divertido y excitante a la vez.&lt;br /&gt;Estaba en un telo, cogiendo a destajo, cuándo suena el celular. Imagínense el momento, en cuatro sobre la cama, la cola bien levantada, toda abierta y mojada, recibiendo una embestida tras otra, gozando, disfrutando, deshaciéndome en suspiros, completamente entregada... y suena el bendito celular con ese tono tan característico que le asigné a las llamadas de mi marido. No podía pedirle a mi amante de turno que dejara de cogerme, ¡con lo bien que me estaba dando! No podía cometer semejante despropósito, así que le pedí que no hiciera mucho ruido y atendí:&lt;br /&gt;-Hola mi amor, ¿como estás?- &lt;br /&gt;Me dijo que bien y ahí empezamos a tener una conversación común de cualquier marido y mujer.&lt;br /&gt;Que como estuvo tu día, que los chicos como estan, que te extrañe mucho, que queres cenar esta noche, todas frases rubricadas con un mi amor o mi cielo, el caso es que el tipo que estaba conmigo en ese momento, un herrero al que le fui a pedir un presupuesto para hacer más seguras las ventanas de casa, y no me pregunten como fue que terminamos encamados porque no sabría que responder, como las mejores cosas de la vida fue pura improvisación, pero como les decía al escuchar la conversación que tenía con mi marido el tipo se puso como una moto. Si bien al principio habia bajado un poco el ritmo de las penetraciones para dejarme hablar tranquila, ahora lo había duplicado y hasta triplicado, obligándome a hacer un gran esfuerzo para no jadear en plena charla. Se había calentado con el hecho de que estuviera hablando con mi marido y a la vez cogiendo con él, tuve que cortar poniéndole cualquier excusa y ahí sí, nos echamos un polvo de antología, ya que la verdad es que a mí también me había calentado la situación. Era como estar garchando a full con mi marido ahí presente, el sueño de toda mujer infiel, que tu marido te vea poniéndole los cuernos.&lt;br /&gt;Bueno, ahora me voy a ver esa dichosa película, besitos a todos y nos estamos leyendo.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/1706984536830430745-6233146782135635813?l=calientelorena.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://calientelorena.blogspot.com/feeds/6233146782135635813/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://calientelorena.blogspot.com/2009/04/caliente-muy-caliente.html#comment-form' title='7 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1706984536830430745/posts/default/6233146782135635813'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1706984536830430745/posts/default/6233146782135635813'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://calientelorena.blogspot.com/2009/04/caliente-muy-caliente.html' title='CALIENTE, MUY CALIENTE'/><author><name>LORENA</name><uri>http://www.blogger.com/profile/18206711862577476669</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://4.bp.blogspot.com/_RHNvId3Ww78/SlZam0qcE2I/AAAAAAAAAGI/RBgQfaVtM8c/S220/DSC00048.JPG'/></author><thr:total>7</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-1706984536830430745.post-8679271614290143218</id><published>2009-04-01T19:21:00.000-07:00</published><updated>2009-04-01T19:23:46.141-07:00</updated><title type='text'>ME LO MANDO HERMANN... ME ENCANTO</title><content type='html'>Hay una Venus criolla&lt;br /&gt;que habita los Parques Patricios.&lt;br /&gt;Nos exhibe su cuerpo, sabio en amores,&lt;br /&gt;en la intimidad de su hogar.&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;Es deliciosamente infiel,&lt;br /&gt;es decir fiel a si misma.&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;Me gusta imaginarla&lt;br /&gt;en la puerta del colegio&lt;br /&gt;esperando a sus hijos&lt;br /&gt;y pensar en el contraste&lt;br /&gt;de sus tardes de lujuria&lt;br /&gt;con sus afortunados amantes.