Sabía que no tenía que hacerlo. Eso de publicar mis fotos de cuerpo entero en el blog. Alguien que vive lejos y que quizás nunca te vea no constituye riesgo alguno, pero alguien que esta cerca, a la vuelta de tu casa quizás, entonces ahí sí, la posibilidad de ser descubierta y acechada deja de ser una amenaza para convertirse en algo real y palpable, en algo que puede destruir tu matrimonio y hasta tu vida entera.
Sabía que no tenía que hacerlo, obvio, que tenía que tapar lo más que fuera posible, pero… me gusta jugar con ese peligro. Cada tipo que me mira en la calle y pone en mí más de la atención que usualmente correspondería, pienso que se trata de uno de mis lectores, de alguien que me leyó, vio mis fotos y me reconoció. A veces deseo que sea así, otras no. Me pongo a pensar en mi marido, en mis hijos y me doy cuenta que lo mejor es seguir en el anonimato. Que debo seguir calentándolos desde un rincón lejano y misterioso, aunque a decir verdad ese lugar esta mucho más cerca de lo que cualquiera de ustedes se imagina.
A veces tengo esa fantasía de ser descubierta y perseguida, de que me extorsionen, “dejate coger o tu familia se entera de todo” me dicen, sin dejarme alternativa, aunque la amenaza no es necesaria. Pero claro, todo queda en una simple fantasía, en un anhelo, o quedaba… como hasta ahora.
No sé si decir su nombre, no le pregunte si me autorizaba a usarlo, pero como sabe que todas mis experiencias fuera del matrimonio se convierten en relatos, voy a hacerlo. Se llama Ariel, ese es su verdadero nombre según supo decirme, aunque cuándo me escribía utilizaba el tan incitante apodo de “PIJUDO”. Puedo certificar que es un seguidor de la primera hora ya que me viene escribiendo desde la época de Todo relatos. Pero bueno, lo nuestro, como con todos los demás, no pasaba de unos simples mensajes. Hasta que un día se me ocurrió preguntarle por donde vivía, y ¡oh sorpresa!, estaba muy cerca de mi casa, tanto es así que no hubiera sido extraño que nos cruzáramos algunas veces. Para mí fue una sorpresa, para él no, ya que por algunas referencias que puse en el perfil de mi blog sabía en donde estaba instalada. Entonces me dijo:
-Te estoy rastreando Lore, y sé que un día voy a dar con vos-
Aunque resultaba algo intimidante debo decir que tal afirmación me excitó bastante, estaba obsesionado conmigo, y lo demostraba cada vez que me escribía. Pero claro, suponía que todo quedaría en simples deseos, tantos suyos como míos.
Y fue un sábado por la tarde, un día soleado y bastante agradable pese a estar en invierno, que estaba en la plaza con los chicos que un muchacho de unos veintitantos años se me acerca y me pregunta la hora. Miro mi reloj pulsera y le digo, las cuatro y cuarto.
-Gracias Lorena- me dice.
Me quede helada. No supe que contestar. Mis dos chicos más grandes estaban en los juegos, y yo estaba sentada junto a la puerta de entrada con el coche de Pablito a mi lado.
Como si nada el muchacho se sienta a mi lado y mirándome en una forma que revelaba su obsesión agrega:
-Por fin te encontré-
-Perdona, pero creo que te estás equivocando de persona- traté de zafar.
-Para nada, se muy bien quién sos- insistió sin dar el brazo a torcer, sabía que era yo, no tenía sentido seguir negándolo.
-¿Y vos quién sos?- le pregunte entonces.
-Pijudo- me susurró –Pero podes llamarme Ariel-
-Mira Ariel, estoy con mis hijos…- comencé a decir pero él me interrumpió.
-No te preocupes, no voy a hacerte ninguna escena, solo quiero lo que vos mejor sabes hacer- intentó tranquilizarme.
No le entendí, entonces me lo clarificó.
-Quiero lo que quieren todos Lore, cogerte-
Les digo la verdad, más allá del inminente riesgo que significaba ser descubierta, me resultaba muy estimulante toda esa situación, el que un admirador, un fanático de mis relatos me haya encontrado, era algo que me excitaba terriblemente.
