Fue un día agitado, desde el principio. Como siempre me levanté temprano, a las siete en punto, prendí la estufa, porque estaba bastante fresco, y me puse a preparar la leche para los chicos, y el café para mí y mi marido. Me pegué una ducha y a despertar a todos, que viene a ser la parte más difícil. Ya levantados y desayunados, salimos todos juntos, mi marido lleva a los dos más grandes al colegio y yo me ocupo de llevar a Pablito, producto de mis infidelidades con Pablo, el gitano, a la guardería. De ahí me voy derecho al consultorio a preparar todo, ya que hoy atiende el doctor. Mi doctor, ¿se acuerdan?
Llego, agarro la agenda con las citas y empiezo a sacar las correspondientes historias clínicas de los ficheros.
Enseguida empiezan a llegar los pacientes, algunos de ellos mucho antes de la hora indicada, por lo que les invito algo para tomar para hacerles mas amena la espera.
A eso de las diez llega el doctor, tarde, como de costumbre. Cruza la sala de espera como una ráfaga, sin saludar y se mete en su consultorio. Casi de inmediato suena el interno. Me llama. Dejo lo que estoy haciendo y le llevo las historias clínicas, también una libreta para anotar por si me pide algo.
Golpeo suavemente la puerta y entro. Lo saludo y dejo las historias clínicas en su escritorio, preguntándole si necesita algo más.
-Sí- me dice, y agarrándome totalmente por sorpresa me mete una mano por debajo de la falda del uniforme y me manosea todo, por encima de la bombacha.
-Necesito algo como esto- me dice con su mejor cara de libidinoso.
-Pero doctor, hay pacientes esperándolo- le digo.
-Entonces un pete- me dice –Dale, siempre hay tiempo para un pete-
Como negarme, ¿no? Ahí mismo me pongo de cuclillas en el suelo, me acomodo entre sus piernas, le hago a un lado los bordes del delantal que tiene puesto y empiezo a acariciarle el bulto a través del pantalón de gabardina. Ya lo tiene duro, bien erecto, a punto casi de romper las costuras.
¡Que pedazo de hombre, por Dios! Paquetes como esos hacen que valga la pena ser tan puta.
Se lo refriego un poquito, sintiendo esa dureza encantadora que me hace tan feliz, que tanto me complace, que tanta adrenalina me produce. Entre caricias y suaves apretoncitos, le voy bajando el cierre, le meto una mano dentro de la bragueta, sin desprenderle el botón del pantalón todavía, y agarrándolo se lo aprieto, regocijándome con esa turgencia tan característica capaz de obrar milagros.
Se la saco afuera, por entre el calzoncillo y el cierre del pantalón, la cabeza, gruesa y enrojecida, húmeda ya, a punto caramelo, surge resplandeciente frente a mis ojos, primero paseo la lengüita por encima, saboreando esas perladas y salobres gotitas que tanto me encantan. Le doy algunas vueltas alrededor, lamiéndolo con entusiasmo, deslizándome hacia abajo, por todo el tronco, llegando así hasta las bolas, contenidas todavía dentro de su pantalón. Hundiendo la cara en su ropa meto la lengua adentro y alcanzo a lamérselas, aspirando el sensual aroma que brota de entre aquella mata de pendejos oscuros y enredados. Me gusta ese olor, olor a huevo, a bolas, olor a hombría, a virilidad, el olor envolvente de la felicidad, meto la nariz dentro de la bragueta y aspiro profundamente embriagándome con tan sensual fragancia. ¡Ahhhhhhhhhh… que delicia! Me quedaría todo el día ahí, oliendo sin parar, pero mi jefe necesita otras atenciones. Empuño entonces su soberbia verga con una mano y regresando a la cima me la como casi hasta por la mitad, sintiendo el glande golpeando contra mi garganta cada vez que me la mando bien adentro, sofocándome por tanta carne, aunque haciendo el mayor esfuerzo por albergarla toda entera en mi paladar. Los suspiros de mi jefe me estimulan mucho más todavía.
-¡Que bien chupas Lorena… ahhhhhhh… siiiiiiiiii… que boquita más dulce…!- me dice complacido, acariciándome la cabeza, poniéndose mucho más duro a cada momento, turgente y enhiesto, ideal como para comérmela hasta los pelos.
Mientras se la chupo siento como se le van llenando las bolas, cargándose de esa manera que solo una buena mamada puede incitar. Afuera los pacientes deben estar preguntándose porque el Doctor tarda tanto en atenderlos, ni se deben imaginar que la demora se debe a que su secretaria le esta chupando la pija. En eso escucho unos pasos acercándose por el pasillo. Alguien golpea la puerta. Me la saco brevemente de la boca.
-¿Doctor esta usted bien?- le pregunta desde afuera una de las enfermeras.