&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;Caliente Lorena ha abierto su blog&lt;br /&gt;como se abre una flor hermosa&lt;br /&gt;para delicia de quienes la contemplan&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/1706984536830430745-8679271614290143218?l=calientelorena.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://calientelorena.blogspot.com/feeds/8679271614290143218/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://calientelorena.blogspot.com/2009/04/me-lo-mando-hermann-me-encanto.html#comment-form' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1706984536830430745/posts/default/8679271614290143218'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1706984536830430745/posts/default/8679271614290143218'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://calientelorena.blogspot.com/2009/04/me-lo-mando-hermann-me-encanto.html' title='ME LO MANDO HERMANN... ME ENCANTO'/><author><name>LORENA</name><uri>http://www.blogger.com/profile/18206711862577476669</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://4.bp.blogspot.com/_RHNvId3Ww78/SlZam0qcE2I/AAAAAAAAAGI/RBgQfaVtM8c/S220/DSC00048.JPG'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-1706984536830430745.post-7742645178325164859</id><published>2009-03-30T18:22:00.000-07:00</published><updated>2009-03-30T18:47:23.026-07:00</updated><title type='text'></title><content type='html'>Lo que más me atrae del Blog es que no estoy limitada a publicar solo relatos, puedo escribir sobre lo que se me ocurra. Contarles como estoy, como me siento, si le puse o no los cuernos a mi marido, cuántos polvos me eché en el transcurso de esta semana.&lt;br /&gt;Puedo decirles, por ejemplo, que mientras escribo esta reflexión es de noche, mi esposo y los chicos duermen y yo estoy desnudita frente a la pantalla de la computadora. Me toco despacito mientras veo las fotos que me mandaron algunos de mis admiradores. Me pidieron publicarlas, así que lo voy a hacer. Ya sé que no están acá para ver pijas, así que les pongo una mía también, mostrando en donde me gustaría sentirlas, la de ellos y la de ustedes. &lt;br /&gt;Les dejo un beso de buenas noches y mantengánse calientes.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/1706984536830430745-7742645178325164859?l=calientelorena.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://calientelorena.blogspot.com/feeds/7742645178325164859/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://calientelorena.blogspot.com/2009/03/lo-que-mas-me-atrae-del-blog-es-que-no.html#comment-form' title='6 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1706984536830430745/posts/default/7742645178325164859'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1706984536830430745/posts/default/7742645178325164859'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://calientelorena.blogspot.com/2009/03/lo-que-mas-me-atrae-del-blog-es-que-no.html' title=''/><author><name>LORENA</name><uri>http://www.blogger.com/profile/18206711862577476669</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://4.bp.blogspot.com/_RHNvId3Ww78/SlZam0qcE2I/AAAAAAAAAGI/RBgQfaVtM8c/S220/DSC00048.JPG'/></author><thr:total>6</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-1706984536830430745.post-9098849001995497887</id><published>2009-03-29T18:51:00.000-07:00</published><updated>2009-03-29T19:01:23.564-07:00</updated><title type='text'>REENCUENTRO CON PABLO</title><content type='html'>&lt;meta equiv="Content-Type" content="text/html; charset=utf-8"&gt;&lt;meta name="ProgId" content="Word.Document"&gt;&lt;meta name="Generator" content="Microsoft Word 11"&gt;&lt;meta name="Originator" content="Microsoft Word 11"&gt;&lt;link rel="File-List" href="file:///C:%5CDOCUME%7E1%5CPC%5CCONFIG%7E1%5CTemp%5Cmsohtml1%5C01%5Cclip_filelist.xml"&gt;&lt;!