Hacía rato que me había fijado en él, alto, morocho, atlético, con pinta de buen cogedor, eso es algo que puedo reconocer al instante en cualquier hombre, y por lo mismo puedo decir que él también se había fijado en mí. De seguro se había dado cuenta de mi predilección por el sexo casual e indiscriminado, a una puta se la reconoce en cualquier lado, y yo lo soy, puta de alma, por vocación, por eso nos conectamos desde el principio. Claro que hasta entonces no había querido ir más allá de lo permitido ya que se trata del profesor de fútbol de mi hijo mayor, ni más ni menos, y no quería que las malas lenguas empezaran a hablar de nosotros por más razón que tuvieran. Pero hay situaciones que resultan insostenibles, y ésta era una de ellas.
Se llama Jorge, ex jugador de un equipo de primera, y que ahora, a sus cuarenta y tantos años se dedica a enseñarles a los más chicos como se tiene que jugar a la pelota. Me calienta mucho, muchísimo, cada vez que lo veo empiezo a sentir una densa humedad corriéndome por entre los muslos. Me mojo de solo verlo. ¿Cómo pretenden que aguante?
“¡Que ganas de chuparte la pija!”, pensaba cuándo hablaba con él respecto a los progresos de mi hijo.
No sé nada de fútbol, pero desde que lo conocí empecé a interesarme un poquito más en el tema. Y por sobre todas las cosas me entraron unas ganas tremendas de que me metiera una buena goleada.
Aguanté hasta donde pude, de verdad que intenté comportarme como una madre interesada solamente en el desarrollo deportivo de su hijo, pero el llamado de la naturaleza a veces resulta irresistible, un llamado imposible de ignorar, un grito que no podemos dejar de escuchar.
Fue en una de las clases, empezó el partido, y dejando a cargo a uno de sus ayudantes se acercó para hablarme. Lo hizo con bastante disimulo, para no llamar demasiado la atención, ya que alrededor estaban todos los demás padres alentando desaforadamente a sus respectivos hijos.
-Tengo que hablarte- me dijo por lo bajo.
Entendí el mensaje. Dos cogedores natos se reconocen al instante, como bien dije al principio, y esta no sería la primera ni la última vez que nos lanzábamos esas miradas que nos encendían sin necesidad de que nos dijéramos palabra alguna.
-¿En donde?- le pregunte.
-En el vestuario- me dijo y siguió su camino. Salió de la cancha y avanzó por el pasillo que conducía hacia el lugar donde me había citado.
Felicité a mi hijo por un gol que había hecho y cuándo vino a abrazarme le avise que iba a estar en el bufet del club tomando algo, que desde ahí seguiría viéndolo. Esperé un par de minutos para no levantar sospechas y fui tras él. Tal como me había dicho estaba en la puerta del vestuario, esperándome. Cuándo llegué ni siquiera pude preguntarle sobre qué quería hablarme, y ni me interesaba tampoco, enseguida me agarró de la mano, me metió al vestuario de los profesores con él y cerró la puerta por dentro.
-¿Qué estás haciendo?- le pregunte, y aunque lo intenté mi tono de sorpresa no resultó para nada sincero.
No me respondió, su única respuesta fue aprisionarme contra la pared y besarme en una forma por demás intensa y apasionada. Mi reacción no se hizo esperar, entrelacé mi lengua con la suya para devolverle el beso, y empecé a restregarme contra su fuerte y vigoroso cuerpo, como una gatita en celo, sintiendo ya esa anhelante dureza que parecía afirmarse cada vez más. Sin dejar de besarlo le acariciaba el bulto con una mano contagiándome su fervor y calentura. ¡Que pedazo por Dios! No lo podía creer. Una comba divina que se alzaba imponente y majestuosa, la suma de todas mis ansias, el constante anhelo por el cuál estoy dispuesta a sacrificar lo que sea necesario.
-¡Me muero por chupártela!- le hice saber entonces, olvidándome por completo de mi fingido rol de madre abnegada y ejemplar.
-Date el gusto- me dijo, y haciéndose a un lado puso las manos en la cintura, esperando a que me sacara las ganas.
Invitaciones como esas son difíciles de rechazar, así que echándome en el suelo, de rodillas frente a él, le desabroché el pantalón, pelando con toda mi ansiedad aquel objeto del deseo que salió disparado hacia delante como empujado por algún resorte invisible, su olor, su esencia, su aroma, me golpeó de frente como una exhalación, envolviéndome con sus exultantes delicias. Se la agarré y me la restregué por toda la cara, sintiéndola, oliéndola, lamiéndola de costadito, para luego comerme un buen pedazo y chupársela con frenesí, masticándola, llenándome la boca con esa carne entumecida, con la suculenta pija del profesor de fútbol de mi hijo mayor.
Lo escuchaba suspirar, entregándose por completo a mis labios y me entusiasmaba mucho más todavía, regalándole una mamada como hacía rato quería prodigarle. Me la metía casi toda en la boca, succionando ávidamente cada trozo, bajando de a ratos hasta sus bolas bien gordas y peludas, rebosantes de leche, para chupárselas también, para saborearlas, para lamerlas, para besarlas, para hacer todo lo que me gusta con ellas.