Tratando de sonar normal el doctor le responde que si, que solo esta atendiendo una llamada. Conforme la enfermera le pide disculpas por la interrupción y se retira. Escupiendo todo lo que tenía en mi boca, entre saliva y fluidos de su propia verga, me la vuelvo a comer, haciéndola resbalar esta vez hasta lo más profundo de mi garganta. La sensación de sentirme prácticamente descubierta, con las manos en la masa, me excita mucho más todavía, pero no disponemos de mucho tiempo, así que me tengo que apurar, no me gusta hacerlo a las apuradas, me gusta tomarme mi tiempo, disfrutar de los olores y las sensaciones, de los sabores, pero no me quedaba otra. No podíamos seguir demorando la apertura del consultorio, así que agarrándosela con las dos manos me pongo a chupársela con todas mis fuerzas, haciendo uso y abuso de todo mi poder de succión, enterrándomela hasta la garganta, ahí es cuándo la siento engordar y palpitar con mucho más intensidad aún, esta cerca del orgasmo así que no cedo en mi frenético accionar. Los suspiros cada vez más exaltados de mi jefe me anuncian la inminencia del derrame, me encanta ese momento previo, la calma antes de la tormenta, sin disminuir la fruición de mis labios me mantengo bien aferrada a ese pulsante coloso de carne y venas, esperando el instante de mi redención. Cuándo siento la explosión solo atino a cerrar los ojos y a mantener mis labios bien apretados, aprisionando esa carne pringosa y macerada que parece disolverse en mi paladar. La leche del doctor se vierte en chorros calientes y espesos, rebalsándome la boca con su inconfundible sabor, me llena, me embriaga, me empalaga, por eso me trago todo, hasta la última gota, no dejo que nada se pierda, no me gusta cuándo algo tan vital y preciado se pierde en la nada. Lo retengo un momento en mi paladar, hago buchecitos pasándolo de un lado a otro, lo saboreo, para luego sí, dejar que se deslicé por mi garganta, disfrutándolo, paladeándolo, dejándome contaminar con su excelsa efusividad.
Luego de haberme tragado todo, le doy una buena lamida, de arriba abajo, varias veces, limpiándosela, dejándosela bien sequita, entonces se la guardo dentro del pantalón, le subo el cierre y le entregó las historias clínicas para que empiece con las consultas. Me acomodo un poco la ropa, me arreglo el pelo y salgo del consultorio con el sabor íntimo de mi jefe impregnado en los labios. Todavía me dura la excitación del momento vivido y eso que el día recién esta empezando.
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La verdad me recontra calienta leerte...lastima que no se donde es el consultorio pq sino voy y se y haria q me la veas para q me la chuparas a mi tambien.
ResponderSuprimirUn beso bien humedo en tu sexo.
Lore: como puedo hacer para que me la chupes como a tu jefe? me encantaría que te la metas hasta la garganta, me chupes los huevos y te tragues toda mi lechita? ojo, que soy muy agradecido y me encanta chupar conchas!
ResponderSuprimirespero mas relatos me ponen la verga durisima te voy a mandar unas fotos de mi verga para que veas lo dura que me la pones cada que leo tus relatos esta de mas decir que acabo con tremenda corrida al imaginarte chupandola y tragandote toda mi leche increiblesss tus relatos gracias
ResponderSuprimirme encanta leerte y saber lo rico que coges con que ganas estaria ahi haciendotelo todo el dia hasta que me dejaras seco
ResponderSuprimirme encata tu narracion sos una genia y sobre todo muy putita con todo respeto. Te amo te re cojeria
ResponderSuprimirPutita Mamona….que afortunado tu jefe aquel día y los pacientes esperando su turno.
ResponderSuprimirYo también quiero una consulta pero tu atiendes no tu doc, porque el corazón se agita con cada relato me puedes curar las palpitaciones generadas x la doc Lore. Ella te quita todos tus males te sana y te deja una carita de felicidad sonrisa de oreja a reja no necesitas mas cuidados o medicamentos con sus manos y esa boquita te quita lo mato y te mete lo bueno
Así que coje lápiz y papel… anota tu cita. Pero a la cola porque ahí muchos pacientes esperando su tratamiento Jajaja.
Tu Lideraly =)
que petera!!!!
ResponderSuprimiranda a cagar..mira si me creo eso!pelotuda, dudo mucho que los pacientes te dejen tanto tiempo extra para una peteada, porq si no los atienden a tiempo, te hacen un piquete.otra cosa..alguna vez probaron el semen?por cierto es muy agrio y produce arcadas... segui falopiandote!
ResponderSuprimiramiga me das pena quisas tu hijo vea esta pagina y te reconosca.x otra parte estas un poco subidita de peso celulitica y un poco arrugadita.
ResponderSuprimirHola tenés un hermoso cuerpo me encantas bebota quiero darte pija a full mamita mi celu es once cincuenta y cinco sesenta y cuatro noventa y tres cincuenta y seis espero tu mensaje y te doy pija mamita.
ResponderSuprimirAhí lorena estoy cansado de matarme a pajas con tu hermoso cuerpo y tus maravillosos relatos x favor cumplime el sueño de estar con vos aunque sea una sola vez x favor mi número de celu es once cincuenta y cinco sesenta y cuatro noventa y tres cincuenta y seis espero tu msj y x favor cumplime el sueño me llamo cristian
ResponderSuprimir