--[if gte mso 9]&gt;&lt;xml&gt;  &lt;w:worddocument&gt;   &lt;w:view&gt;Normal&lt;/w:View&gt;   &lt;w:zoom&gt;0&lt;/w:Zoom&gt;   &lt;w:hyphenationzone&gt;21&lt;/w:HyphenationZone&gt;   &lt;w:punctuationkerning/&gt;   &lt;w:validateagainstschemas/&gt;   &lt;w:saveifxmlinvalid&gt;false&lt;/w:SaveIfXMLInvalid&gt;   &lt;w:ignoremixedcontent&gt;false&lt;/w:IgnoreMixedContent&gt;   &lt;w:alwaysshowplaceholdertext&gt;false&lt;/w:AlwaysShowPlaceholderText&gt;   &lt;w:compatibility&gt;    &lt;w:breakwrappedtables/&gt;    &lt;w:snaptogridincell/&gt;    &lt;w:wraptextwithpunct/&gt;    &lt;w:useasianbreakrules/&gt;    &lt;w:dontgrowautofit/&gt;   &lt;/w:Compatibility&gt;   &lt;w:browserlevel&gt;MicrosoftInternetExplorer4&lt;/w:BrowserLevel&gt;  &lt;/w:WordDocument&gt; &lt;/xml&gt;&lt;![endif]--&gt;&lt;!--[if gte mso 9]&gt;&lt;xml&gt;  &lt;w:latentstyles deflockedstate="false" latentstylecount="156"&gt;  &lt;/w:LatentStyles&gt; &lt;/xml&gt;&lt;![endif]--&gt;&lt;style&gt; &lt;!--  /* Style Definitions */  p.MsoNormal, li.MsoNormal, div.MsoNormal 	{mso-style-parent:""; 	margin:0cm; 	margin-bottom:.0001pt; 	mso-pagination:widow-orphan; 	font-size:12.0pt; 	font-family:"Times New Roman"; 	mso-fareast-font-family:"Times New Roman";} @page Section1 	{size:595.3pt 841.9pt; 	margin:70.85pt 3.0cm 70.85pt 3.0cm; 	mso-header-margin:35.4pt; 	mso-footer-margin:35.4pt; 	mso-paper-source:0;} div.Section1 	{page:Section1;} --&gt; &lt;/style&gt;&lt;!--[if gte mso 10]&gt; &lt;style&gt;  /* Style Definitions */  table.MsoNormalTable 	{mso-style-name:"Tabla normal"; 	mso-tstyle-rowband-size:0; 	mso-tstyle-colband-size:0; 	mso-style-noshow:yes; 	mso-style-parent:""; 	mso-padding-alt:0cm 5.4pt 0cm 5.4pt; 	mso-para-margin:0cm; 	mso-para-margin-bottom:.0001pt; 	mso-pagination:widow-orphan; 	font-size:10.0pt; 	font-family:"Times New Roman"; 	mso-ansi-language:#0400; 	mso-fareast-language:#0400; 	mso-bidi-language:#0400;} &lt;/style&gt; &lt;![endif]--&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;Para inaugurar oficialmente el BLOG que mejor que compartir con ustedes una de mis experiencias con Pablo, una más de tantas, aunque ciertamente creí que ésta sería la última. &lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;Comenzaré por contarles que me mudé de donde vivía. Ya no estoy cerca de mi macho culiador, y la razón no fue solo para buscar un lugar más amplio y confortable para estar con mi marido y los chicos, la excusa aparente para el cambio, sino también para alejarme de esa relación confusa y nociva que estaba teniendo con mi vecino. Ahora que ya había pagado su deuda con la sociedad y estaba libre cogíamos a toda hora y en todo lugar, en su casa, en la mía, en el patio, en la terraza, hasta en el pasillo, y me torturaba saber que solo sería cuestión de tiempo que mi marido se enterara de una buena vez de quién se cogía también a su querida esposa.&lt;span style=""&gt;  &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;Así que un buen día nos mudamos. No muy lejos. A Parque Patricios, a una casa con tres dormitorios, patio y parrilla, aunque más allá de la comodidad con la que ahora contábamos extrañaba la pija de Pablo, extrañaba tenerla a mano, a unos pocos metros de distancia y poder disponer de ella cuándo quisiera. Y quería siempre, ustedes lo saben bien. &lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;Lo cierto es que aunque lo intenté no pude prescindir de él por mucho tiempo. Creo que fueron tres meses y algunos días los que estuve alejada de su persona. Imagínense. ¡TRES MESES! Todo ese tiempo sin sentir su hombría entre mis labios. Ya a lo último había empezado a desesperarme. Necesitaba con urgencia su verga para seguir subsistiendo, así como un adicto necesita su dosis para sentirse vivo. Cogía con otros, cogía también con mi jefe, pero no era lo mismo. Pablo me resultaba indispensable. Así que una tarde después del trabajo me fui directamente para su casa. Era invierno y hacía frío, por lo que llevaba puesto un tapado y debajo del tapado apenas un vestido con falda mini y escote súper pronunciado, de esos que una tetona como yo usa para infartar a los hombres.