-Esta bien, pero date cuenta, ahora estoy con mis hijos, hace una cosa, mandame un mail diciendo que sos el que se me acercó en la plaza y pone tu celular que yo te llamo- le propuse entonces.
-Esta bien, pero quiero una muestra de que va en serio- me pidió.
-¿Una muestra?- le pregunte.
-Si, un adelanto, algo chiquito- me dijo.
Tendría que haber dicho que no, que se dejara de joder, pero no quería decepcionar a mí público. Ahí cerca estaba la mamá de unos chicos con quienes mis hijos juegan siempre, así que se los encargué a ella, que enseguida volvía. Puse a Pablito en su coche y lo llevé conmigo. Ariel vino tras de mí. Me detuve junto a unos árboles, detrás de los cuáles me pareció estar bastante protegida.
-Veni- le dije, y agarrándolo de la mano lo atraje hacía mí.
Me apoyé de espalda contra él árbol, él se apoyó contra mí y nos besamos. No fue un beso corto y de apuro, no vayan a creer, sino que fue un beso largo y jugoso, un beso de lengua, intenso y conmovedor.
Cuándo nos separamos un hilo de baba quedó colgando uniendo nuestros labios.
-¿Y… que te pareció como adelanto?- quise saber.
-Fantástico, ¿habrá algo más?- me pidió.
Le agarré entonces la mano y la llevé hacia mis pechos, para que sintiera lo duros y palpitantes que se me habían puesto. De ahí se la deslicé hacia abajo, hacia mi entrepierna, estaba de pollera, así que se introdujo fácilmente entre mis muslos. Uno de sus dedos esquivó sin problemas el elástico de mi tanga y me rozó la conchita.
-¡Estás empapada!- exclamó.
-Así me pusiste- le dije –Así que no tenes que preocuparte, no me voy a escapar, mandame el mail con tu número de celular que en la semana te llamo y arreglamos- le repetí, mirando siempre para todos lados para asegurarme que nadie conocido me estuviera mirando. Por suerte no había nadie.
-Yo también quiero que me cojas- le dije mientras regresábamos al arenero.
Volví a entrar con el cochecito de Pablito y le agradecí a la señora por haber cuidado de mis hijos que seguían jugando como si nada. Ariel me saludo a lo lejos. En la semana habríamos de encontrarnos.
(CONTINUARA...)
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
Mi Diosa te ampallaron juaz.... k suerte la de el.pero bueno tb tuvo su merito te busko io tb haria lo mismo klaro para un autografo jejeje pero estoy lejos asi k x ahora no puedo luego sera cuando visite Buenos A.
ResponderSuprimirZoi el primero en leer tu relato pork paro pendiente de ti hast krei k algo t pasaba me preokupe uf... estare atento a la continuaxion..
LideralY
jajja...si habre capturado gente de esa manera...dios bendiga internet a la hora de rastrear a alguien...
ResponderSuprimirMe encanto la historia...espero continuacion..
Pd. Lore te envie unos relatos de experiencias mias..contestame q te parecieron.
Besos negros
wow que suerte la de ariel al hallarte, espero conocer pronto como resulta
ResponderSuprimirestare buscandote tambien pues muero por estar contigo
ResponderSuprimirK hermozo par de senos tienes son una delicia verlos DIOSA ,siempre rekordandote y k suerte tiene ariel =)
ResponderSuprimirLore! Como estas??
ResponderSuprimirMe pase casi de casualidad x tu blog y la verdad q debo reconocer t admiro por la vida propia q tiene tus relatos, q lo hacen sentir a uno como si realmente estuviera ahi, mas alla de q las historias mismas son muy atrapantes....
Yo soy profesional de la comunicacion y la me encantaria contarte algunas ideas que tengo para tu blog. Agregame a mi msn y t cuento: juampirepetto@hotmail.com
Una vez mas, felicitaciones...
Q sigas bien.
Beso
Juampi
loreee, contanos como siguió la historia...
ResponderSuprimirhacenos desear, contanos cual fue el premio que se llevó ese suertudo!!!
saludos,
fer.
fernandomassot@gmail.com
lorena que increibles relatos soy de La Paz y me encantaria conocerte mi cel es 76228326
ResponderSuprimir