Luego me ayudo a levantarme, me volvió a besar en esa forma suya tan apasionada, y de un brusco movimiento me dio la media vuelta y me estampó de frente contra la pared. Me levantó la pollera, me bajo la tanga y encaramándose por entre mis piernas me chupó justo ahí abajo, lamiéndome el culo y la concha con la misma dedicación. El gusto que sentía era tremendo, una mezcla de sensaciones que me trastornaban, que me enloquecían, que me hacían gritarle que me cogiera. Quería que me cogiera ya, quería sentirlo adentro cuánto antes, no aguantaba más, estaba desesperada.
Entonces se levantó y bien ubicado detrás de mí, me la acomodó por atrás, y encontrando rápidamente la entrada adecuada me la metió de una manera que me hizo estremecer, la sentía avanzando a través de mi cada vez más espesa humedad y me deshacía en gemidos y suspiros, gozando, disfrutando cada trozo de tan portentoso pijazo.
Abriéndome toda me dejaba coger por ese hombre tan virtuoso en lo que al sexo se refiere, ya que me la metía y sacaba con una cadencia perfecta, ni muy fuerte ni muy despacio, sino con el ritmo justo y necesario, aplicándome desde atrás unos ensartes maravillosos, sublimes, impactantes, moviéndome toda la estantería con sus vigorosos movimientos. Bien afirmado tras de mí, me sujetaba de la cintura y me surtía de lo lindo, sin pausa alguna, colmándome de excelsas y subyugantes delicias, proporcionándome un placer único, maravilloso, incomparable.
Yo me movía a la par, flexionando las piernas, para retenerlo dentro de mí cada vez que intentaba sacármela, envainándomela bien hasta los pelos, hasta donde me entrara, toda entera, desde la punta hasta la raíz.
Lo estábamos haciendo sin forro, así que cuándo estuvo a punto de acabar me la sacó y se dispuso a soltar todo afuera, pero rápida de reflejos me di la vuelta, me eché de nuevo frente a él, y metiéndomela en la boca recibí toda su eyaculación en mi paladar. La leche brotaba de su pija como un manantial vivo y yo me la tragaba toda, sin desperdiciar ni una sola gota, empalagándome con ese sabor único, inconfundible, puro sabor a macho, a hombre, ese sabor a virilidad que me resulta tan agradable y cautivante.
Me quede durante un buen rato con la pija en la boca, saboreándola, relamiéndome gustosa, empachándome con esa savia natural, espesa y candente que me quemaba la lengua y la garganta, pero que al mismo tiempo me proporcionaba tantas satisfacciones.
Aquel sería el primero de varios encuentros con el profesor de fútbol de mi hijo más grande.
Luego del polvo volvimos a la cancha, justo cuándo el partido terminaba, al verme mi hijo vino a saludarme eufórico, su equipo había ganado.
A mí, en cambio, me habían goleado.
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hola lorena es terrible lo buena que estas!!!
ResponderSuprimiraca desde tandil te mando un saludo y un beso enorme, tus relatos estan barbaros me dejan siempre al palo, con la pija a full!!!!
trate de agregarte al msn pero no pude asi que aca te dejo el mio para q si vos queres me agregues
sergio_battousai@hotmail.com
bueno muchos besos en todo el hermoso cuerpo q tenes espero sigas asi con el blog y q lo mejores siempre por que esta buenisimo, saludos desde Tandil pcia de bs as Sergio!
OYE LORE QUE BUENA ESTAS Y POR LO QUE HE LEIDO ERES MUY CALIENTE
ResponderSuprimirHola Lore!!! me encanta tu blog, lo sigo a diario ya que me quema la cabeza!!!
ResponderSuprimirTengo 28 años, estoy casado y me gustaría conocerte.
te dejo mi mail: marcha1111@hotmail.com
Me encantaria que me contactes!
Hola amor, me encantó, muy cachondo que lo hagas con el profesor de fut de uno de tus chicos, como siempre estuviste deliciosa, maravillosa, nadie como tú, eres la mujer más ardiente, sensual, de todo todo el mundo, un beso muy fuerte, hasta pronto, no nos dejes tanto tiempo sin ti amor, hasta pronto.
ResponderSuprimirEres deliciosa Lorena,
ResponderSuprimirtan rica y cachonda que te ves en esas fotos, y lo que sabes hacer que delicia sera tenerte a un lado
muchas gracias por compartirnos tus experiencias te saluda simon templar
Me encanto!!!!!!
ResponderSuprimirAparte de estar realmente violable sos bien hot.
Te dejo mi perfil para q sepas mas de mi
http://perfiles.contactossex.com/Neo_sex
y te cuento que trabajo en Parque Patricios al costado del Muñiz.
Me gustaria pasarte algunos relatos mios para ver si te agradan, cualquier cosa mi msn es mentes_cazando@hotmail.com
Un beso humedo.
Neo
A una puta se la reconoce en cualquier lado, y yo lo soy, puta de alma, por vocación…Esta frase la guardare x siempre en mi Memoria Diosa.
ResponderSuprimirAl parecer jugaste de Visitante en aquel partido donde cubrías la portería para que no entre ni un Gol, pero los atacantes dieron su mayor esfuerzo y los goles se hicieron una goleada… =( pero la ganadora fuiste tu. Tú siempre ganas jejeje.
Haber si tapas mis penales Diosa LorE, Podrás con mis tiros? Jejeje .
Besos húmedos DiOsA.
Tu Lideraly =)