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;Cuándo llegué toque el timbre de su departamento pero nadie atendió, así que me quede parada en la puerta casi cerca de una hora, mojándome en mi propia ansiedad. Ya estaba a punto de irme cuándo lo vi acercarse por la esquina. Al verme apresuró el paso. &lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;-Hola, ¿Cómo estás?- me saludó sin preguntarme nada más, ni que hacía ahí, ni porque me había mudado ni adónde me había ido. Quizás porque sabía que yo solita le contaría todo.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;-Te traje algo- le dije abriéndome el tapado para mostrarle lo que llevaba adentro, mi voluptuoso cuerpo apenas contenido por un ajustado vestido que no alcanzaba para cubrir todos mis atributos.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;Me miró de arriba abajo con esa mirada suya que antes me intimidaba pero que ahora incitaba mis más bajos y &lt;span style=""&gt; &lt;/span&gt;aviesos instintos. Cuándo se excitaba se le salían los ojos de las cuencas, fruncía el ceño y se le transformaba el rostro, parecía una fiera a punto de atacar, un cazador furtivo al acecho de su presa. &lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;Sacó las llaves, abrió la puerta y tomándome de la mano me llevó apara adentro. De nuevo volvía a atravesar aquel pasillo. Al pasar frente al que había sido hasta hace algún tiempo mi hogar sentí algo de nostalgia, en cuestión de segundos recordé los encuentros con Pablo, con su hermano y con tantos más, pero enseguida volví al presente al sentir como me acariciaba la cola con su mano tosca pero sensualmente efectiva. &lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;Subimos las escaleras, aquellas mismas escaleras que tantas veces había subido y bajado, subido con ganas, y bajado bien saciada, y entramos a su departamento. Ahí mismo cerró la puerta y no se anduvo con remilgos. Me sacó el tapado, lo tiró al suelo y bajándome el escote del diminuto vestido se apoderó de mis pechos y me los chupó con desesperación, sorbiendo enloquecido los pezones, mordiéndomelos como si con ello me estuviera aplicando el castigo que me merecía por haberme alejado por tanto tiempo.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;Mientras él se deleitaba con mis carnosas tetas, (95 de busto, recuerden), yo le sobaba aplicadamente el bulto que se le tensaba por debajo de la entrepierna, aquel abultamiento que me había hecho tan feliz en infinidad de ocasiones. Creí que lo siguiente sería chuparle la pija, como se la había chupado ya tantas veces, pero antes que intentara siquiera echarme de rodillas en el suelo, me agarró fuertemente de los brazos y me lanzó de cara contra la pared, me modo que quedé dándole la espalda, entonces se me acercó por detrás, me bajó el vestidito, me hizo a un lado la tanga y con sus manos me separó las nalgas. Se escupió en los dedos y aplicó la saliva en el agujero, lubricándomelo apropiadamente, tras lo cuál enfiló su férrea herramienta, metiéndomela de un solo empujón casi hasta la mitad. Me estremecí toda al volver a sentirla como antes, gorda, maciza, poderosa, rebosante de vigor y virilidad, todo mi cuerpo empezó a temblar al sentir como avanzaba por mi estrecho aunque cálido interior, forzándome, taladrándome, haciéndome sentir de nuevo las delicias de una buena culeada. &lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;Bien afirmado tras de mí Pablo empezó a darme con todo, aplicándome mazazo tras mazazo, haciéndome la cola en ese modo suyo tan brutal aunque sumamente delicioso, infinitamente exquisito. &lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;Yo gritaba y me retorcía de placer, lloraba, pataleaba, me deshacía en plácidas y subyugantes convulsiones, entregándome por completo a esa perforación anal que Pablo sabía realizar con tanta destreza. Unos cuántos embistes más y dejándomela bien clavada en el culo acabó efusivamente, llenándome, rebalsándome con su leche, regándome las entrañas con su complaciente esencia íntima. Se quedó un rato abrochado a mí, frotándose contra mi cuerpo, besándome, reconociendo en mí la puta que fue y SIEMPRE será suya. &lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;Luego me la sacó de la cola y me llevó a su habitación. &lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;Pablo es un superdotado, un auténtico prodigio, cuándo esta bien caliente puede echarse tres polvos seguidos sin siquiera bajar su erección, por lo que enseguida se echó de espalda en la cama y con la verga en posición de firme todavía, con esa comba en el medio que tanto me encanta, me invitó a disfrutar de tan soberbio manjar. Me eché en la cama con él, a sus pies, y empecé por lamerle las bolas, mi bocado predilecto, besándoselas, mordiéndolas suavecito, sintiendo en ellas esa agradable turgencia que me resultaba sumamente irresistible. Así fui subiendo de a poco con la lengua, lamiendo todo a mi paso, sobando con mis labios ese trozo impresionante que se alzaba majestuoso y rebosante, y al llegar a esa punta incandescente, humedecida y palpitante, abrí la boca y me la comí, sorbiéndola con avidez y devoción, chupándola con todas mis ganas, llegando a meterme más de la mitad de su verga en la boca, sin dejar de acariciarle en ningún momento los huevos, sintiendo como se le llenaban de nuevo. En ese aspecto a Pablo nunca le faltó leche para darme, y ya se estaba asegurando una nueva provisión. Se la chupé durante un buen rato, escupiéndola para hacer que se deslizara aún más fluidamente por entre mis labios, tras lo cuál, sintiéndola más dura que nunca, me le subí encima y guiándola con mi propia mano me la metí en dónde siempre había sido tan bien recibida. Al sentirla mi concha la absorbió por completo, guardándosela toda, acariciándosela a lo largo y a lo ancho con mis calientes paredes interiores. Con las manos apoyadas en sus hombros empecé a subir y bajar, meciéndome plácidamente, moviendo la cola de un lado hacia otro, para atrás y para adelante, saltando para sentirla mejor, gimiendo cada vez más fuerte, entregándome por completo a él, dejándome atravesar hasta lo más íntimo, hasta lo más profundo, disfrutando más que nunca cada pedazo de su verga.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;Había pasado tanto tiempo que parecía la primera vez que estábamos juntos. Aunque lo cierto es que yo venía juntado tanta calentura que quería sacármela de una vez, además presentía que aquel sería nuestro último encuentro, que después de aquel día ya no habría más Pablo para mí, y quería despedirme con todo, irme por la puerta grande. &lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;Después de unos cuántos saltos ornamentales me quedé bien encastrada a él, sintiendo como el orgasmo estallaba en mí, frotándome contra su cuerpo, disfrutando de la forma en que me chupaba las tetas, hasta que sentí en mi interior los chorros de esperma que me soltaba en una forma por demás caudalosa y efusiva. Al sentirlo eché la cabeza hacia atrás, arqueé la espalda y solté un plácido suspiro, dejándome arrasar por aquel vendaval de sensaciones que me colocaron al borde del desmayo. Aprovechándose de mi momentáneo desconcierto, Pablo me volteó sobre mi espalda y quedando ahora él encima, empezó a darme con todo, como si recién hubiera entrado en acción, me hacía el amor como un poseso, como una bestia desatada, golpeándome fuertemente cada vez que me llegaba hasta el fondo. Yo estaba abierta de piernas, recibiéndolo en toda su extensión, jadeando sin control, llorando de placer.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;El sudor de nuestros cuerpos se mezclaba, al igual que lo hacían nuestros fluidos, compenetrándose el uno con el otro, tan compenetrados como lo estábamos nosotros, fluyendo el uno dentro del otro, hasta que volvió a acabar dentro de mí, llenándome de esa forma como solo él sabe hacerlo. Y les juro que mientras sentía su eyaculación filtrándose por cada resquicio de mi concha, sentí, intuí, presentí que me estaba haciendo un hijo. En ese preciso instante me di cuenta de que Pablo me había embarazado. ¿Y saben qué? No lo lamente, ya que siempre creí que el epítome de la infidelidad es embarazarse de otro hombre, y yo acababa de cumplirlo. &lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/1706984536830430745-9098849001995497887?l=calientelorena.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://calientelorena.blogspot.com/feeds/9098849001995497887/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://calientelorena.blogspot.com/2009/03/reencuentro-con-pablo.html#comment-form' title='7 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1706984536830430745/posts/default/9098849001995497887'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1706984536830430745/posts/default/9098849001995497887'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://calientelorena.blogspot.com/2009/03/reencuentro-con-pablo.html' title='REENCUENTRO CON PABLO'/><author><name>LORENA</name><uri>http://www.blogger.com/profile/18206711862577476669</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://4.bp.blogspot.com/_RHNvId3Ww78/SlZam0qcE2I/AAAAAAAAAGI/RBgQfaVtM8c/S220/DSC00048.JPG'/></author><thr:total>7</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-1706984536830430745.post-8257157806750357995</id><published>2009-03-29T14:41:00.000-07:00</published><updated>2009-03-29T14:43:25.136-07:00</updated><title type='text'>DE NUEVO CON USTEDES</title><content type='html'>&lt;meta equiv="Content-Type" content="text/html; charset=utf-8"&gt;&lt;meta name="ProgId" content="Word.Document"&gt;&lt;meta name="Generator" content="Microsoft Word 11"&gt;&lt;meta name="Originator" content="Microsoft Word 11"&gt;&lt;link rel="File-List" href="file:///C:%5CDOCUME%7E1%5CPC%5CCONFIG%7E1%5CTemp%5Cmsohtml1%5C01%5Cclip_filelist.xml"&gt;&lt;!--[if gte mso 9]&gt;&lt;xml&gt;  &lt;w:worddocument&gt;   &lt;w:view&gt;Normal&lt;/w:View&gt;   &lt;w:zoom&gt;0&lt;/w:Zoom&gt;   &lt;w:hyphenationzone&gt;21&lt;/w:HyphenationZone&gt;   &lt;w:punctuationkerning/&gt;   &lt;w:validateagainstschemas/&gt;   &lt;w:saveifxmlinvalid&gt;false&lt;/w:SaveIfXMLInvalid&gt;   &lt;w:ignoremixedcontent&gt;false&lt;/w:IgnoreMixedContent&gt;   &lt;w:alwaysshowplaceholdertext&gt;false&lt;/w:AlwaysShowPlaceholderText&gt;   &lt;w:compatibility&gt;    &lt;w:breakwrappedtables/&gt;    &lt;w:snaptogridincell/&gt;    &lt;w:wraptextwithpunct/&gt;    &lt;w:useasianbreakrules/&gt;    &lt;w:dontgrowautofit/&gt;   &lt;/w:Compatibility&gt;   &lt;w:browserlevel&gt;MicrosoftInternetExplorer4&lt;/w:BrowserLevel&gt;  &lt;/w:WordDocument&gt; &lt;/xml&gt;&lt;![endif]--&gt;&lt;!--[if gte mso 9]&gt;&lt;xml&gt;  &lt;w:latentstyles deflockedstate="false" latentstylecount="156"&gt;  &lt;/w:LatentStyles&gt; &lt;/xml&gt;&lt;![endif]--&gt;&lt;style&gt; &lt;!--  /* Style Definitions */  p.MsoNormal, li.MsoNormal, div.MsoNormal 	{mso-style-parent:""; 	margin:0cm; 	margin-bottom:.0001pt; 	mso-pagination:widow-orphan; 	font-size:12.0pt; 	font-family:"Times New Roman"; 	mso-fareast-font-family:"Times New Roman";} @page Section1 	{size:612.0pt 792.0pt; 	margin:70.85pt 3.0cm 70.85pt 3.0cm; 	mso-header-margin:36.0pt; 	mso-footer-margin:36.0pt; 	mso-paper-source:0;} div.Section1 	{page:Section1;} --&gt; &lt;/style&gt;&lt;!--[if gte mso 10]&gt; &lt;style&gt;  /* Style Definitions */  table.MsoNormalTable 	{mso-style-name:"Tabla normal"; 	mso-tstyle-rowband-size:0; 	mso-tstyle-colband-size:0; 	mso-style-noshow:yes; 	mso-style-parent:""; 	mso-padding-alt:0cm 5.4pt 0cm 5.4pt; 	mso-para-margin:0cm; 	mso-para-margin-bottom:.0001pt; 	mso-pagination:widow-orphan; 	font-size:10.0pt; 	font-family:"Times New Roman"; 	mso-ansi-language:#0400; 	mso-fareast-language:#0400; 	mso-bidi-language:#0400;} &lt;/style&gt; &lt;![endif]--&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;Pasó mucho tiempo desde la última vez. Como ya sabrán dejé de publicar en “Todo Relatos” por circunstancias que no vale la pena explicar en este momento. Aunque puedo decirles que una de las causas fue que sentí que aquel espacio no me brindaba lo que yo necesitaba y que era justamente expresarme, compartir con los demás, ustedes mis queridos lectores, mis experiencias, mis anhelos, mis fantasías. No me bastaba solo con escribir, publicar y sentarme a esperar que alguien evaluara si algo que yo había vivido en carne propia y que había sentido en mi propia piel merecía ser publicado o no. Eso sumado a que quedé embarazada y tuve un hijo de Pablo, tras lo cuál intenté, sin suerte debo decir, enderezar mi rumbo, conspiró para que me alejara de la computadora por todo este tiempo.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;Pero algo habría de encender la chispa. &lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;Seguí siendo infiel, por supuesto, eso es algo que no puedo ni podré evitar jamás, lo único es que dejé de escribir sobre ello. Hasta que un día, una amiga periodista, me habló de su BLOG. Me pidió visitarlo y después comentarle que me había parecido. &lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;Me sorprendí, ya que allí estaba la respuesta a todas mis incertidumbres, una página propia, mi lugar en el mundo, un sitio al cuál poder armar y administrar a mi antojo. Y todo sumamente fácil, lo cuál es una gran ventaja para alguien como yo que no es experta en computación. &lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;De a poco voy a ir mejorando el diseño, a medida que me vaya familiarizando con todas las herramientas. Espero que me acompañen, que dejen sus comentarios y que en esta nueva etapa que hoy comienza tengamos una comunicación mucho más fluida.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;Para todos aquellos que me leyeron antes tengo el mismo mail de siempre, también pueden escribirme allí, mandarme saludos, relatos, y porque no también fotos. Para los nuevos pondré mis direcciones de correo disponibles en algún lugar del BLOG. No se pierdan que los estoy esperando. &lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;Un beso para todos. &lt;/p&gt;  &lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/1706984536830430745-8257157806750357995?l=calientelorena.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://calientelorena.blogspot.com/feeds/8257157806750357995/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://calientelorena.blogspot.com/2009/03/de-nuevo-con-ustedes.html#comment-form' title='7 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1706984536830430745/posts/default/8257157806750357995'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1706984536830430745/posts/default/8257157806750357995'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://calientelorena.blogspot.com/2009/03/de-nuevo-con-ustedes.html' title='DE NUEVO CON USTEDES'/><author><name>LORENA</name><uri>http://www.blogger.com/profile/18206711862577476669</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://4.bp.blogspot.com/_RHNvId3Ww78/SlZam0qcE2I/AAAAAAAAAGI/RBgQfaVtM8c/S220/DSC00048.JPG'/></author><thr:total>7</thr:total></entry></feed>
